Duelo migratorio - un duelo parcial y recurrente - Psicologia migrante

Duelo Migratorio #2: un duelo parcial y recurrente

por • 10 febrero, 2021 • Actualidad, Alemania, INSIDE BERLIN, Psicología MigranteComentarios (1)654

El duelo es un proceso de adaptación ante un mundo sin aquello que se perdió, en este caso, ante un mundo completamente nuevo. Aunque implique sufrimiento, es un proceso psicológico normal y necesario que debe ser elaborado para que no llegue a complicarse. El duelo migratorio, como la migración misma, es dinámico y complejo.

En el anterior artículo (Duelo migratorio #1: un duelo múltiple) vimos los principales tipos de pérdidas que podemos experimentar al haber emigrado: seres queridos, lengua, cultura, tierra, estatus, grupo étnico y salud.

Este segundo artículo de la trilogía que me dispongo a escribir trata sobre sus otras dos principales características: el duelo migratorio es parcial y recurrente. A continuación, explicaré brevemente en qué se basan, añadiendo frases comunes que las ejemplifiquen. Os invito a que compartáis en los comentarios vuestras propias vivencias.

Duelo parcial

Al contrario de lo que ocurre en un duelo total, tras la muerte de un ser querido, por ejemplo, el duelo migratorio es parcial, ya que “lo perdido” no desaparece para siempre, sino que existe la posibilidad de un reencuentro. Las pérdidas son menos intensas, pero más amplias (duelo múltiple) y ambiguas; lo que conlleva una fuerte ambivalencia emocional.

👉 Cuando estoy aquí no paro de pensar en todo lo que me estoy perdiendo en España; pero si paso más de dos semanas allí, estoy deseando volver.

👉 En Berlín no paro de hablar de lo maravillosa que es mi tierra. En mi tierra, me sorprendo continuamente elogiando la vida en Berlín.

En relación con esta ambivalencia, Wanda Santi considera que las personas migrantes y sus familias se encuentran en un “estar entre”:

1. Entre dos idiomas
2. Entre dos tiempos
3. Entre dos grupos familiares y/o significativos (generaciones que se van, relaciones de pareja en el extranjero, reagrupación familiar…)
4. Entre lo definitivo y lo transitorio
5. Entre dos lugares
6. Entre dos congruencias
7. Entre la estima y el rechazo
8. Entre el derecho y el deber
9. Entre el fracaso y el éxito
10. Entre el dinero bendecido y el maldito

En ocasiones, las ganancias relativas a la migración pueden provocar fuertes sentimientos de culpa. Esto ocurre al considerar que los beneficios relacionados con vivir en el extranjero están “sucios”, ya que se logran a costa de dejar a gente atrás.

Más frecuente aún que la culpa es la incertidumbre. Para muchos la migración es en principio solo una etapa; y el duelo migratorio, más que una perdida, una separación. Estas personas esperan el momento adecuado para volver… o no. Atrapadas entre múltiples posibilidades y emociones encontradas, la decisión se vuelve a postergar. Las dificultades para regresar existen, especialmente, con la pandemia; aun así, la mayoría de los migrantes hispanohablantes en Alemania pueden hacerlo si así lo desean.

Ya que el reencuentro es posible, la perdida es parcial; pero ¿qué ocurre con el tiempo transcurrido desde que nos fuimos? Tiempo que se pierde para no volver. Aquí o allá, el duelo es inevitable, ya que resulta del cambio y el cambio, de nuestro desarrollo. En este sentido, la diferencia principal para quienes vivimos en el extranjero es que nos hacemos más conscientes de lo que ya no es como era.

Duelo recurrente

Al ser la pérdida parcial y ambigua, el duelo se vive de forma recurrente; es decir, se reactiva con mucha facilidad.

Los sentimientos de pérdida aparecen por primera vez de forma marcada tras la famosa fase de luna de miel, en la que se tiende a idealizar la cultura de acogida. A este periodo adaptativo de sobrecompensación le sigue uno opuesta de descompensación.

El choque con la realidad y las expectativas no cumplidas ponen en cuestión el proyecto migratorio inicial. La nostalgia por lo dejado atrás se hace más presente e intensa. Por lo general, tras lidiar con esta crisis, la persona empieza a adaptarse de forma más realista, aceptando las dificultades, aprendiendo a confrontarlas y reintegrándose en una nueva realidad. Pero el proceso de adaptación no es lineal, sino cíclico. Las crisis reaparecen, al igual que lo hacen los procesos del duelo.

Cuando la persona revalúa sus planes y proyectos de futuro puede sentir esa típica ambivalencia resultante de vivir entre dos tierras; la cual genera también conflictos internos (véase el artículo sobre conflictos de identidad durante la migración). Los desencadenantes que reactivan el duelo pueden ser muy diferentes, por ejemplo: decisiones trascendentales como formar una familia, la marcha de una buena amistad, una mudanza obligatoria, una oferta de trabajo, la enfermedad de un familiar, el invierno pandémico, etc. Es muy típico también que el duelo se reactive simplemente al volver de vacaciones.

👉 Cada vez que vuelvo de pasar un tiempo en casa me entran ganas de regresar. Me frena el saber que lo que se vive allí de vacaciones no es la vida real.

👉 Ahora que está todo cerrado en Berlín, no puedo evitar preguntarme qué estoy haciendo aquí.

Suele haber un punto crítico, alrededor de los cinco años, en el que la persona se ve empujada por las circunstancias a tomar una decisión de futuro: ¿quedarse o volver? Quienes deciden permanecer experimentan una etapa clave del duelo; en la que, al aceptar las pérdidas como tales, empiezan a ser integradas en un proceso de reorganización, de reinvención.

Es esa, exactamente, la función del duelo; la de adaptarnos a una realidad sin “lo perdido”. Un buen trabajo, una situación legal estable, un grupo social de apoyo… son variables que favorecen el proceso de adaptación, pero que no lo resuelven. El duelo es natural, el duelo es necesario. Para que no se complique, el duelo debe ser elaborado. Tema sobre el que trataré en el siguiente artículo.

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One Response to Duelo Migratorio #2: un duelo parcial y recurrente

  1. Avatar Fer dice:

    👉 Ahora que está todo cerrado en Berlín, no puedo evitar preguntarme qué estoy haciendo aquí.

    Tal cual. Sobre todo cuando a la vez ves a tus amigos y familia tomando una caña en manga corta.

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