Berlín ciudad duplicada: dos ciudades en una

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Berlín, ciudad duplicada: lugares dobles de una ciudad que fue dos

Berlín fue durante más de cuatro décadas dos ciudades en una. Separada en Oeste y Este desde 1945 hasta 1989 –con Muro de por medio a partir de 1961–, desde la reunificación muchos lugares esenciales de la ciudad han quedado duplicados. Dos óperas principales, dos zoológicos, dos estadios de fútbol, dos grandes playas: Berlín es la ciudad duplicada.

Zoologischer Garten y Tierpark

El zoológico tradicional de Berlín (Zoologischer Garten) tiene más de ciento cincuenta años de historia. Se fundó en 1844 en lo que ahora es el distrito de Tiergarten y ocupa 33 hectáreas de terreno en las que habitan más de mil especies de animales. Su famoso portal con dos elefantes de piedra es un lugar mítico en el que se encuentran parejas antes de una cita desde hace varias generaciones. Centenario es también el acuario del Zoologischer Garten. El gorila en cautividad más viejo del mundo vive en el zoológico berlinés: Fatou, nacido en 1957.

A catorce kilómetros al este del Zoologischer Gaten se encuentra el Tierpark Berlín, con una superficie cinco veces mayor que su homólogo occidental y un número menor de animales, que disponen de más espacio. Se fundó en 1955 en el Berlín comunista de la RDA y mantiene un carácter más de jardín que de zoológico. Cuenta con numerosos pabellones y zonas abiertas temáticas y en 2022 inauguró una dedicada a las especies de la cordillera del Himalaya.

Staatsoper y Deutsche Oper: dos óperas complementarias

El apartado óperas tiene truco: En Berlín hay en realidad tres y no dos. La Komische Oper en Mitte es la tercera en discordia, si bien hoy se representan en ella principalmente operetas. Los dos cañones operísticos de gran calibre son la Staatsoper y la Deutsche Oper.

La Staatsoper de Mitte es la ópera tradicional que fundaron los monarcas de la dinastía Hohenzollern para recreo de la aristocracia. Quedó en la parte oriental de Berlín tras la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruida y sirvió durante décadas como templo operístico del Berlín oriental. En la década de 2010 tuvo lugar una reforma millonaria que le ha devuelto todo su esplendor. En ella se suelen representar grandes óperas del repertorio con escenografías que tienden hacia lo conservador. Sus ciclos de Wagner son obligatorios por los amantes del género operístico alemán, que pagan precios desorbitados por asistir.

En Charlottenburg se sitúa la Deutsche Oper, inaugurada en 1961 en estilo modernista de posguerra. Su predecesora es el Deutsches Opernhaus, edificio destruido en noviembre de 1943 en un bombardeo aliado. En la actualidad, la Deutsche Oper es la mayor de las tres óperas de la ciudad y se centra en el repertorio del siglo XIX y principios del XX, en el que no faltan Verdi, Strauss, Puccini ni, por supuesto, Wagner.

Ostbahnhof y Bahnhof Zoo

Con la partición berlinesa, dos de las muchas estaciones de tren de Berlín se convirtieron en los respectivos centros ferroviarios del Este y el Oeste. En el Berlín oriental esta función la asumirá Ostbahnhof, que desde mediados del siglo XIX conectaba la capital alemana con el este alemán y europeo. A partir de los años cincuenta se recibe aquí a las visitas de estado de la RDA y salen y entran de la estación trenes de larga distancia hacia destinos como Praga, Budapest, Sofía o Dresde.

En Westberlin se convierte en los años sesenta en el principal nudo de comunicación la estación de Zoologischer Garten, remodelada en profundidad por los nazis para los Juegos Olímpicos de 1936. La estación alcanzó fama internacional no por sus trenes sino por el ambiente de prostitución y drogas que en los setenta y ochenta dominaban los alrededores de la estación. Lo plasmaron con maestría Kai Hermann y Horst Rieck en su libro Wir Kinder vom Bahnhof Zoo, que relata las vivencias de la drogodependiente y superviviente Christiane F.

Tras la reunificación se comenzó con la planificación de la estación central (Hauptbahnhof), que se inauguró en 2006 y relegó a Ostbahnhof y Bahnhof Zoologischer Garten a un papel secundario.

Staatsbibliothek, bibliotecas de Berlín

La división de Berlín durante la Guerra Fría llegó hasta el corazón de la cultura: la gran biblioteca estatal de la ciudad no escapa de la bipolaridad berlinesa y vive como institución única en dos sedes completamente distintas y complementarias, en las que aloja unos treinta millones de libros de toda índole.

La Staatsbibliothek en el bulevar Unter den Linden en el barrio de Mitte es la heredera de una institución histórica del siglo XVII que se ubicó previamente en el Palacio Real de la ciudad y hasta 1914 en el imponente edificio de la facultad de Derecho de la Universidad Humboldt en Bebelplatz.

En la época de la Guerra Fría la llamada República Democrática Alemana la consideró la legítima biblioteca estatal y reclamó los fondos dispersos por Alemania Occidental para la majestuosa e imponente sede histórica. Estos intentos no fructificaron y en los años sesenta Berlín occidental ideó construir una nueva Staatsbibliothek en el Kulturforum. La tarea recayó en Hans Scharoun, arquitecto de la vecina Filarmónica de Berlín. En 1978 se terminó un edificio en aquel momento totalmente revolucionario, que conocen sin nunca haber estado en él quienes han visto la película El cielo sobre Berlín; una de las escenas más míticas tiene lugar en la Staatsbibliothek.

El edificio de Scharoun junto a Potsdamer Platz se puede visitar una vez al mes con guías arquitectónicos especializados, y todos los días del año con el carné de la biblioteca, que es gratuito y no hace ningún mal. El edificio neobarroco de Unter den Linden fue renovado hace poco con un coste de cientos de millones de euros y siempre merece una visita.

Museos: Alte y Neue Nationalgalerie

Si las bibliotecas juegan a ser gemelas, no iban a serlo menos los museos. El ejemplo más palmario es el de la Nationalgalerie berlinesa, que abarca una colección de importantes obras artísticas del siglo XIX y XX (dejando aparte las del XXI, que se exponen en Hamburger Bahnhof).

La Alte Nationalgalerie es un exquisito edificio neorrenacentista en la Isla de los Museos (Museumsinsel) que actualmente acoge obras de pintura y escultura del siglo XIX. Entre ellas, algunos magníficos cuadros del romántico alemán Caspar David Friedrich. Era la sede originaria de la Nationalgalerie y sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial.

Su hermana del “West” es totalmente distinta y sin embargo también clásica en el sentido de la Modernidad de mediados del XX: un edificio simétrico perfecto, sencillo y complejo en su estructura, obra maestra del arquitecto Mies van der Rohe. El arquitecto alemán creó un contenedor perfecto que a partir de 1968 acogería los fondos occidentales de la Nationalgalerie y que después de la reunificación alemana se centraría en las obras del siglo XX, con especial atención al arte alemán de entreguerras.

Fútbol, división y unidad berlinesa

No todo iban a ser museos y bibliotecas: Berlín también alberga dos estadios de fútbol principales, sede de sendos equipos de fútbol, uno asociado al Oeste (Hertha BSC) y otro al Este (FC Union).

El Hertha ocupa el Estadio Olímpico construido por los nazis. El Olympiastadion tiene una capacidad de casi 75 000 espectadores y en él se celebran conciertos y eventos deportivos, más allá de los partidos de fútbol del Hertha. Para la Historia quedó la foto del atleta afroamericano Jesse Owens celebrando sus cuatro medallas olímpicas frente a un estadio que Adolf Hitler abandonó antes de ver cómo Owens recibía el oro.

De mucho menor tamaño es el estadio junto a la Alte Försterei de Köpenick, que acoge los partidos del primer equipo del FC Union Berlin desde hace décadas y que estaba fuertemente anclado –y lo sigue estando, en cierta manera– en la sociedad del Este berlinés. En las horas anteriores y posteriores a cada partido, las líneas de S-Bahn que cruzan Berlín en dirección este se abarrotan con aficionados que llevan puestas bufandas rojiblancas. Quien se los encuentra tras un partido sabe que además suelen gustar de ingerir grandes cantidades de alcohol.

Va de playas: Strandbad Müggelsee y Strandbad Wannsee

Cerramos duplicidades berlinesas tarareando «cuando llega el calor / los berlineses se enamoran / es la brisa y el Strandbad». Y es que los lagos no están mal. Pero la sensación de estar en una gran playa de arena junto al mar o bien se tiene en Wannsee … o en Müggelsee.

La playa pública para bañistas (Strandbad) del lago Wannsee en el suroeste de la capital alemana tiene más de un kilómetro de longitud y una capacidad par 12 000 bañistas. Una parte no despreciable está dedicada al nudismo (Freiekörperkultur, FKK). Desde principios del siglo XX es la playa de Berlín. La calidad del agua es excelente y la arquitectura de los años veinte del edificio principal muy singular.

La mitad Este de Berlín tiene su playa grande en el Müggelsee. De menor longitud que la de Wannsee, tiene más capacidad de público. Además, es gratuita, a diferencia de la de Wannsee. Consta de edificios históricos en desuso que actualmente están siendo restaurados. Su zona de FKK es la más grande de Berlín y es muy popular entre los “Ossis” (alemanes del Este). Aviso a frioleros: el agua del Mügelsee suele estar algo más fría que la del Wannsee.

Texto: Juanfran Álvarez para Berlín Amateurs © noviembre de 2023

Fotografías: Adrian Trinkaus en Unsplash (elefante en Zoologischer Garten); Robert Schwarz en Unsplash (tigre en Tierpark); (Staatsoper, CC BY-NC-ND 2.0 Deed ); , (Deutsche Oper, CC BY-NC-ND 2.0 Deed); (CC BY-NC 2.0 Deed, Ostbahnhof);  (CC BY 2.0 Deed, Zoologischer Garten); (CC BY-SA 2.0 Deed, Staatsbibliothek am Potsdamer Platz); (CC BY-NC-ND 2.0 Deed, Staatsbibliothek Unter den Linden); (CC BY-NC-ND 2.0 Deed, Müggelsee); (CC BY-NC-ND 2.0 Deed, Strandbad Wannsee);   (CC BY 2.0 Deed, Alte Nationalgalerie); (CC BY 2.0 Deed, Neue Nationalgalerie); Olympiastadion CC Wikimedia; Alte_Försterei CC Wikimedia

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