Marcelo Martinessi vuelve a la Berlinale 2026 con Narciso, una mirada coral sobre los inicios de la dictadura de Stroessner, rock, deseo y el poder de la radio y la construcción social del miedo en el Paraguay en 1959.
Narciso se estrenó el pasado 17 de febrero en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Con esta película, su director Marcelo Martinessi participa por segunda vez en el certamen, tras haber dirigido Las herederas, galardonada con dos osos de plata en 2018.

Narciso se sitúa en 1959, en Paraguay, en los primeros años del régimen de Stroessner. En un país profundamente conservador, el rock & roll comienza a colarse por la radio y genera tanto fascinación como alarma. Basada en la novela Narciso de Guido Rodríguez, inspirada en la historia real del locutor Bernardo Aranda, la película pone el foco en el carismático músico Narciso (Diro Romero), convertido en símbolo de libertad. Sin embargo, tanto él como lo que representa se perciben como una amenaza para el orden moral que el régimen intenta imponer.
Terminada apenas dos semanas antes del festival, la película rescata la esencia del caso Aranda sin reconstruirlo de forma literal. Martinessi se aleja de la estructura clásica centrada en un único protagonista y construye un relato coral: Narciso se define a través de la mirada de los demás. La radio, en un país donde aún no había llegado la televisión, se convierte en territorio de disputa. A través de la música, la radionovela y el discurso público, se juega el verdadero poder.
Entrevista a Marcelo Martinessi en Berlinale 2026
Berlín Amateurs: ¿Por qué recuperaste la historia de Bernardo Aranda?
Marcelo Martinessi: La historia de Bernardo Aranda se conoce en Paraguay, no de manera popular, pero sí en el ámbito intelectual y artístico. Guido Rodríguez, el autor del libro Narciso, recupera su historia y le da una forma ficcional que me interesó mucho porque no habla del dictador ni de las víctimas, sino de una sociedad que se está pudriendo. Habla del tejido social que sostiene al dictador, de cómo una sociedad apoya esos regímenes.
BA: ¿Cuál fue el rol de la radio en esa época en la sociedad paraguaya?
MM: No había televisión. La radio era muy fuerte y Narciso depende de una persona como Lulu Bermúdez, su mánager, para existir. Cualquiera que quisiera formar parte del mundo del espectáculo, de la música o de la noticia tenía que someterse a las reglas que operaban en esos espacios. A mí la película me parece casi más de los años treinta que de los cincuenta; Paraguay siempre ha estado un poco más atrasado. Me interesa lo performático del cine negro, esos espacios públicos con cierta teatralidad, y quería ver cómo dialogaba eso con la sociedad paraguaya de los años cincuenta.
BA: ¿Qué rol tiene el guaraní en el contexto de Narciso y en el de la dictadura?
MM: Un gran pensador del guaraní en Paraguay fue el mallorquín Bartomeu Meliá, que decía que Paraguay nunca fue del todo conquistado porque la conquista se consolida cuando se conquista la lengua. Más del 70 % de la población habla guaraní. Está muy identificado con la clase trabajadora y en muchos círculos se sigue hablando con total naturalidad. Quise reflejar eso en la película. Es importante que Lulu Bermúdez hable con sus pares en castellano y con su empleado en guaraní. Reflejamos una realidad viva, con una lengua riquísima y muy difícil de traducir. Me resultaría imposible pensar esta historia sin la presencia del guaraní.
BA: ¿Cómo crees que se va a recibir la película en Paraguay?
MM: Vivimos en una sociedad en la que estas películas salen de la pantalla, y eso para mí es un regalo. No sé cómo le irá, pero sé que se va a ver. El diálogo y la reflexión que puede generar me parecen lo más importante.
Puntuación
En 3 palabras:
“Narciso” en Berlinale 2026 | Del 12 al 22 de febrero de 2026
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