Balenciaga - Con la muerte en los talones berlin exposicion

Balenciaga visita Berlín

por • 23 febrero, 2014 • Cine, CULTURA, Fotografía, ModaComentarios (0)15070

Estrenada en el marco de la 64ª Berlinale, la muestra fotográfica organizada por la Embajada de España en Berlín que rinde tributo al célebre diseñador español Cristóbal Balenciaga se centra en la relación del modisto con el cine y las divas a las que vistió en más de 20 películas internacionales durante cuatro décadas de profesión. Una colaboración que, lejos de ser aislada, se consolidó trabajando con directores como Robert Siodmak (Piéges, 1939), Alfred Hitchcock (Con la muerte en los talones, 1959), Jean Cocteau (El testamento de Orfeo, 1959), Richard Quine (Encuentro en París, 1964), Stanley Kramer (Vencedores y Vencidos, 1961), Jacques Deray (La Piscine, 1968), o estrellas de la envergadura de Ava Gadner, Elisabeth Taylor, María Félix, Conchita Montenegro, Grace Kelly, Romy Schneider, Marlene Dietrich, Brigitte Bardot o Ingrid Bergman.

Cristóbal Balenciaga (1895-1972), hijo de pescador y costurera, demostró desde chico precoces aptitudes para la moda. Poco después de que su madre le iniciara prematuramente en el oficio, se convirtió en protegido de la Marquesa de Casa Torres. Tras haber iniciado su formación como sastre en San Sebastián en 1907 y haber pasado por algunas casas de moda del País Vasco en las que se desempeñó como modisto, abrió su primera maison de couture en San Sebastián en 1919. La familia real y aristocracia españolas siempre figuraron entre su clientela.

Balenciaga viajaba con frecuencia a París donde compraba modelos de grandes casas de costura que luego desmontaba, estudiaba y adaptaba a la mujer española. En la década de los treinta su estilo estuvo influido por la moda española del siglo XVII (Velázquez, Goya) y por el Segundo Imperio francés. En 1933 abrió sucursal en Madrid y en 1935 en Barcelona. Sin embargo, sus tres tiendas fueron cerradas al estallar la Guerra Civil (para ser reabiertas en 1939), momento que aprovechó para emigrar a Londres. Poco después (1937) se instalaba en París, donde estableció su atelier en la popular avenida vinculada a la moda George V, en una ciudad que imprimió elegancia y armonía de proporciones a su estilo.

Ya asentado en la capital francesa, las mujeres mejor vestidas de la época se convirtieron en sus devotas: Barbara Hutton, la Duquesa de Windsor, Marlene Dietrich. No obstante, su reconocimiento no se afianzó hasta los años cincuenta. Virtuoso del corte y enamorado del color negro, sus diseños estuvieron inspirados por el arte y las costumbres españolas, influencia que trasladó a la alta costura a través de vestidos flamencos, volantes, trajes de torero, bordados, capas, encajes, pasamanería… Sacar partido a lo español es lo que todo artista patrio suele hacer para reafirmarse en el extranjero.

Enemigo de los detalles superfluos, Balenciaga fue precursor de una elegancia austera. “Un diseñador debe ser arquitecto en los planos, escultor en las formas, pintor en los colores, músico en la armonía y filósofo en la medida”, sentenció. La técnica de sus vestidos lograba transformar la línea del cuerpo al mismo tiempo que camuflaba sus defectos. Por eso él mismo decía que una mujer no tenía la necesidad de ser perfecta ni bella para llevar sus creaciones: “El vestido lo hará por ella”.

Un sueño de Balenciaga, el cine, la exposición

Se trata de la segunda exhibición que acoge la Embajada de España en su recién inaugurada sala de exposiciones, cuya finalidad es apoyar y difundir la creación española. La exposición comisariada por Pedro Usabiaga, fotógrafo de moda donostiarra estrechamente vinculado al cine, supone un primer acercamiento al trabajo de Cristóbal Balenciaga en el séptimo arte: entre 1939 y 1968, el diseñador combinó la creación de sus colecciones de alta costura con la participación en uno o dos proyectos cinematográficos cada año. Los archivos, que por primera vez se presentan fuera de España, fueron cedidos con motivo de la muestra por la Filmoteca Española, Telecine Documentation y por Luis Gasca, director del Festival Internacional de Cine de San Sebastián en la década de los setenta.

A lo largo de su trayectoria profesional, Pedro Usabiaga ha comisariado 15 exposiciones de pintura y fotografía, además de la muestra y el libro con motivo del 60º aniversario del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Esta exposición la efectuó, en realidad, para el Museo Balenciaga de Guetaria. “En estos momentos estoy realizando un libro sobre el cantante y actor Luis Mariano para el ayuntamiento de su ciudad natal, Irún”. Asimismo, prepara para 2014 una muestra y un libro sobre el productor vasco Elias Querejeta en el marco del festival de San Sebastián.

La idea de esta exhibición surgió cuando Usabiaga participaba en una exposición sobre el 25º aniversario de los premios Goya. “Una de las personas que me tocó fotografiar para esa muestra fue el exdirector de la Academia de Cine y gran cineasta español José Luis Borau”, cuenta a BA. Acudió a su fundación y mientras charlaban vio en su biblioteca una foto de Conchita Montenegro, gran actriz y diva de los años treinta natural de San Sebastian que triunfó en Hollywood. “José Luis Borau, gran fan suyo, me contó que Balenciaga la vestía siempre para sus películas. Durante el viaje de regreso de Madrid a San Sebastián esa foto me dio la idea para la muestra”.

La preparación y búsqueda se prolongó dos años y medio, pues se creía que Cristóbal Balenciaga solo había sido responsable de vestuario de cuatro o cinco películas; “mi búsqueda me llevó a reunir más de 26 títulos”. Nunca se pensó en una exposición con vestidos porque en la actualidad no existe casi ninguno, prosigue. “Los de Marlene Dietrich fueron donados al Museo del Cine de Berlín y el de la película Anastasia está en la casa central de Balenciaga en París. Eran muy pocos para pensar en añadirlos a la muestra”. Todo ha sido posible gracias a que la Filmoteca Española tenía imágenes de las películas españolas. “El archivo Balenciaga también me facilitó algunas fotos y bocetos, y lo demás son archivos de coleccionistas privados y foto fija original de las películas”.

La riqueza, en la discreción

La maestría artesanal de este verdadero innovador de la moda quizá quedó ensombrecida por Christian Dior –por aquel entonces niño mimado de los medios– (quien por cierto le profesaba admiración) y su New Look. Fue precisamente Dior quien le suplicó que no dejara la profesión cuando en 1948 Balenciaga decidió cerrar su maison a causa de una depresión. Entre sus discípulos se encuentran Courrèges, Givenchy, Oscar de la Renta o Ungaro.

Considerado el arquitecto de la alta costura, solía trabajar con sobrios patrones, tejidos caros, a menudo rígidos, que se adaptaban perfectamente a la silueta femenina. Sus costuras cosidas a prueba de movimientos, mantenían la perfección de la forma de unas prendas siempre discretas, elegantes, austeras. Este contemporáneo de Coco Chanel, el diseñador de moda español más importante de la historia, no se limitaba a abocetar sus diseños; tenía el pleno dominio del oficio de la costura y el manejo de los tejidos: era un verdadero costurero. Hábil en la creación de volúmenes y acabados pluscuamperfectos, trasladó su carácter discreto, riguroso y reservado a sus diseños, mientras se mantenía alejado de multitudes mundanas.

“Ha creado el futuro de este sector”, dijo de él Cecil Beaton. Balenciaga solo se dedicó a la alta costura y rechazó el prêt-à-porter, que jamás produjo. Calificado como “maestro” por Dior y Givenchy, llegó a jurar que nunca usaría máquinas. Quizá por eso en 1968, decepcionado por el rumbo de la moda (producción masiva y vulgaridad, a su entender), cerró su empresa, dejando a su clientela “desnuda”.

Museo Cristóbal Balenciaga

El Museo Cristóbal Balenciaga (junto al de Ferragamo y Gucci, uno de los pocos centros de arte dedicados a un diseñador de moda) fue inaugurado como institución pública en Guetaria en junio de 2011. Cuenta con unas 1.200 piezas de exhibición, algunas cedidas por Givenchy y antiguas clientas, expuestas sobre maniquíes invisibles. La Fundación Balenciaga (presidida por Givenchy) se creó en 1999 a partir de la Asociación Promotora de la Fundación Cristóbal Balenciaga (1994), con el objetivo de abrir el museo en un anexo del Palacio Aldamar, propiedad de los marqueses de Casa Torres, otrora mecenas del diseñador.

La apertura del museo estaba prevista para 2003, pero se demoró casi una década por irregularidades en la gestión. El cometido del museo es difundir la obra de este gran genio, cuyo dominio del oficio y decisiva contribución al mundo de la moda le valieron el respeto de sus colegas. La muestra dispuesta cronológicamente se presenta en tres salas. La selección de la colección permanente consta de 62 piezas y vídeos en sistema de rotación cada 6/12 meses para evitar su deterioro y dinamizar el concepto de la exposición.

Un sueño de Balenciaga, el cine

Embajada de España en Berlín
Lichtensteinallee 1

Hasta el 4 de abril

www.spanien-kultur.de

www.cristobalbalenciagamuseoa.com

Artículo de Paco Arteaga publicado previamente en CAI © febrero 2014

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