Hay edificios que no se visitan, se recuerdan. O mejor dicho: se sienten antes de entenderlos. Esta nueva exposición en Berlín parte exactamente de ahí, de esa memoria muy física que casi todo el mundo tiene de un cine antiguo: la moqueta desgastada, el aire caliente con olor a palomitas y polvo, el sonido del proyector y ese momento de silencio justo antes de que empiece la película.
Durante tres fines de semana, un antiguo complejo de cines en Berlín se transforma en una experiencia artística inmersiva donde la arquitectura deja de ser fondo para convertirse en protagonista.
Un cine que también era un laberinto
Detrás de las pantallas de cine se esconde otro mundo. Literalmente. El edificio conserva una estructura interna que normalmente no se ve: pasillos ocultos, túneles de transporte de bobinas, salas técnicas y corredores que conectaban diferentes espacios del complejo. Un sistema casi orgánico, como si el cine fuera una gran red subterránea pensada para funcionar fuera de la vista del público.
La exposición invita precisamente a recorrer ese “lado B” del edificio.
- Pasillos antes cerrados al público
- Túneles utilizados para transportar material cinematográfico
- Espacios técnicos que permanecieron ocultos durante décadas
- Salas abandonadas o parcialmente vaciadas
No es un recorrido lineal. Es un descenso progresivo hacia un sistema de espacios que rara vez se han mostrado tal y como son.
Diez artistas internacionales entre luz, sonido y tecnología
Las instalaciones de The Dark Rooms: Veins están firmadas por diez artistas y colectivos internacionales que trabajan en la intersección entre arte, tecnología, sonido, luz y percepción. Muchas de las obras se presentan por primera vez en Berlín y han sido concebidas específicamente para dialogar con los espacios ocultos del antiguo complejo cinematográfico.
Entre los participantes destacan Alexis Choplain (Francia), conocido por sus esculturas e instalaciones basadas en electricidad y sintetizadores construidos por él mismo; Boris Acket (Países Bajos), artista y compositor que combina luz, sonido y movimiento en experiencias inmersivas; y Corey Schneider (Australia/Alemania), creador de instalaciones audiovisuales generativas que mezclan sonido espacial, luz y esculturas cinéticas.

También forman parte de la exposición Cristian Rizzuti (Italia) junto al compositor español Julián Álvarez, cuya instalación explora la memoria a través de luz ultravioleta, pigmentos fosforescentes y composición sonora; el colectivo suizo Encor Studio, que trabaja con luz, cristal y electricidad desde una estética minimalista; y el neerlandés Joris Strijbos, conocido por sus máquinas e instalaciones inspiradas en sistemas biológicos y procesos de autoorganización.

La lista se completa con Lumus Instruments (Países Bajos), estudio especializado en esculturas lumínicas a gran escala; la artista y diseñadora japonesa-británica Sputniko!, que aborda temas como la identidad, el cuerpo y las tecnologías emergentes; y la colaboración entre el artista berlinés Sven Sauer, ganador de varios premios Emmy y un Oscar por su trabajo en cine, y el dúo audiovisual CEYYS, que exploran la relación entre datos, música y percepción.
Una experiencia entre memoria, arquitectura y percepción
El acceso está muy limitado. En muchos tramos del recorrido, los visitantes caminan solos por los pasillos y túneles del edificio.
La idea es evitar grandes grupos y permitir una experiencia más lenta, más silenciosa y más individual. Sin prisas. Sin aglomeraciones. Con espacio para observar cada instalación el tiempo que sea necesario.
Por este motivo, las entradas son muy limitadas y solo están disponibles para franjas horarias concretas.
Ubicación secreta hasta el último momento
Como en otras ediciones de The Dark Rooms, la ubicación exacta del espacio no se revela hasta 48 horas antes de la visita, únicamente a las personas con entrada. Una decisión que forma parte de la experiencia: llegar sin saber del todo qué esperar, como cuando entras en un cine por primera vez y todavía no sabes qué historia vas a ver.
THE DARK ROOMS VEINS no es solo una exposición de arte contemporáneo. Es una exploración del propio edificio como organismo, como archivo físico de memorias y como espacio sensorial.
Un cine que ya no proyecta películas, sino recorridos.
The Dark Rooms Veins | Del 10 de julio al 26 de julio 2026
Info y tickets aquí







