Inspirada en las rondallas del sur de Galicia, la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo, “So klingt das Leben” explora el duelo, la amistad y el poder de la comunidad para seguir adelante tras una tragedia. La cinta se estrena en cines alemanes el 16 de julio de 2026.
“Me encantaría transmitir lo que siento cuando los veo ensayar, esa emoción que generan”. Ese deseo fue, probablemente, el motor que impulsó al español Daniel Sánchez Arévalo a filmar Rondallas. Fascinado por la energía que desprenden las rondallas de la provincia de Pontevedra —capaces de interpretar con gaitas desde repertorio tradicional hasta Thunderstruck, de AC/DC—, el director construye una comedia familiar en la que el poder de la comunidad es clave para devolverle el pulso a la vida.
La cinta, que se estrenó el año pasado en el festival de San Sebastián, llegará a las salas berlinesas este 16 de julio bajo el título So klingt das Leben (“Así suena la vida”).
A simple vista, Rondallas podría parecer una película costumbrista sobre una tradición musical gallega. Sin embargo, Sánchez –director de cintas como AzulOscuroCasiNegro (2006), Gordos (2009) y La gran familia española (2012), entre otros– utiliza ese universo como punto de partida para hablar de cuestiones mucho más universales: el duelo, la pertenencia, la camaradería y la superación. La tradición funciona aquí como un espacio de encuentro y como el eje articulador de una historia que, como pocas, te deja al final con una sonrisa.
Cuenta la historia de Andrea, una joven cuyo padre era el capitán de un barco pesquero que naufragó llevándose la vida de siete de sus nueve tripulantes. La tragedia conmocionó al pequeño pueblo marinero del que eran originarios y lo sumió en un duelo que se prolongó durante más de dos años. Pero el padre de Andrea no era solo el capitán del barco: también dirigía la rondalla local. Por eso, cuando el mejor amigo de su padre decide reactivar los ensayos y volver a competir en el tradicional concurso de rondallas, la idea a Andrea le sabe a traición, a olvido. Berlín Amateurs conversó con el director de la cinta para conocer más detalles de esta película.
Entrevista a su director, Daniel Sánchez Arévalo
BA: En tu película más allá de visibilizar la tradición de las rondallas gallegas, trabajas la pérdida, el duelo y la recuperación, entre otros temas. ¿Cómo ha sido este proceso?
DS: Quería contar una historia en torno a este universo de las rondallas, pero no solo de gente ensayando. Quería que hubiera un trasfondo dramático, un conflicto, y me inspiré en un caso real, como fue el del naufragio de un barco que se llamaba el Villa de Pitanxo. Me llamó la atención lo lento y largo que era encontrar responsabilidades y averiguar exactamente qué había pasado. Ahí me dije: “Imagínate un pueblo afectado por una tragedia que, encima, no ha podido cerrar porque no sabe exactamente qué ha pasado ni quién es el responsable, el conflicto que se genera dentro de la comunidad y cómo resolver eso”.
Entonces me gustaba la idea de que eso estuviera sobrevolando (la historia) o por debajo de ella. Que hubiera algo ahí que no estuviera colocado del todo y que, en un determinado momento, estallara y provocara más conflictos. Pero también es cómo trabajas ese conflicto, ese drama y ese duelo. Intentas sacar humor, sacar emoción, encontrar luz.
Desde Berlín Amateurs sorteamos UNA ENTRADA DOBLE para disfrutar de la película en los cines alemanes a partir del 16 de julio. Para participar tan solo tienes que estar atento a nuestra cuenta de Instagram (@berlinamateurs), seguirnos y, en el post relativo a este artículo, dejar un comentario etiquetando a la persona con la que te gustaría ir al cine (sin límite de comentarios).
Publicaremos en nuestras stories el nombre de la persona ganadora el 14 de julio e indicaremos cómo proceder para recibir las entradas.
BA: ¿Cómo llegaste a la decisión de que eran las rondallas gallegas las que querías mostrar en tu película?
DS: Lo más llamativo de este tipo de rondallas es que son muy desconocidas no solo en España, sino también en Galicia. Porque son de una zona muy concreta de la provincia de Pontevedra, del sur de Vigo, donde hay unas quince o diecisiete rondallas. Cuando yo las descubrí, a través de un vídeo de YouTube, fui a conocer al director de la rondalla y me fascinó ese universo. A la vez pensé: “esto es como cuando descubres una joya y la quieres enseñar al mundo”. Yo les veía ensayar y a mí me emocionaba, me tocaba, me admiraba mucho esa sensación de comunidad, de que hubiera desde niños muy pequeños a gente muy mayor que no son músicos profesionales. Esa sensación de pertenencia, de arraigo, de estar ahí por amor a la cultura, a la tradición y por ser parte de algo. Y eso me emocionó mucho y dije: “Me encantaría transmitir lo que yo siento cuando les veo ensayar, me gustaría transmitir esa emoción que a mí me genera”.
BA: Estas rondallas tú las pones en diálogo con música actual. En tu película vemos una adaptación de las rondallas a un tema de Avicii y a otro de Coldplay ¿Es algo que se hace normalmente o es una apuesta tuya?
DS: Pues digamos que es una apuesta que hicieron las propias rondallas, porque el vídeo de YouTube que vi era justamente de una rondalla, con sus trajes tradicionales y sus gaitas, versionando Thunderstruck, de AC/DC. Yo me quedé loco al ver eso. Entonces, cuando llegué allí, vi que efectivamente las rondallas preservaban la tradición y sus temas más tradicionales, pero también todas estaban dando ese paso hacia la adaptación de temas más modernos, más rockeros. Y me fascinaba porque había esa mezcla de acercarse a las nuevas generaciones y de seguir evolucionando el concepto de la rondalla, preservando la tradición, pero haciendo también cosas que te sorprendan.
BA: Andrea, la protagonista, tiene una presencia muy poderosa en la película ¿Cómo trabajaste la construcción de su personaje?
DS: Mis películas son películas de personajes. Para mí el personaje principal, siendo una película muy coral, es Andrea porque empieza en un lugar en el que está completamente bloqueada, porque no supera la muerte de su padre y en el que la idea de recuperar la rondalla le parece una traición porque para ella la rondalla es él. Su arco dramático para mí es el más importante. Es, sobre todo, un proceso de superación del duelo, pero también de enfrentarse a sus miedos y a sus verdaderos deseos, a aceptar que quienes la rodean también tienen derecho a seguir adelante.
BA: ¿Qué esperas del público berlinés?
DS: Pues esta película está muy inspirada en las comedias británicas de Stephen Frears, Ken Loach, tipo Full Monty, Brassed Off, que es una película también de una banda en un pueblo minero. A mí siempre me han gustado mucho las historias que son muy locales y que son capaces de entenderse y disfrutarse en todo el mundo. Esas películas me emocionaban, me hacían reír y me generaba curiosidad por esa cultura. Entonces, espero que provoque algo parecido ya sea en Madrid, en Berlín o en cualquier ciudad europea o del mundo. Creo que es una película que puede viajar muy bien en ese sentido, porque al final está hablando de cosas con las que todos nos podemos identificar.
BA: La música juega un papel fundamental en la película, especialmente Viva la vida, de Coldplay, que cierra la historia. ¿Cómo surgió la idea de incluir esta canción?
DS: Hubieron muchos factores, el primero yo quería utilizar Thunderstruck pero AC/DC no da derechos, al final luego de valorar, teníamos que ver temas que se pudieran adaptar a las rondallas, yo trabajaba con el director de la rondalla y el jefe de gaitas que es el que tiene que sacar melodías y las voces con la gaita. Entonces yo les planteaba temas que luego ellos me decían que no se podían adaptar. Cuando apareció Viva la vida, un tema tan vital, tan bonito que te eleva el espíritu, hicimos la prueba y funcionaba no solo musicalmente, sino también por el título, que es muy precioso.









