Cuando el termómetro baja a –16 °C y los lagos se congelan, Berlín se vuelve una ciudad dura incluso para quienes la habitamos con abrigo, calefacción y café caliente. Pero no estamos solos. Entre parques, ríos, patios interiores, tejados y solares, hay toda una fauna urbana que no puede irse cuando el clima aprieta. Simplemente se adapta. O lo intenta.
Berlín es una de las capitales más verdes de Europa, y eso la convierte en un ecosistema complejo: mitad ciudad, mitad refugio. Aquí conviven especies que han aprendido a usar lo urbano a su favor y otras que sobreviven en los márgenes. Entender cómo pasan el invierno —y el verano— ayuda a mirar la ciudad con otros ojos.

El invierno en Berlín: frío, escasez y ahorro de energía
El invierno es la estación más crítica. El frío extremo, el suelo helado y la falta de alimento obligan a la fauna de Berlín a reducir movimientos y buscar refugios estables. La estrategia general es clara: gastar la menor energía posible.
Mamíferos urbanos y periurbanos
- Zorros: muy adaptables. En invierno se vuelven más discretos y nocturnos. Usan madrigueras, parques con vegetación densa y estructuras urbanas como refugio.
- Erizos: hibernan. Son especialmente vulnerables si se despiertan por el calor artificial o la falta de refugio.
- Ardillas: no hibernan, pero pasan largos periodos escondidas, viviendo de reservas que enterraron meses antes.
- Murciélagos: hibernan en sótanos, túneles, edificios antiguos y huecos protegidos.
- Roedores (ratones, ratas, topillos): activos todo el año, buscan calor y comida cerca de edificios.
- Conejos, tejones, martas y topos: menos visibles, refugiados en madrigueras profundas y túneles.
- Ciervos y jabalíes: presentes en zonas periurbanas y grandes parques como Grunewald o Köpenick.
Aves que se quedan (y las que solo se mueven un poco)
No todas migran. Muchas especies típicas de la se quedan todo el invierno en Berlín o se desplazan solo distancias cortas:
- Cuervos, cornejas y urracas
- Gorriones, carboneros, palomas y petirrojos
- Gaviotas
- Patos, gansos y cisnes, concentrados en zonas del Spree y canales donde el agua no llega a congelarse del todo
¿Dónde se meten de noche las aves en Berlín?
Los pájaros buscan refugios nocturnos, llamados dormideros. No es solo para dormir: es para no gastar calor, evitar depredadores y sobrevivir.
- Árboles y arbustos densos. Muchos se quedan en árboles, pero no en cualquier rama. Buscan copas cerradas, setos espesos y coníferas que cortan el viento. En invierno, cuanto más “desordenado” el arbusto, mejor.
- Huecos y cavidades: Agujeros naturales en árboles viejos, nidos abandonados, cajas nido, grietas en fachadas, cornisas, persianas, puentes. La ciudad está llena de microrefugios que no vemos.
- Edificios: Palomas, gorriones y estorninos usan estructuras humanas sin pudor: tejados, patios interiores, estaciones, puentes, naves industriales. Calor residual + protección = hotel cinco estrellas.
- Dormideros colectivos: Algunas especies (estorninos, cuervos, cornejas) duermen en grupo, a veces cientos o miles juntos. No es sociabilidad romántica: es estrategia térmica y defensiva.
Peces y anfibios: vida bajo el hielo
Bajo los lagos y canales congelados hay vida. Los peces descienden a capas profundas y reducen su metabolismo al mínimo. Ranas, sapos y tritones hibernan enterrados en el barro o en el fondo del agua. Todo va más lento, pero sigue funcionando.
Insectos e invertebrados: la fauna de Berlín que no vemos
La mayoría pasa el invierno fuera de nuestra vista, pero su supervivencia es clave para el equilibrio del ecosistema urbano. Quiénes siguen aquí:
- Abejas silvestres (muchas como larvas o adultas en letargo)
- Avispas (las reinas sobreviven)
- Mariquitas
- Escarabajos
- Arañas
- Lombrices, a mayor profundidad cuando el suelo se congela
- Caracoles, sellados y enterrados
Montones de hojas, madera muerta, grietas en muros y jardines “desordenados” son sus refugios típicos.
¿Y nuestros queridos amigos los mosquitos? Aunque cueste creerlo, también están ahí. En invierno sobreviven como huevos resistentes al frío, como larvas en aguas estancadas o como adultos inactivos escondidos en sótanos y grietas. No desaparecen: esperan.
Qué podemos hacer en invierno (sin mucho esfuerzo)
- No retirar hojas secas de jardines privados o patios.
- No despertar erizos “porque parecen dormidos”.
- Evitar dar pan a aves acuáticas (les daña más de lo que ayuda).
- No romper hielo de lagos: puede desorientar y agotar a las aves (gastan energía al pensar que ese reducto de agua va a durar)
- Respetar zonas verdes tranquilas, sobre todo en olas de frío.

Alimentar aves silvestres en invierno: cuándo ayuda
Dar comida a las aves silvestres puede ayudar durante episodios de frío extremo y prolongado, pero solo si se hace con cabeza. Son adecuados alimentos como semillas, pipas de girasol sin sal, cacahuetes naturales, copos de avena o manzana, que se encuentran fácilmente en tiendas normales como DM o Rossmann. Nunca pan ni restos de comida, especialmente para patos, gansos y cisnes. Lo ideal es ofrecer pequeñas cantidades, de forma regular, en lugares tranquilos y seguros, en el suelo limpio, lugares un poco elevados o en comederos, nunca sobre el hielo.
El otro extremo: el verano berlinés
Si el invierno es escasez, el verano es estrés térmico. Olas de calor, asfalto que acumula temperatura y falta de agua afectan a animales e insectos por igual.
Qué cambia en verano
- Muchos animales se vuelven más nocturnos
- La búsqueda de agua es prioritaria
- Aumenta la mortalidad de insectos.
- Lagos y canales se convierten en puntos críticos por falta de oxígeno

Las aves que se van y vuelven
No todas las aves que vemos en Berlín pasan aquí el invierno. Con la llegada del frío, muchas especies migratorias se marchan hacia el sur y regresan en primavera, cuando vuelven el alimento y las temperaturas suaves. Entre ellas están los ruiseñores, las golondrinas, los vencejos, los papamoscas o los currucas. Su regreso marca el cambio de estación y recuerda que la ciudad también forma parte de rutas migratorias mucho más amplias. Parques, riberas y zonas con vegetación densa son clave para que puedan volver a instalarse cada año.
Fauna que se reactiva y se vuelve más visible en primavera / verano
- Murciélagos al atardecer.
- Zorros con crías.
- Erizos activos.
- Roedores más visibles.
- Aves jóvenes aprendiendo a volar.
- Búhos, más detectables al haber menos follaje
Insectos protagonistas
- Abejas y abejorros
- Mariposas
- Libélulas
- Hormigas
- Mosquitos, especialmente tras lluvias y calor
- Moscas y otros insectos alados

Qué podemos hacer en verano
- Dejar bebederos poco profundos para aves e insectos (limpios y a la sombra).
- Mantener zonas verdes sin segar del todo.
- Evitar pesticidas.
- No recoger aves jóvenes del suelo si no están heridas (si están heridas contactar con NABU o llevar al veterinario). Aquí más teléfonos para casos similares.
- Recordar que el agua ayuda más que la comida.
Berlín no es solo una ciudad para humanos. Es un ecosistema compartido con la fauna de Berlín. Mirarlo con atención, —y con un poco de sentido común— sin dar por hecho de que todo lo que nos rodea es solo para nosotros, ya es una mejor forma de convivir.
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