La pareja alemana formada por Karin Kaper y Dirk Szuszies homenajean la isla canaria de La Graciosa con el documental en una visita respetuosa, cercana y muy plural hacia los habitantes y el hábitat de este pequeño territorio situado en el límite noreste del archipiélago canario.
Los alemanes son conocidos por ser exploradores y viajeros desde tiempos de Alexander y Wilhelm von Humboldt, cuando entonces clasificaron toda la fauna y la flora del continente latinomericano haciendo antes escala en Tenerife. Más tarde, pioneros del turismo, buscaron lugares tranquilos para relajarse e integrarse en una naturaleza dominante.
Karin Kaper y Dirk Szuszies firman el documental La Graciosa, sueños canarios con la misma discreción de esos viajeros que no quieren hacerse notar, donde dejan la palabra al resto y la intervención es mínima. El resultado es una postal honesta de los gracioseros que hasta a los españoles peninsulares sorprenderá oír hablar por primera vez.
El filme nos sumerge en la isla más humilde de las Canarias con testimonios que presumen de ser un pueblo sencillo, discreto y feliz. 720 habitantes orgullosos de su carácter familiar y cooperativo. A pesar de todo, sorprende su frustración de no ser todo lo autosuficientes que querrían ser.
Por medio de varios de sus habitantes conocemos sus raíces, su dedicación a la pesca y a un turismo medido y educado, así como sus intentos de sobrevivir a las exigencias turísticas y ambientales. El progreso y sus inconvenientes no consiguen vencer a un pueblo arraigado a su tierra árida, ahora desnuda de los camellos y las cabras que lo habitaban, ni ceder su pasión por un mar del que viven, pero también les desafía. Sus costumbres se heredan, se disfrutan y se inculcan, como un acto rebelde de resistencia ancestral, tan longevo y simbólico como sus carismáticos sombreros, hechos de palma.
La isla de La Graciosa disfruta de una existencia relativamente breve como sociedad, desde los años cincuenta cuando todavía no tenía agua, cementerio ni escuelas, hasta convertirse en una comunidad pequeña, pero ecléctica, donde conviven autóctonos con forasteros que en algún momento quedaron hipnotizados por este paisaje callado y envolvente.
A muchos les ancló allí el amor, otros se refugiaron del duelo. El formato casero del documental, lejos de restarle belleza, le añade una contemplación serena y contagiosa hacia los paisajes inmutables e incorruptibles. Vencedores de un lucro y unas prácticas urbanísticas que sí colonizaron la gran mayoría de islas europeas.
Sin embargo, las apariencias también engañan. La aparente tranquilidad y desnudez paisajística esconde la historia de un pueblo incansable, trabajador y adaptable. Un pueblo que recuerda los saqueos del ejército durante la Guerra Civil española o la función del primer alcalde, quien gestionó desde su barca el correo, la comida y el turismo por igual. O la historia de Margarona, quien abrió un supermercado y de repente, se vio en las filas de Adolfo Suárez como alcaldesa pedánea durante la primera democracia de España.
Pero también hubo alemanes –como hemos mencionado– muy queridos en la comunidad, que funcionaban de anfitriones para otras personas en la isla, forasteros que crearon sus propias casas e incluso sus propias lápidas para asegurar su permanencia en la isla.
Las mujeres por su parte, tienen sus testimonios reivindicativos, vinculados a la cara más desconocida de la pesca, la del trabajo del pescado y también al carnaval que las unió en su función festiva, política y creativa.
Por medio del documental La Graciosa, sueños canarios, viajamos a un lugar con un estilo de vida que ya puede resultar remoto, donde existen problemas ajenos a otros lugares, como la superpoblación de gatos o la negación a la protección ambiental, no por lucro, sino por disfrutar paseando el paraje o mariscando en soledad. Donde las nuevas generaciones cantan y tocan su música ancestral y los niños practican un deporte de lucha de origen egipcio. Un pueblo entero que presume de no abandonar a sus mayores en residencias estériles. Una isla que se puede ganar el adjetivo de auténtica, el verdadero atributo en peligro de extinción y de colonización.
La Graciosa, sueños canarios | Estreno en cines de toda Alemania: 15 de octubre de 2026
La directora Karin Kaper y el director Dirk Szuszies acompañarán personalmente los actos cinematográficos de la gira de cines.












