25 de noviembre contra la violencia obstétrica

por • 23 noviembre, 2021 • Actualidad, BERLÍN PRÁCTICO, Niños en BerlínComentarios (0)246

El embarazo, el parto y el puerperio son momentos trascendentales para la biografía de una madre, así como de su criatura. También son momentos cumbre de su sexualidad, donde el cuerpo hace gala de su poder, gestando vida, dando a luz y generando un cóctel de hormonas para que todo se ponga en marcha. Y por si esto fuera poco, son momentos de extrema vulnerabilidad que merecen el máximo respeto y cuidado de esta díada única.

Estar embarazada en otro país puede ser todo un reto: sin hablar tan bien el idioma, sin conocer el sistema sanitario, sin la familia cerca, donde la cultura sigue siendo un misterio inexplicable o toca lidiar con burocracia jeroglífica. Por eso, dar a luz a una criatura, sumado al hecho de ser migrante, puede ser terreno fértil para los abusos, concretamente, para la violencia obstétrica.

Para quien no haya oído hablar nunca de este término, se trata de cualquier acto denigrante hacia la salud sexual y reproductiva de la mujer por parte de profesionales de la salud. Esto puede ocurrir en una consulta rutinaria a tu ginecóloga, pero la mayoría de casos se reportan durante el parto. La violencia obstétrica es considerada violencia de género porque se ejerce hacia las mujeres por el hecho de serlo y también representa una vulneración a los derechos humanos.

La violencia obstétrica se puede manifestar de múltiples maneras, por ejemplo, con una cascada de intervenciones que tengan como objetivo acelerar el parto para que el personal médico pueda irse antes a casa (tal y como vemos en las estadísticas, durante los fines de semana y las fechas señaladas, disminuye sustancialmente el número de nacimientos).

Estos son algunos ejemplos de violencia física: las intervenciones no justificadas médicamente como cesáreas innecesarias, la obligatoriedad de parir en posición horizontal o la realización de más tactos vaginales de los recomendados. También encontramos ejemplos de violencia sexual como ligaduras de trompas sin consentimiento informado, episiotomías rutinarias sin motivación médica o un ambiente falto de intimidad, como un paritorio lleno de estudiantes observando el parto.

La violencia obstétrica también abarca el trato discriminatorio, la violencia institucional o la violencia psicológica como los malos tratos, amenazas o el hecho de separar al bebé de la madre sin una causa justificada.

Un caso paradigmático es el de las cesáreas. La tasa recomendada por la Organización Mundial de la Salud está entre el 10 y el 15 %, eso significa que en los países que no llegan a este porcentaje (la mayor parte de África) hay vidas que podrían salvarse gracias a esta intervención. Sin embargo, toda Latinoamérica y prácticamente toda Europa tienen tasas muy superiores. Con datos de 2019, España registra una tasa de cesáreas del 24 % y Alemania del 29 %.

Cuesta entender por qué en tantos países se gastan mucho dinero de más (la cesárea es bastante más costosa que un parto vaginal) y someten a tantas mujeres a una cirugía mayor abdominal, con sus peligros asociados, si no ofrece ventajas en términos de salud, tal y como afirma la OMS. No es posible ahondar en este breve artículo en las causas de esta epidemia.

Solo apuntar que todo el sistema sanitario sustenta el parto como un acto médico, siendo como es un proceso fisiológico al que no deberíamos someter a las mismas reglas que una enfermedad al uso. Tampoco se trata de una cruzada contra el personal médico, ya que resulta imprescindible para garantizar la supervivencia de muchísimas vidas.

No obstante, no podemos quedarnos calladas frente a los innumerables abusos que se llevan a cabo con total impunidad en todo el mundo. Las mujeres se están dando cuenta de que la manera mayoritaria de parir se ha vuelto un proceso automatizado y excesivamente medicalizado, al punto que resulta inhumano. Parece que nuestro mejor papel en el parto es cuando “dejamos hacer” a quien sabe y no molestamos mucho. Pero la realidad es que tenemos el derecho de ser las protagonistas de nuestro parto.

¿Qué se puede hacer contra la violencia obstétrica?

Antes del parto es importante informarse, conocer los propios derechos y cómo se desarrolla un parto fisiológico sin complicaciones. Otra recomendación es hacer un plan de parto y, si es posible, hablar con anterioridad con las personas que van a asistir en ese momento.

Eso no significa que no pueda haber imprevistos o que haya que modificar el plan inicial, pero es una declaración de intenciones que sirve de guía a quien acompaña. Si se puede elegir el hospital o casa de partos, es recomendable buscar estadísticas de intervenciones e informarse de su afinidad con los partos respetados.

Tener un parto respetado no significa que tenga que ser natural y sin intervenciones. A veces es necesario inducir el parto con medicación, utilizar instrumentos como ventosa o realizar una cesárea. Pero cada una de estas intervenciones puede realizarse siempre habiendo respetado la fisiología del parto y el protagonismo de la parturienta con un buen consentimiento informado.

Haber sufrido violencia obstétrica no siempre es fácil de reconocer. Tenemos muy interiorizado que quien dirige ese momento es el profesional médico y se puede creer que la objetivización vivida es la única manera de dar a luz.

Hay muchas cosas que se pueden hacer una vez que se ha vivido una situación de violencia obstétrica: contarlo, hacer terapia, denunciarlo, compartirlo con otras personas que hayan experimentado lo mismo, leer, entender qué ha pasado y por qué o, incluso, convertirse en activista sumándose a asociaciones de parto respetado o a los distintos Observatorios de Violencia Obstétrica que se han creado en diversos países hispanohablantes.

El 25 de noviembre es el Día internacional contra la violencia de género. Como la violencia obstétrica es violencia de género, este día también se llevan a cabo actos de denuncia. Uno de ellos es La Revolución de las Rosas, una campaña en la que se invita a dejar una rosa con un mensaje en el hospital donde se vivió violencia obstétrica para visibilizar la problemática.

Para finalizar, un listado de webs de varias asociaciones en Alemania que prestan apoyo y luchan para dignificar los nacimientos y los partos para recuperar el protagonismo en uno de los días más importantes de la vida de una madre y de su criatura.

www.mother-hood.de

www.netzwerk-geburtskultur.de

www.whiteribbonalliance.org/resources

www.unwomen.de/informieren/beendigung-der-gewalt-gegen-frauen/roses-revolution-eine-aktion-gegen-gewalt-in-der-geburtshilfe.html

www.facebook.com/RosesRevolutionDeutschland

www.traumageburt-ev.de/Roses-Revolution-Day

www.gerechte-geburt.de/home/roses-revolution

Texto: Clara Font para Berlín Amateurs © octubre 2021; fotos Pexels
Colaboración mensual con Habla Clara, proyecto fundado por Clara Font donde brinda talleres de educación sexual para familias hispanohablantes

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