Pomplamoose, Jack Conte y Nataly Dawn

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Pomplamoose, del estudio doméstico a las salas de conciertos

El pasado miércoles, Pomplamoose pasó por el Festsaal Kreuzberg de Berlín con Photogénique, un disco de pop francés, bossa nova y nostalgia que confirma que algunas de las mejores cosas de internet suceden lejos de la pantalla.

Internet les enseñó a hacer música a su manera. Casi dos décadas después de convertir YouTube en un escenario propio, Pomplamoose formado por Jack Conte y Nataly Dawn, siguen demostrando que el DIY y los nuevos canales de difusión son una forma de entender la industria. El concierto, que inicialmente iba a celebrarse en Lido, se trasladó a Festsaal Kreuzberg y colgó el cartel de sold out semanas antes del concierto.

Canciones, cables y cámaras. Los primeros vídeos de Pomplamoose

En 2008, cuando YouTube empezaba a cambiar las reglas del juego, Pomplamoose ya estaba ensayando un modelo que hoy parece de lo más natural. Jack Conte y Nataly Dawn grababan canciones en casa, colocaban cámaras alrededor de los instrumentos y enseñaban cómo se construía cada arreglo. Si escuchabas un sonido, tenías que poder ver de dónde salía. Nada de fingir que se tocaba en directo ni de esconder el proceso detrás de una producción misteriosa. La música estaba ahí, pero también las manos, los cables, las voces y el pequeño caos de hacer cosas por primera vez.

Sus versiones de temas conocidos empezaron a circular por YouTube y Myspace, hasta que su adaptación de Single Ladies, de Beyoncé, se convirtió en uno de sus primeros grandes fenómenos virales. De pronto, dos músicos podían encontrar una audiencia internacional sin esperar a que una discográfica decidiera que había llegado su momento. El vídeo musical dejaba de ser únicamente una herramienta promocional para convertirse en el propio escenario, y el estudio doméstico, en una ventana abierta al mundo.

Videosongs o enseñar cómo suena la música

Lo que ves es lo que oyes o viceversa. Esa idea se aparta de los videoclips a los que estamos o estábamos acostumbrados, por eso, a esa fórmula la llamaron videosong, un formato basado en una regla sencilla y bastante radical para la época. Cada sonido que escuchas es producido por un instrumento que puedes ver como lo tocan en pantalla. En un panorama musical cada vez más saturado de sonidos artificiales y producciones sobrecargadas, Pomplamoose apostaba por mostrar el mecanismo, la interpretación y hacer visible el trabajo detrás de cada canción.

Pero reducirlos a una historia de emprendimiento digital sería quedarse en la superficie. Lo interesante es que, mientras el ecosistema online empujaba a publicar cada vez más contenido, ellos encontraron una forma de utilizar las cámaras para documentar el proceso sin dejar de hacer música. Con Photogénique, han compartido durante tres años fragmentos de la escritura, los arreglos y las grabaciones del álbum. La lógica inicial sigue ahí, aunque ahora el proyecto tiene otra escala y una identidad musical mucho más definida.

Photogénique, una postal francesa sin fecha de caducidad

Publicado en julio de 2025 y ampliado con una edición deluxe en el verano de 2026, Photogénique es un disco luminoso y sensual que mezcla indie pop, bossa nova, jazz y chanson francesa. La infancia de Nataly Dawn, marcada por sus recuerdos de Francia y Bélgica, funciona como punto de partida para un relato de formación sentimental. Hay romanticismo, humor y una nostalgia que no necesita ponerse solemne para resultar conmovedora. El pasado aparece como una colección de imágenes, sonidos y sensaciones que la música puede volver a poner en movimiento.

El álbum cuenta con colaboraciones como la del legendario organista de jazz Larry Goldings y la cantautora francesa Laura Cahen. Su universo visual y sonoro se despliega también en canciones como Angélique, C’est Simple, Julie y Félicitations!, donde el gusto por los detalles y los arreglos juguetones convive con una sensibilidad pop muy directa.

“Feel good music”, brillantes mashups

Cuando llegué a Pomplamoose fue a través de Sweet Dreams, su versión de Eurythmics, de los mashup que mezclan Jamiroquai con los Bee Gees o Katy Perry con Gorillaz y Manu Chao. Para quién los acabe de descubrir encontrará en los mashups un rasgo que atraviesa toda su trayectoria. La apropiación es para ellos una forma de escritura. Cogen una canción que ya conocemos, la desmontan, la unen a otra sin que te des cuenta, cambian sus proporciones y la devuelven transformada. Sus versiones no funcionan como ejercicios de imitación, sino como pequeñas demostraciones de cuánto puede cambiar una canción cuando cambia la perspectiva.

Compartir el proceso creativo

Pomplamoose encarna una transformación decisiva para la música independiente. Durante décadas, grabar, distribuir y promocionar un disco dependía de una infraestructura en la que las discográficas, las radios y los medios especializados tenían un papel determinante. Internet abrió otra posibilidad, el poder construir una comunidad directamente, experimentar con formatos propios y convertir el proceso creativo en parte de la relación con el público.

La trayectoria de Jack Conte lleva esta idea incluso más lejos. Además de músico, productor y, es cofundador de Patreon, una plataforma que permite a los creadores financiar su trabajo directamente con el apoyo de sus seguidores. La conexión no es casual. Cuando los ingresos publicitarios de YouTube dejaron de ser proporcionales al trabajo y a la comunidad que habían construido, buscaron otras maneras de sostener su actividad. Y es que la independencia también necesita una economía que la haga posible.

La música necesita cuerpos presentes

El miércoles pasado, en Berlín, esa historia digital seguida durante años tomo cuerpo en el Festsaal de Kreuzberg, lleno hasta los topes. Una sala pequeña tiene una manera particular de organizar la escucha. Las distancias se acortan, la atención no se dispersa, y la música vuelve a ocupar un espacio compartido. La energía de quienes están tocando se mezcla con la de quienes han venido a escucharlos, y el concierto adquiere una intensidad que ninguna reproducción puede sustituir.

Jack estaba visiblemente excitado con esa energía, incluso se lanzó al público que lo sostuvo por al menos un minuto. Es esta primera gira europea, la historia de Pomplamoose adquiere otra dimensión. Después de tantos años mostrando cómo se construyen sus canciones frente a una cámara, verlos tocar juntos permite recordar que el proceso no termina en la grabación ni en el vídeo. La música necesita salir de casa, encontrarse con otras personas y aceptar todo lo que sucede, sorprender y emocionar.

Hay algo especialmente bonito en que una banda nacida de la cultura de internet siga apostando por ese encuentro. La pantalla les permitió llegar lejos; el directo les devuelve a una escala humana. En una sala pequeña, una comunidad no se mide en visualizaciones ni en seguidores. Se reconoce en las miradas, en la atención, en las canciones compartidas y en ese calor colectivo que aparece cuando un grupo de desconocidos se reúne alrededor de algo que le importa.

Pomplamoose empezó enseñándonos el interior de un estudio doméstico. Con Photogénique, abre también una ventana a sus recuerdos, a su imaginario musical y a una manera de entender la creación como algo que se hace en compañía. Quizá esa sea la parte más interesante de su historia.

Más info sobre Pomplamoose aquí y para escuchar su nuevo album Photogénique completo pulsar aquí.

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