El palmarés del Festival Internacional de Cine de Guadalajara nos deja una radiografía potente, íntima y valiente del cine iberoamericano actual. Entre historias de resiliencia, memoria histórica y disidencias, el festival ha consagrado una serie de títulos indispensables. Mientras algunos ya conquistaron festivales alemanes como la Berlinale o el Dok Fest de Múnich, esperamos que estos diez largometrajes destacados inicien muy pronto su recorrido por las salas de Alemania.
Entre otras proyecciones, destacaron algunas ganadoras que esperamos que inicien pronto su recorrido por Alemania:
Niñas escarlata, de Paula Cury (Rep. Dominicana)
Documental sobre mujeres de la República Dominicana que reflexionan sobre sus experiencias con la maternidad forzada y el aborto clandestino. El largometraje participó en el Dok Fest de Múnich, que se celebró del 6 al 18 de mayo.

Un hijo propio, de Maite Alberdi (Chile)
Maite Alberdi proyectó Un hijo propio en la última Berlinale para su estreno mundial. La directora fue homenajeada en Guadalajara, donde también triunfó este original documental con una realidad ficcionada. Es la historia de Alejandra, quien finge un embarazo, desesperada por ser madre. La simple mentira se convierte en una farsa que dura meses ante su marido y su familia, atrapándola en un engaño que la empuja a cruzar una línea irreversible.
Querida Fátima, de Lorena Gutiérrez Rangel, Su Kim, Jesús Quintana Vega, Rodrigo Reyes, Dawn Valadez, Davi Merchan (México)
Una década después del asesinato de su hija Fátima a los 12 años, víctima de un brutal feminicidio, Lorena Gutiérrez se manifiesta frente al Palacio Nacional para exigir una reunión con la primera mujer presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
La hija cóndor, de Álvaro Olmos Torrico (Bolivia)

Clara es una adolescente que vive en una comunidad indígena de los Andes. Su madre adoptiva, una partera que la acogió de bebé, le enseñó cantos ancestrales para guiar a las mujeres durante el parto. Pero si bien su voz continúa la tradición, sus sueños están en otro lugar. La película se llevó dos Biznagas de Plata en el Festival de Málaga y el Premio a la Mejor Interpretación en Guadalajara.
Soy Mario, de Sharon Kleinberg (México)

Mario es un taxista trans que queda embarazado. Tiene la posibilidad de cumplir su deseo de ser padre, pero esto lo confronta con sus expectativas sobre su masculinidad. La película que rompe estereotipos y reinventa la paternidad en el cine, triunfó con los premios Maguey del jurado (LGBTQ+) y Mezcal a la Mejor Interpretación.
Calle Cuba, de Vanessa Battista (Cuba)
La directora cubana destaca con un retrato intimista sobre cuatro mujeres de distintas generaciones de La Habana Vieja, sin caer en sentimentalismos ni idealismos. Ellas encarnan la resiliencia y la fragilidad de una isla en crisis, pero con las almas bien vivas y despiertas.
Oca, de Karla Badillo (México)
Con un guión brilante, la película cuenta la historia de Rafaela, una joven monja perteneciente a una congregación precaria. Desde hace tiempo, un sueño recurrente la atormenta. En el camino, vivirá encuentros que la impulsarán o la alejarán de su destino. Ganadora del Premio FIPRESCI en Guadalajara y Mejor Película Iberoamericana en el Festival de Málaga.
Aquí se escucha el silencio, de Gabriela Pena y Picho García (Chile)
El documental ganó un merecido Premio FEISAL al Mejor Documental Iberoamericano. Gabriela regresa a la casa familiar en Chile, tal como quedó tras el exilio. Entre la ternura de sus abuelos y la distancia emocional de su madre, comienza a cuestionarse cómo puede perdurar el amor cuando está marcado por el miedo, la ausencia y el silencio.
Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato (Chile)
Estrenada en el panorama internacional durante la Berlinale, esta película basada en una historia real triunfó en Guadalajara con cuatro premios, entre ellos, el Premio a la Mejor Película Iberoamericana de Ficción. Mientras el golpe militar de Pinochet se extiende por Chile, el capitán Jorge Silva recibe la orden de convertir la Academia de la Fuerza Aérea en un centro de detención y tortura. Silva intenta mantenerse al margen, pero pronto deberá confrontar su pasado y sus propias convicciones.
Nunkui, de Verenice Benítez (Ecuador)
Nunkui vive en una comunidad Shuar y sueña con el espíritu femenino de la fertilidad, que también se llama Nunkui. Mientras la vasta selva amazónica que habitan es entregada a compañías mineras transnacionales y comienzan los desalojos en la región. La película se estrenó en Alemania en abril durante el Internationales Frauen Film Fest Dortmund+Köln.












