Crónicas maricas #8: Hacerse un Ricky Martin

por • 8 enero, 2019 • Actualidad, Crónicas maricas, Imprescindibles, Sexualidad, SociedadComentarios (0)1636

La culpa de todo la tiene mi grupo de amigos heterosexuales. Esos que me acompañaban en mis salidas nocturnas al Panorama Bar. Esos que hace unos años se casaron y montaron una fiesta inolvidable en la que yo rocé el coma etílico. Esos que hace unos nueve meses soltaron la bomba de que iban a ser padres. Y de la noche a la mañana, tus otros amigos del grupo, también. Y por si fuera poco, tus amigos los del pueblo y los amigos de tu pareja, también… y de repente tu prima, la cuarentona esa, también.

Por lo que, sin comerlo ni beberlo, pasas de hacerte cabineos con las amigas a hablar de pañales y leches en polvo. Y yo, no sé si inducido por el baby boom o por la necesidad de sentirme integrado en el grupo, siento que se me ha encendido el instinto paternal y que quiero ser padre.

Así que hace unas semanas decidí preguntarle a Google cuáles son los requisitos que un gái soltero de clase media residente en Berlín debe cumplir para participar en un proceso de adopción. La verdad, al principio era optimista, pero tras analizar uno por uno todos los requisitos, me he dado cuenta de que por desgracia a los homosexuales aún nos falta mucho por conseguir y luchar, y que ahora entiendo por qué más del 90 % de las parejas homosexuales deciden no tener hijos. Facilidades cero.

En 1969 se despenalizó la homosexualidad en Alemania y en 2001 tuvimos acceso al Lebenspartnerschaft (pareja de hecho). Pero, por ejemplo, hasta 2014 no se permitía a parejas homosexuales realizar adopciones sucesivas (adopción por un cónyuge de los hijos adoptivos de su consorte) y hasta hace un año el matrimonio gái no era legal en Alemania. Cabe recordar que hoy por hoy aún existen en la legislación alemana puntos por los que a la Sra. Merkel deberían sacarle los colores, entre ellos que no se nos permita donar sangre. Se ve que la homosexualidad es contagiosa…

Pero bueno, si eres gái y estás casado (desde el año pasado) o vives en Lebenspartnerschaft (el 1 % de mis amigos gais), hoy estás de enhorabuena. Las parejas que lleven al menos dos años casadas o rejuntadas legalmente tendrán derecho sobre los solicitantes solteros, pudiendo ser padres entre los siguientes dos-seis años de media. Casi nada.

En el caso de ser soltero sodomita o vivir en pecado sin estar casados (el 99 % de mis amigos), deberá ser uno de los miembros de la pareja el solicitante, alargándose el proceso hasta los ocho años y, atención, procurando siempre no cambiar el estatus durante ese tiempo, porque si no, el proceso se interrumpiría automáticamente y habría que empezar de nuevo todo, pero añadiendo a tu radiante marido, claro, tras un periodo de prueba de dos años. Y es que a la administración alemana se la suda que llevaras con tu novio diez años de relación.

Este es el caso de mi amigo Víctor, que no puede ni casarse ni mudarse con su novio hasta que todo el proceso concluya. Johannes, el novio de Víctor, siendo consciente de los tiempos de espera, decidió hace siete años (cuando tenía 33) que quería ser padre soltero y envió la solicitud. Ambos llevan más de cinco años de relación, pero si ahora cometieran el error de casarse, Johannes perdería los siete años de espera y tendría que empezar todo el proceso desde cero, y probablemente sería rechazado por superar el límite de edad.

Según la normativa vigente, no hay un límite de edad establecido, pero la diferencia de edad entre el solicitante y el niño no debe sobrepasar los cuarenta años. Es decir, para adoptar a un recién nacido, no se puede superar los 40 años y a partir de este límite empezaría a aumentar la edad del niño que se adoptaría. No sé por qué razón me viene a la cabeza lo de Woody Allen…

Por lo tanto, si me pongo a sumar años, tenemos: los que tengo que esperar (se supone que ocho), más si tengo pareja y me da por hacer bodorrio (nos metemos en once)… Pero claro, si me voy a vivir con mi pareja sin estar casados, ya la cosa se complica. Resumiendo, si empezara ahora los trámites, sería padre como pronto a los 45 años de un niño de 5 años, y en el caso de que me case con mi pareja, el proceso podría alargarse hasta los 50 años. Así que, como ese 98 % de los homosexuales que deciden no tener hijos, ni me lo planteo.

Por otro lado, está lo que llaman hacerse un Ricky Martin, pero la maternidad subrogada para homosexuales solteros o en pareja solo está permitida en EE. UU., por supuesto tras el desembolso de 130 000 euros y que alguna amiga mariliendre se anime a prestarte un óvulo, o sea, ninguna. Y la idea de la comuna lésbico-gái con niños se me planteó hace muchos años y la descarté porque creo que si tengo un bebé quiero criarlo yo con mi pareja, no junto a unas desconocidas. Lo siento, chicas.

Así que visto lo visto, si eres gái, rondas los 30 años y cada fin de semana te pones fino en el Kit Kat, despierta: ¡Envía tu Bewerbung para ser padre YA! Porque dentro de ocho años, cuando empieces a tener la estabilidad emocional y financiera necesaria, será demasiado tarde.

Ser padre soltero y gái es casi misión imposible. A no ser que seas Miguel Bosé y vivas en Panamá. Que ni era soltero ni vive en Panamá. Y es que el arroz no se les pasa solo a las mujeres, a los gais, por desgracia, se nos pasa antes.

Pepe Müller para BA © enero 2019

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