D.O.: el encanto de la buena y genuina cocina catalana en Berlín

por • 19 agosto, 2021 • Actualidad, Comer en Berlín, EL ESTÓMAGO DE BA, Gastronomía & Alimentación, OCIO, RestaurantesComentarios (0)931

El restaurante D.O. en Prenzlauer Berg es una auténtica joya de Berlín donde acercarse a la calidad y la sencillez de la cocina catalana y los mejores caldos del Mediterráneo. 

Recorro Prenzlauer Berg persiguiendo un sueño. Hace meses que llevo imaginando mi regreso a estos lares con un objetivo primordial: paladear el arròs negre que sirven en D.O. y conocer la historia que envuelve a este proyecto coordinado por Margui Mestres. Cuando me siento en la terraza del local y observo el ajetreo de su cocina, presiento que me voy a dejar agasajar por más de una bondad de su suculenta carta.

En algún momento de su adolescencia Margui decidió que quería dedicarse a la gastronomía. Estudió diseño gráfico en Barcelona; sin embargo, la idea no se le iba de la cabeza: quería tener un restaurante. Viajó mucho para conocer diferentes proyectos. Ha trabajado en restaurantes en Ibiza, Australia, Nueva York. Cuando aterrizó en Berlín, en 2012, sabía que este era el lugar ideal donde emprender un proyecto. Sabía que esta era su ciudad.

Así nació D.O., un acogedor restaurante situado en la animada Kollwitzstr. donde confluyen cafeterías, tiendas de diseño y floristerías. Margui aduce que cuando fue madurando se dio cuenta de que los locales cuanto más pequeños más personalidad tienen. “Son proyectos más duraderos, para siempre”, comenta la catalana. El proyecto lleva en activo cuatro años. La idea de que fuera un restaurante catalán resultó de sus ganas de contar lo que sabe hacer: transmitir a sus adeptos lo que su abuela le enseñó a cocinar como si de un modo de explicar todo lo que ha vivido se tratara.

Los platos que se sirven en el restaurante berlinés D.O. atienden al recuerdo que Margui guarda de las tardes en la cocina de su abuela: el pernil de aglà, las croquetas de la casa, el pulpo con mousseline de patata, la botifarra amb seques o las espinacas a la catalana con salsa romesco; con mención especial al suculento arroz negro, al que me refería al inicio del artículo, o las más clásicas pero recomendables albóndigas con la típica samfaina catalana, coronan una veintena de platos que van variando según la temporada.

Margui sostiene que la parte más interesante del proyecto es visitar a pequeños artesanos y productores: “Familias con las que celebrar que has comprado un palé de productos”, que es enviado a Berlín a posteriori. “Importamos los productos más relevantes. Por ejemplo, para hacer una salsa romescu necesitas un buen fruto seco y un buen aceite de oliva; o la miel Denominación de Origen de Benifallet (Tarragona), que culmina nuestro delicioso postre mel i mató, explica la barcelonesa.

Pero desarrollar una cocina sostenible es uno de los leitmotiv del proyecto, por ello también saben encontrar el equilibrio comprando productos alemanes. Que su aclamado jamón de bellota sea de Extremadura, de una pequeña cooperativa, denota que el restaurante D.O. es un proyecto sin fronteras.

Las mujeres bodegueras pisan con fuerza en proyectos como D.O. El año pasado visitaron 18 bodegas de Catalunya para configurar la carta y dieron con Alicia Sunyer, la directora de la Denominación de Origen del Empordà. Importantes en el proyecto son los vinos del Celler Vega Aixalà (D. O. Conca del Barberá), capitaneado por Eva Vega y su padre, o los de Bárbara Forés de D. O. Terra Alta.

Diego, el experto sumiller del restaurante D.O., me da a probar una peligrosa infinidad de caldos, como el vino natural Emma D. O. Conca de Barberà, un coupage Can Feixes de D. O. Penedés o el Igneus FA112 2015 de D. O. Priorat. O vinos espumosos como el Clos de Soleya de D. O. Penedés.

El vino es la base sobre la que se asienta el proyecto desde sus inicios. Margui y su equipo hacen el esfuerzo logístico de importar vinos de pequeños productores que aportan un resultado magnífico de autenticidad y calidad al proyecto que, a partir del maridaje con los mismos, terminó evolucionando en la dirección de ampliar la carta de comida.

Como señala la barcelonesa, “cuesta mucho mantener la carta pequeña ante tanta variedad de vinos y posibles maridajes”. Los vinos del restaurante D.O. son de la franja mediterránea, en su mayoría catalanes, de bodega pequeña. Dependiendo de la añada, Mestres decide comprar un vino u otro. Los mismos bodegueros le sugieren qué vino puede funcionar más con una carta en pleno movimiento. De este modo la carta transita de una manera orgánica a lo largo de todo el año.

Restaurante D.O. | Cocina catalana en Berlín

Kollwitzstr. 88 10435, Berlín-Prenzlauer Berg

www.do-restaurant.com

Texto: Lucía Morales. Fotos: Maie Escorial para Berlín Amateurs © agosto 2021

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