¿Y si los pankis salvan el mundo? Esta fue la idea de final de carrera que llevó a Diego “Mapache” Fuentes a convertir a Ricardo, un chico punk del suburbio de Quilicura, Chile, en Matapanki. Un superhéroe con poderes que solo se activan al consumir alcohol. La película desmitifica los prejuicios sobre el punk, cuida de los valores de las abuelas y subraya la imposibilidad de luchar contra el capitalismo y el abuso de poder, todo ello con mucho humor y amistad.
BA: ¿Por qué escogiste a un superhéroe punk? ¿Qué crees que puede aportar al cine chileno un personaje así?
Diego “Mapache” Fuentes: Hay diferentes capas. Desde muy joven pertenezco a las comunidades más del punk y del hardcore y sentía que no existía una representación fidedigna del movimiento. En los medios, tanto en Chile, Latinoamérica como internacional, se ve al punk o al hardcore como personas rudas, malas. Para mí siempre ha sido lo contrario: es una cuestión muy de familia, de compañerismo, de salir adelante. Sentía que era necesario poner esos valores sobre la mesa y que la gente se diera cuenta de ellos. Quería que el antihéroe tuviera ciertos valores y que el punk y el hardcore entraran en ellos. Un personaje que pudiera encarnar el viaje que ocurre en la película. A medida que avanza, se vuelve más absurda, más kafkiana, y necesitábamos un personaje que aguantara eso. Nunca la pasa bien, pero no quería que fuera un tormento verla; el espectador podía entrar en su mundo y entender sus sentimientos y valores.
“Si Matapanki no era una película iba a ser un fanzine o cómic”
BA: ¿Por qué el cómic como estética?
DMP: Desde el inicio, sentimos que si íbamos a hacer una película punky y hardcore, tenía que tener una estética acorde. Nunca podría verse en Full HD, 4K, como una película limpia. Me inspiré en el cómic, en los fanzines, en las revistas independientes y en el hazlo tú mismo. El grano de la película molesta a propósito: no podíamos hacer una película punk sin que se viera punk. Además, el mundo del punk, del cómic y del videojuego siempre han estado conectados, y tiene que ver con nuestras juventudes. La película fue una excusa perfecta para poner esa estética. Cuando comenzamos el proyecto, dijimos que si no la podíamos realizar —este era un proyecto universitario—, la transformaríamos en un fanzine o cómic.
BA: ¿Por qué una abuela es el compañero ideal para un antihéroe punk?
DMF: Siempre me ha gustado explorar familias no nucleares, no como algo disfuncional. La familia de Matapanki es súper funcional con sus errores. La abuelita latinoamericana es icónica: fuma marihuana con los cabros y está siempre ahí. La familia de Ricardo va más allá de la abuela; Mella y Claudia son como sus hermanos. Crecí con un grupo de amigos grande; representar esa sensación de amigos que son familia fue importante. La abuela no es madre, sino una figura de sabiduría y guía, enseñando a no pelear por lo que no vale la pena. Ricardo, siendo tan masculino y de ir a la pelea, tiene así un personaje femenino muy presente que aporta equilibrio y energía.
BA: Me da la impresión de que esta película tiene algo de espiritual. ¿Es así?
DMF: (risas) Chile está relacionado de alguna forma con la espiritualidad, no necesariamente religiosa, sino en la tradición de abuelos y familiares con sabiduría. Al crear a Matapanki, revisamos mitología latinoamericana, especialmente mapuche. Este tema del guerrero elegido, como Lautaro o Colo Colo, inspiró un personaje que protege a su familia, un espíritu más grande que él. También soy budista personal, y la película se inspira en héroes latinoamericanos y el espiritismo de nuestros pueblos originarios.
BA: ¿Qué anhelos has sentido satisfechos por medio de los superpoderes del personaje?
DMF: Han sido dos niveles: primero, crear un personaje que representara estas comunidades; segundo, hacer la película con total libertad. No hubo reglas ni limitaciones. La satisfacción general del equipo, especialmente junto a Joaquín Fernández, fue enorme. Hicimos lo que queríamos mostrar y expresar. La película tiene muchísimas referencias, desde cine japonés hasta los Hombres de Negro y videojuegos.
Termómetro BA
Puntuación
En 3 palabras:
“Matapanki” en Berlinale 2026 | Del 12 al 22 de febrero de 2026
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