Chicas tristes es la ópera prima de la directora mexicana Fernanda Tovar, estrenada en la sección Generation 14plus de Berlinale 2026. Una inmersión en el mundo emocional de la adolescencia desde la perspectiva de dos amigas de 16 años que reaccionan de manera distinta ante la violación que sufre una de ellas. La forma de ver y sentir lo sucedido genera cada vez más disonancias y distancia entre ambas.
Paula y su amiga, La Maestra, son inseparables. Forman parte de un equipo de natación que va a representar a México en el Campeonato Panamericano Juvenil. Una noche, en una fiesta, Paula se queda sola con Daniel, un buen amigo y su amor platónico de toda la vida. Poco después, La Maestra percibe que algo ha cambiado: su amiga parece distante y profundamente triste.
“La cosa mala con los ríos es que no puedes saber a dónde van”. Es una de las frases que atraviesa la película y define las emociones desbordadas que están por vivirse. Paula insiste en que está bien, pero su amiga persiste hasta que comienza a hablar de lo ocurrido aquella noche. En su búsqueda de respuestas concluyen algo impensable. A partir de ese momento, las diferentes formas de afrontar lo sucedido ponen a prueba su amistad. Mientras Paula necesita tiempo, La Maestra siente la urgencia de hablar. El miedo, la culpa y la ira empiezan a afectar no solo su vínculo, sino también la forma en que se entienden a sí mismas.
Con una imagen colorida y juvenil, Tovar retrata la adolescencia en un mundo atravesado por la tecnología, la superstición y la necesidad de encontrar respuestas. Las actrices sostienen la película con interpretaciones contenidas que permiten al espectador acompañarlas en su creciente tristeza.
La directora invita al público a preguntarse qué haría en una situación similar. Sin ofrecer respuestas cerradas, la película se mueve en ese diálogo entre dos ritmos emocionales distintos y consigue generar empatía hacia ambas protagonistas al mismo tiempo.
Entrevistamos a Fernanda Tovar con motivo del estreno mundial de Chicas tristes en la 76.ª edición de la Berlinale.
Berlín Amateurs: En la película hay muchas referencias al agua. ¿Qué papel tiene este elemento?
Fernanda Tovar: Tiene que ver con el control emocional. Cuando pasan estas cosas es como un río. Hay un diálogo en la película que lo explica: por mucho que quieras controlar hacia dónde vas, no puedes. El agua es una metáfora de un estado emocional, de conexión y de flujo. Yo quería que la película tuviera un elemento casi mágico que aterrizara en un plano medio espiritual. Por eso le dimos tanto peso al agua. Está presente cuando nadan, pero también en el tarot, en la lluvia. Siempre que aparece el agua es porque alguien se está conectando con su pena.
BA: La luna parece marcar un cambio en la dirección narrativa. ¿Es así?
FT: Sí, la luna cambia algo. Desde antes ya se menciona que, cuando ocurra, nada volverá a ser igual. Les ofrece una posibilidad —real o falsa— de que las cosas se resuelvan como cada una quiere. Pero ahí nos damos cuenta de que no desean lo mismo. En ese momento empieza a decantarse la confrontación que más adelante se desarrolla entre ellas.
BA: Mientras las amigas están en el centro del conflicto, el chico parece seguir con su vida. ¿Cuáles fueron tus referentes para construir a Daniel?
FT: No quería que la película se convirtiera en un hombres contra mujeres. Ese era el último lugar al que quería llevarla. Me interesaba hablar también de los hombres. Leí un texto de Rita Segato sobre la violencia en Ciudad Juárez en el que decía que muchos hombres no violan por las mujeres, sino para demostrar hombría ante otros hombres. Eso se me quedó grabado y creo que también aplica en la adolescencia. No quería mostrar al psicópata aislado, sino a un chico inmaduro, inmerso en dinámicas de grupo y bullying. Nada justifica lo que hace, pero es importante entender la violencia como algo sistémico, no como una locura individual. Él ni siquiera entiende del todo lo que hizo. Eso lo vuelve más complejo.
BA: La adolescencia actual está atravesada por el tarot, ChatGPT o incluso canciones hechas con IA. ¿Qué papel ocupa la tecnología en la película?
FT: En la vida real, la inteligencia artificial abre debates filosóficos enormes. En la película aparece como un contraste entre la inteligencia artificial, que siempre tiene palabras claras y definiciones precisas, y la inteligencia humana, que a veces no tiene el lenguaje adecuado, pero se expresa a través de la mirada, el tacto o el silencio entre amigas. Entendemos por qué ellas le preguntan a ChatGPT: se sienten solas frente al mundo. La pregunta es cómo logramos que las chicas y los chicos busquen respuestas en otras personas y no solo en una máquina.
BA: ¿Cuáles han sido los desafíos al explorar el universo femenino adolescente?
FT: El mayor desafío era no reproducir imágenes de violencia ya vistas y dar a cada personaje su espacio, incluso su derecho a esconderse. Quería que Paula marcara el ritmo y que el espectador no supiera más que ellas. No hay un lugar de superioridad moral desde el que juzgar la historia: la información se dosifica según lo que ellas pueden afrontar.
BA: ¿Qué rol tiene la amiga de Paula?
FT: En la adolescencia, el vínculo con tu mejor amiga es definitivo. A veces puede ser tóxico porque tu identidad se construye en relación con la otra: quieres hablar como ella, vestirte como ella. Es un terreno muy fértil para explorar relaciones humanas. La amiga de Paula es su complemento y también su confrontación. Solemos colocar la amistad en un segundo plano frente a la familia o la pareja, pero en esa edad es el vínculo más importante.
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Puntuación
En 4 palabras:
Chicas tristes en Berlinale 2026 | Del 12 al 22 de febrero de 2026
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