Cuando cae un muro, ¿qué queda de nosotros mismos? Esa es la pregunta que late como un bajo continuo en Berlin Karl-Marx-Platz, el tercer episodio de la Stadt-Trilogie de Hakan Savaş Mican, ahora estrenado en el Maxim Gorki Theater de Berlín con nuevo texto, música y elenco que reimagina la historia para el presente.
Un retrato de los noventa
Ambientada en la década de los noventa, tras la caída del Muro, la obra capta ese momento de euforia y vértigo en el que todo parecía posible. En ese instante de rápidos cambios sociales, económicos y culturales, los jóvenes Lisa (Sesede Terziyan) y Cem (Taner Şahintürk) buscan reinventarse en medio de un Berlín fluido, contradictorio, donde las certezas se han disuelto y las identidades deben —otra vez— construirse desde cero. La obra aborda el cambio generacional y el impacto del capitalismo y de las expectativas culturales sobre los sueños personales, los vínculos afectivos y el sentido de pertenencia en una década atravesada por la apertura acelerada de posibilidades y pérdidas.
La pieza, anclada en el teatro musical, es también una playlist de un tiempo en que la cultura pop y el capitalismo emergente se entrelazaban con las esperanzas políticas y los desengaños personales. La dramaturgia de Mican, que ya había estrenado la historia como musical en la Neuköllner Oper en 2021, se despliega ahora con un enfoque más textural: la música en directo (Heros, Gracias a la vida, etc.) se convierte en narradora tan elocuente como los personajes, mientras que las letras y las imágenes proyectadas evocan ese choque entre memoria y futuro incierto.
Músculo musical de una historia mínima
La potencia de la pieza se apoya sobre todo en la música en directo —instrumental y vocal—, verdadero motor de la representación. La escenografía, si cabe llamarla así, se reduce a un escenario de paredes negras sobre el que se proyectan visuales coloridas y una pasarela de estética popstar que estructura el espacio escénico. A ambos lados de esa lengua estrecha se disponen los seis músicos junto a sus instrumentos —piano, violonchelo, entre otros—, integrados visualmente en la acción.
Todo apunta a que el interés de la obra reside menos en su desarrollo narrativo que en su dimensión musical. La trama, frágil y casi esquemática, sigue a una joven de Marzahn y a un chico de Neukölln, hijo de padres turcos, que se conocen tras la caída del Muro. Ella aspira a convertirse en cantante e ingresa en una escuela de canto; él sueña con ser novelista gráfico, aunque sus proyectos no terminan de encontrar respaldo editorial.
Un embarazo repentino interrumpe de forma abrupta esas aspiraciones y precipita su mudanza conjunta a Karl-Marx-Platz. Más adelante, ella se marcha a París para emprender un negocio de cosmética con la promesa de regresar al cabo de unas semanas, aunque su ausencia se prolonga durante años. Tras dos horas y media de representación, la obra se cierra de manera abrupta y precipitada cuando ella regresa a Berlín, un final seco que subraya el desgaste de unas expectativas juveniles que nunca llegaron a materializarse.
Si por algo llama la atención Berlin Karl-Marx-Platz es por cómo el amor y la política se entrecruzan sin didactismo. Lisa y Cem se atraen, se repelen, se buscan y se pierden en un mundo donde la libertad prometida por las estructuras sociales a menudo topa con la crudeza del mercado y la identidad individual. El Maxim Gorki Theater, conocido por su audacia y su compromiso con narrativas contemporáneas, levanta el telón sobre una herida urbana y ofrece aquí un marco propicio para este relato de teatro musical. La producción se mueve con la energía de la ciudad misma: fragmentaria, veloz, llena de intensidad y saltos temporales.
Berlin Karl-Marx-Platz
Pieza de teatro musical en Maxim Gorki Theater – Am Festungsgraben 2, 10117 Berlín-Mitte
Próximas representaciones: 11 y 28 de febrero
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Paco Arteaga para BA © enero 2026
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