Der fliegende Holländer © 2017, Thomas Jauk 10

Una noche en la ópera #7: “El holandés errante” (Richard Wagner)

por • 18 mayo, 2017 • Actualidad, Artes Escénicas, CULTURA, Imprescindibles, MúsicaComentarios (0)388

(con la colaboración especial de Deutsche Oper Berlin)

El holandés errante (Der fliegende Holländer) es una ópera romántica en tres actos cuya música y libreto está compuesto y escrito por Richard Wagner y basada en la leyenda del holandés errante narrada en el libro de Heinrich Heine Aus den Memorien des Herren Schnabelewopski (Las memorias del Señor Schnabelewopski) de 1831.

Esta ópera se encuentra entre las piezas más famosas del compositor y suele calificarse como una de sus primeras obras maestras. Fue escrita cuando Wagner tenía apenas treinta años. Fue estrenada por primera vez el 2 de enero 1843 en la Hofoper de Dresde y se estrenó en la Deutsche Oper de Berlín el pasado 7 de mayo 2017.

La historia

El protagonista es El Holandés, el capitán de un barco que fue condenado por blasfemar sobre Dios. Su castigo: vagar eternamente por los mares, aunque se le concede una tregua de un día cada siete años. En esta jornada puede desembarcar y si en su transcurso consigue el amor de una mujer, será redimido de su condena. Esta ópera se mueve en un mundo de imágenes oníricas, obsesiones, espejismos y proyecciones que el espectador no sabe si siempre se corresponden con el mundo real. ¿Tormentas, barcos, una maldición, el amor redentor? Ingredientes apropiados para cualquier pieza romántica que se precie.

La ópera empieza con una gran tormenta. El capitán Daland está con su barco a la deriva y su tripulación está agotada. En ese momento se acerca a ellos un barco fantasma: el barco del holandés errante. Daland aborda el barco y comprueba que está lleno de tesoros. El Holandés le pide hospitalidad, y cuando oye hablar de Senta, la hija de Daland, le pide su mano, que este le concede solo por codicia.

En casa de Daland, Senta cose con un grupo de mujeres, pero está obsesionada por la leyenda del holandés errante, aunque ella está prometida con Erik. Dos barcos se acercan a tierra, uno es su padre y el otro El Holandés Errante. Senta reconoce al holandés del cual sabe solo por las leyendas y un retrato y le proclama su intención de salvarle de su condena, le ama. Pero Erik le recuerda a Senta que están prometidos. El holandés escucha esta conversación y se desespera pensando que su condena nunca acabará y se prepara para zarpar nuevamente. Senta está empeñada en ser la redentora de este pobre condenado, no escucha a Erik y se acaba suicidando.

Como se puede ver, es un auténtico drama en el más puro estilo del romanticismo, donde las tormentas, los barcos fantasmales, el agua, la niebla y los espíritus acrecientan la atmósfera dramática y romántica. Para el sistema de creencias del romanticismo, la ópera de Wagner estaba tejida, con la trama y la urdimbre de la fantasía y la realidad que hacían que encajara en aquel contexto. Pero hoy en día, casi dos siglos más tarde del primer estreno, los directores, escenógrafos y coreógrafos ¿deberían plantearse una revisión contemporánea de una ópera como es El holandés errante? Siguen vigentes los conceptos y la temática de aquel momento? ¿Qué es más acertado o necesario, desviarse mucho o lo menos posible de la temática fundamental que la motivaron?

Christian Spuck, el director escénico y coreógrafo cree que sí, que es necesaria una revisión y un reposicionamiento. Si bien el mundo contemporáneo está muy alejado del sistema de creencias, profundamente románticas, sobre las que Wagner concibió esta pieza, él pensó que de alguna manera había que actualizarlo, y no solo a través del vestuario o escenografía como sucede en otras óperas. ¿Cómo? Dándole protagonismo a un personaje que hasta hoy ha estado siempre en segundo plano. Erik, el prometido de Senta.

Erik, un secundario protagonista

Es evidente que el libreto no se puede cambiar, y es evidente el final como novio rechazado que le espera a Erik, pero a través de algunos giros dramáticos Spuck crea una figura que en esta representación es mucho más fuerte que en las escenificaciones tradicionales en las que no pasa de ser un simple extra. Spuck hace aparecer a Erik desde el comienzo, durante la obertura, con un barco de juguete en las manos, juguete que al final termina por estrellar y destrozar contra una pared. Una adecuada metáfora para lo que se avecina, el triunfo de El Holandés sobre el amor de Senta, o lo que es lo mismo, el rechazo de la joven ante el acoso incesante de Erik.

Ya en esa escena de apertura y sin texto se le otorga a Erik un papel central, que no tiene en el original. Siempre se ha tendido a convertirlo en la víctima colateral de una trama ajena, la víctima de una injusticia, como hay tantas en la vida real. Aunque hoy en día, y en esta representación, este personaje se asemeja más al de un acosador que al de una víctima.

Erik, que es el único personaje permanentemente presente sobre el escenario durante los tres actos, es además de los pocos personajes que, curiosamente pese a lo oscuro de su actitud, aportan un poco de color en todo este entorno tétrico, vistiendo de verde entre todo un elenco que viste ropas grises o negras y en medio de un ambiente absolutamente sombrío, húmedo y mohoso. Con respecto a esto, hay que tener en cuenta también la escenografía creada por Rufus Didwiszus. Un decorado siniestro situado en un escenario en el que llueve casi constantemente y donde todo gotea y aparece lleno de charcos. Parece que podemos sentir desde la butaca la amenaza de los elementos y la presencia del mar, que parece estar demasiado cerca. El escenario y el decorado van cambiando a base de telones que el propio coro, vestido de marineros, iza como si fueran las velas de un barco, para conformar las escenografías de los actos segundo y tercero. La ópera acaba con Erik volviendo a su posición inicial, junto a su barco de juguete, lo cual nos hace preguntarnos: ¿Ha sido todo un sueño? ¿Está él también cumpliendo una condena?

Esta ópera se representa en alemán y tiene subtítulos en alemán e inglés
Tiene una duración de 2 horas y 15 minutos
Todavía tienes oportunidad de verla el día 20 de mayo, y los días 4 y 10 de junio

Comprar tickets aquí

TOP ÓPERA/BALLET EN DEUTSCHE OPERA BERLIN, MAYO 2017

El holandés herrante (Wagner): 20 de mayo

Andrea Chénier (Umberto Giordano): 17, 21 y 25 de mayo

El elixir de amor (Gaetano Donizetti): 23 y 27 de mayo

Billy Budd (Benjamin Britten): 24 y 26 de mayo

Tosca (Puccini): 28 de mayo

Dácil Granados para Berlín Amateurs © mayo 2017

Comments

comments

Pin It

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>