Parque Nacional de la Suiza Sajona

Un fin de semana en el Parque Nacional de la Suiza Sajona

por • 11 octubre, 2019 • Aire libre, Alemania, De día, Escapadas, Fuera, OCIOComentarios (0)340

Berlín es maravillosa, atrapa y engancha, de eso no hay duda. Pero cuando Lorenzo dice de aparecer y el calor se hace insoportable, la simple idea de coger el transporte público para ir a una piscina o a un lago puede ser aterradora. ¿Derretirse en casa o en los vagones del metro de camino a un destino refrescante? ¿Y qué decir de las estaciones frías y oscuras cuando salir de casa es toda una hazaña?

Fue precisamente durante una de las olas de calor de este verano, intentando planear las sombras donde esconderme durante el fin de semana, cuando me comentaron la existencia de un remanso de pura naturaleza en la frontera de Alemania con la República Checa, más apetecible que el cemento a 38 ℃ y con un nombre impronunciable para un aparato fonador al uso: die Nationalpark Sächsische Schweiz (el Parque Nacional de la Suiza Sajona).

Así que, sin un plan mejor, el sábado por la mañana, después de haber metido en la maleta todo lo necesario (tienda de campaña, tortilla para picar y crema para no morir achicharrada) puse pies en polvorosa al idílico destino.

Y ¡qué acierto! Sin duda, las cinco horas de tren regional (tres en ICE) merecen la pena. Una vez pones los pies en el andén te invade un sentimiento de tranquilidad muy en consonancia con el ritmo del propio lugar. No hay prisas, no hay estrés, los ruidos artificiales son apenas perceptibles y las casas de los pueblos, situadas a la orilla del Elba, parecen dibujadas en medio de los verdes y marrones de la naturaleza.

Hay hoteles acogedores para pasar la noche, pero para las estaciones menos frías la opción de dormir en un camping no es nada desdeñable, no solo por ser más asequible, sino también por la situación. En medio de la montaña y sin más fuente de luz que el sol y la linterna de bolsillo, se puede disfrutar plenamente de la naturaleza circundante.

En mi caso, aparqué la mochila en una zona de camping cerca de Bad Schandau, un pueblo al que se puede llegar con el S1 desde Dresde o directamente con el ICE desde Berlín. Claro que, para los que no se muevan en coche, optar por la tienda de campaña puede resultar más incómodo por tener que depender de un transporte público que, aunque puntual, tiene unos horarios limitados.

Tienda en pie, botas puestas y agua para el camino, es el momento de ponerse en marcha. En la oficina de turismo ofrecen información sobre un sinfín de rutas y actividades, si bien la atracción más famosa de este lugar es la zona rocosa conocida como Bastei, cuyo ascenso tiene numerosos puntos para parar y admirar un paisaje imponente. Puedes disfrutar de unas vistas panorámicas del río Elba, de las montañas escarpadas que dan fama al parque, del conocido puente que las cruza… Con todo, hay que tener en cuenta que en épocas con mucho tráfico de visitantes los puntos más conocidos están a rebosar, lo que casi convierte en titánica la simple tarea de hacer una foto.

Una vez te hayas impregnado de los paisajes que tanto impresionaron a Caspar David Friedrich, puedes sentarte a descansar e hidratarte o continuar atravesando el parque. Para bajar andando sin deshacer el camino opta, por ejemplo, por seguir las indicaciones hasta el Schweden Löcher, un desfiladero, ahora adaptado a los caminantes, que desemboca muy cerca del lago Amselsee. De ahí, llegar al punto de partida es pan comido. Y es que, en mi caso, inicié y finalicé la ruta desde el mismo lugar, la localidad de Kurort Rathen. Situado en las dos orillas del Elba, para llegar a la estación de trenes desde el Bastei hay que atravesar el río en ferry.

La ruta completa se puede completar en tres horas, aunque todo depende del ritmo que quieras llevar. Sin embargo, esta solo es uno de las múltiples actividades y caminos disponibles entre multitud de cursos de escalada, paseos en barco, rutas de trecking, caminatas relajadas, etc. El Parque Nacional de Suiza Sajona es el destino de quienes, cansados del ajetreo rutinario, quieran parar el reloj unos días y disfrutar de una naturaleza absorbente y sobrecogedora.

Una época también ideal para visitarlo es durante el otoño, cuando los árboles se transforman en miles de colores. Se vaya en la época que se vaya, es una opción perfecta para hacer una escapada y salir de Berlín.

Texto y fotos: Consuelo Pastor para Berlín Amateurs © octubre 2019

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