Exposición Los lugares de Claude Monet en Potsdam 2020 museum Barberini potsdam

Últimos días de la exposición “Los lugares de Monet” en Potsdam

por • 2 julio, 2020 • Artes Plásticas, CULTURA, De día, Escapadas, OCIOComentarios (0)811

Últimos días para visitar la exposición «Monet. Orte, abierta al público hasta el 19 de julio de 2020 en el Museo Barberini de Potsdam. Una ocasión perfecta para escapar de la ciudad y darse un baño de arte.

Esta exposición es un viaje en tren. Y no solo porque para visitar este museo, hermano gemelo del Museo Barberini romano, hay que desplazarse en uno de ellos (tanto el S-Bahn como el Regional conectan la capital alemana con Potsdam, capital de Brandeburgo), sino porque además es un verdadero seguimiento del pintor galo Claude Monet por los lugares que estudió con su paleta, gracias a la expansión de la red ferroviaria francesa.

Claude Monet

La unión del boom económico y las nuevas infraestructuras supuso un aumento automático del turismo y aportó al siglo XIX un crecimiento en la movilidad, el progreso tecnológico, y la mecanización. Los trenes fueron motivo de fascinación de pintores, escritores y fotógrafos para quienes Europa se volvió accesible. De esta manera, Monet pudo explorar las distintas topografías y lanzarse en la búsqueda de nuevas atmósferas que le cautivaran.

En esta exposición viajaremos de la mano de Monet por lugares tan dispares como la laguna de Venecia, los tonos fríos de la Normandía, los puertos de Holanda, los alrededores de París o la inabarcable fascinación que le produjo Italia. A diferencia de muchos de sus contemporáneos que centraban las escenas en la gran ciudad, Claude Monet solo tuvo ojos para la representación del paisaje, emancipado del ser humano, cuya presencia solo manifestaba indirectamente, con el rastro de un camino, una escalera vacía o una construcción aislada en el paisaje.

En un principio, el detonante de Monet para pintar la naturaleza fue el deseo de emular a algunos de sus fotógrafos preferidos y conseguir con la misma precisión el reflejo de la luz, la verticalidad de los árboles o la densidad de la atmósfera. Su obsesión por alcanzar los cambios más sutiles del espacio le llevó a pintar el mismo cuadro a distintas horas del día durante varias semanas, a la espera de un cambio en la luz o en el agua, para poder captarlo y modificarlo al momento.

Exposición “Los lugares de Claude Monet”

A través de un recorrido perfectamente señalizado para evitar romper las normas de distancia de seguridad, asistiremos a los primeros síntomas de abandono del Realismo en la pintura, y recibiremos la vibración que provoca la presencia de esos lugares por medio de colores brillantes y pinceladas libres que hicieron del Impresionismo el precursor del arte abstracto.

También seremos testigos de las debilidades y los logros de un pintor que probaba y se equivocaba como parte de su carrera y su evolución. Monet insistía en superar sus referentes y revelar nuevas técnicas, se molestaba por tener más clientes americanos que franceses, o por no alcanzar la claridad cegadora de la luz mediterránea, lo cual asociaba a una carencia en su paleta: “Merece una paleta de diamantes y piedras preciosas”, reza una de sus cartas.

Con extractos de sus escritos nos abre una puerta a su percepción sensorial que dejó reflexiones lejos del resto de los mortales como: “En este lugar hay mucho de rosa y de azul”; o “hace falta más de un día para absorber un paisaje”, sobre sus famosos nenúfares.

Nos marcará su relación con la naturaleza, de respeto y entrega. Reconoceremos en sus pinturas su sometimiento a las leyes del paisaje que tanto admiraba: la belleza, la inmortalidad o la fuerza.

Tampoco pasarán desapercibidos los imponentes marcos; no solo por su uniformidad aúrea, también por encontrarlos grabados con el nombre del pintor, e incluso a veces con el título de la pintura.

Y de postre, llegaremos en la última planta, a una selección pictórica del último ejercicio de Monet que ocupó nada menos que las últimas décadas de su vida, donde todos los intentos paisajísticos se redujeron a la horizontalidad de los nenúfares. Lienzos que omiten los elementos largamente pintados en el siglo anterior; esta vez sin cielo ni perspectivas. Nada más que la presencia aumentada de estas islas flotantes que nos empequeñecen. Es por esta aproximación valiente e inmersiva en la naturaleza que Monet pasó a la historia.

Monet. Orte | Hasta el 19 de julio de 2020

www.museum-barberini.com/en/monet

Texto y fotos Belén Lucas para Berlín Amateurs © julio 2020

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