TIPPS LITERATURA by Bartleby & Co – enero 2015

por • 27 enero, 2015 • CULTURA, Literatura, Tipps Literatura por Bartleby / Co.Comentarios (0)2263

Reseñas realizadas por los libreros de Bartleby & Co., librería española en Berlín, sobre libros recomendados disponibles en la librería

Trilobites

Breece D’J Pancake

Alpha Decay, 2012 – 21 euros

Breece Dexter Pancake se suicidó el 8 de abril de 1979, a la edad de 26 años, habiendo publicado únicamente seis relatos en vida. A pesar de su ínfima producción, el reguero de pólvora que dejó tras de sí dejó tocadísimo el panorama de las letras norteamericanas. Joyce Carol Oates no dudó en compararlo con Hemingway, y hasta Kurt Vonnegut llegó a calificarlo como “el escritor más sincero que había leído en su vida”. Constataciones que quizás llegaron demasiado tarde, se dice uno. Constataciones necesarias, por otra parte.

Los doce relatos que se recogen en Trilobites (los seis que ya habían aparecido en The Atlantic Monthly y media docena más que el autor no quiso publicar en su día) manejan con maestría un tempo al que incluso los mejores escritores siempre han tenido un miedo cerval. Me refiero a la calma chicha. Esa tierra de nadie (o mejor podría decir de nada) a la que es dificilísimo encontrarle el pulso sin caer en el aburrimiento o la cursilería más absoluta. Una calma chicha que más que un recurso literario, vendría a ser el espejo de una tragedia que Pancake desarrolló en silencio, lejos de su familia y de los que le rodeaban.

Pancake creía no solo en Dios, sino también en el destino. Un destino que lo encadenaba a su Virginia Occidental natal, por aquel entonces un contexto violento, pobre y tremendamente machista al que intentó plantar cara escribiendo. John Casey, que además de ser su profesor en la Universidad de Charlottesville fue uno de sus mejores amigos, explica en el escalofriante prólogo del libro que, ante todo, Pancake intentó ser una persona dulce. Y ese, señores, es el punto clave de toda esta historia. Si por algo su literatura cala tan hondo es por esa reacción ante la podredumbre. Leerlo es parecido a escuchar a Camarón cantar Tiritando de frío: el aliento es negro, pero inexplicablemente su voz suena pura y bella.

No todos los relatos recogidos en Trilobites son perfectos, pero la mayoría están tan bien equilibrados y tienen tanta fuerza que casi pueden leerse como un largo poema. Al principio te absorben, en algún punto de la trama te arañan y al final de todo te dejan levitando, sin tener muy claro si lo que acabas de experimentar ha sido un espejismo o un soberano puñetazo en la cara. Luego las historias maduran como si fueran olores que se te pegan con garfios a las paredes del cerebro. No hay manera de sacárselas de encima.

Como decía Deleuze de Foucault: hay personalidades que son atmosféricas. Y sin duda Breece Dexter Pancake fue una de ellas. Pero lo atmosférico solo tiene sentido en un espacio de tiempo finito, así que no vayamos a caer en el típico “oh, ¿a dónde hubiera podido llegar?”. No. Porque Pancake llegó a donde tenía que llegar. El problema fue que lo hizo demasiado pronto. Y sin ninguna paciencia.

Big Time: La gran vida de Perico Vidal

Marcos Ordóñez

Asteroide, 2014 – 18,95 euros

Cinéfilos, amantes del jazz, degustadores de las buenas historias: esto os interesará. Marcos Ordóñez, autor del también estupendísimo Beberse la vida: Ava Gardner en España (Aguilar, 2004) acaba de sacarse de la manga una delicatessen que no se la salta un gitano.

Big Time: La gran vida de Perico Vidal está convenientemente dividido en dos partes.

La primera, mucho más extensa que la segunda, se centra en la vida de Perico Vidal, que él mismo tiene a bien contar como si fuera la más furibunda de las ficciones. El que fuera primer ayudante de David Lean, Orson Welles, Joseph L. Mankiewicz, Sidney Lumet y Nicholas Ray (ojito al plantel) y al que Frank Sinatra consideró siempre uno de sus mejores amigos, expone los recovecos más jugosos de su relación con todos esos (y más) personajes. Los quiebros son vertiginosos, las pistas sobre cine, jazz y asuntos de la noche, infinitas. Es difícil, por no decir imposible, soltar el libro de tus manos ante tamaña peripecia vital.

La segunda parte, en la que su hija Alana explica la relación con su padre, es el reverso doloroso de toda esta historia. Las palabras de Alana, que destilan toda la admiración que una hija puede sentir por un padre, van tornándose cada vez más punzantes a medida que avanza su relato. El drama se omite en favor de una suerte de indignación por no haber podido pasar más tiempo juntos hasta que, de repente, la narración de Perico Vidal adquiere una profundidad inesperada. Es difícil, por no decir imposible, no soltar el lagrimón cada vez que uno vuelve al texto.

Todo lo que aquí se lee está escrito en primera persona y proviene de los cientos de cintas que Ordóñez grabó entrevistando a Perico y a Alana. La mayoría del peso narrativo y expresivo de este libro recae, pues, en sus protagonistas. Aun así, no está de más destacar la mano maestra del autor a la hora de organizar todo este torrente de información. No sé vosotros, pero yo ya tengo ganas de saber en qué fregado se nos mete Ordóñez próximamente.

Hotel Tierra

Sabino Méndez

Anagrama, 2006 – 18 euros

Cuando ataqué por primera vez Hotel Tierra poco me importó que Sabino Méndez hubiera escrito Cadillac solitario o que hubiera colaborado con Ciutadans de Catalunya. Dicho de otra manera: si me hubiera parado a reconsiderar el pasado del autor, seguramente ni hubiera echado un ojo a la contra. Pues bien, a día de hoy agradezco que mis prejuicios no asomaran la cabecita cuando Hotel Tierra cayó en mis manos, porque puede que sea el libro que más veces he leído en mi vida.

Muchos han sido los que en sus diarios o dietarios han desarrollado una observación de la rutina con el suficiente peso como para trascender la experiencia individual —pienso en Kafka, Pavese, Benjamin, Woolf, Gombrowicz o Tolstoi—, pero si tuviera que quedarme con uno, el de Méndez se llevaría la palma. Puede que las afinidades espacio-temporales me predispongan mejor para este seguimiento —que se centra en lo ocurrido principalmente en Barcelona, Madrid y Sitges entre 1980 y 2006—, aunque mucho me da que la verdadera línea de flotación de Hotel Tierra es la heterodoxia-bulldozer que demuestra Méndez. Mente abierta, agilidad relacional, curiosidad infinita y una sanísima escasez de pelos en la lengua. Básicamente lo que solo me dan mis buenos amigos. Ahí es nada.

Hotel Tierra sigue el modelo que su admirado Josep Pla aplicó en El cuaderno gris, en el que las entradas fueran editadas a posteriori, lo que no solo ayuda a rememorar con precisión una serie de experiencias, sino que además nos permite encadenarlas como si la realidad fuera la más fabulosa de las aventuras. Por si fuera poco, el relato viene trufado por una serie de acertadísimas reflexiones que prefiero no reproducir aquí dado lo increíblemente bien encuadradas que están en el texto. Literatura, política, ética, estética, filosofía… Méndez no deja títere con cabeza. Y lo mejor de todo: lo hace evitando como la peste el vacío de los lugares comunes.

Al final, una cosa queda bien clara en su discurso: Méndez ama la literatura. Y no solo eso, sino que la literatura ama a Méndez, puesto que, de alguna manera, esta fue la que en realidad le devolvió la vida. Dicho esto, recomiendo este libro a la gente con ganas de replantearse un par de cosas y, sobre todo, a los que anden escasos de fuerza.

Tipps Literatura by Bartleby & Co © Adrián de Alfonso – Berlín Amateurs – enero 2015

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