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Robert Lippok, el artista multifacético

por • 31 agosto, 2015 • Alemania, CULTURA, De día, Imprescindibles, MúsicaComentarios (0)4498

Robert Lippok (Berlín, 1966) es el fundador de proyectos musicales como Ornament und verbrechen y To Rococo Rot. Pertenece al afamado sello Raster Noton. Trabaja como músico, artista visual y escenógrafo. Nos hemos acercamos a su estudio para hablar con él de su extendida carrera que se prolonga ya por más de 25 años.

Berlín Amateurs (BA): ¿Qué tal fue trabajar como artista visual  y cómo ha influenciado tu música y tus performances?

Robert Lippok (RL): Siempre he mezclado diferentes aspectos en mi trabajo, fui artista visual cuando tenía veinte años y comencé a diseñar escenografía para un director de ópera en Berlín. Paralelamente hacía música y en esas plataformas tan diferentes vi que las dos se influenciaban una de la otra. Hice unos diseños de escenarios para el director Richard Wagner. Yo usaba mi conocimiento de diseño de audio para construir los escenarios, por ejemplo; construí una caja y coloqué a la orquesta justo en el medio de esta estructura, movían la caja alrededor del escenario para poner a los músicos mirando hacia la pared en dirección totalmente opuesta al público, lo que significaba que todo el sonido se reflejaba directamente y rebotaba en la pared, lo que hacía que el sonido indirecto fuese bastante fuerte, lo cual era sorprendente, especialmente porque frente a la caja estaba la cantante. No se podía ver a la orquesta pero sí escucharla. Primero construyo objetos musicales para el escenario, como fragmentos, y luego en el proceso improviso, combino ambas cosas. Este método es básicamente el mismo para el arte visual que para la música.

BA: Hablemos de To Rococo Rot, ¿cómo empezó y cuáles fueron tus influencias en este proyecto que duró más de 2 décadas? Te pregunto esto porque siento una influencia de krautrock que es imperdible…

RL: Rococo Rot fue un proyecto de arte que iniciamos mi hermano y yo, fue una combinación entre sonido oscilatorio y pintura creado por mi hermano llamado The Rococo Rot. Cuando el público empezó a donar dinero nos preguntaron si queríamos hacer un catálogo, dijimos que no, que la idea era hacer un álbum. Luego invitamos a Stephan Schenider a Berlín y grabamos el primer álbum literalmente en dos días. Eso fue el inicio de la banda.

Jamás mezclamos nuestro antecedentes artísticos en el proyecto de la banda, éramos cien por cien música. Stephan es bajista pero también fotógrafo y mi hermano pintor, pero aún así siempre tratamos de mantenernos más enfocados en la música.

Con respecto a lo de krautrock, no lo creo pues en mi adolescencia y durante mi veintena, escuchaba música anglosajona, por ejemplo Flying Lizard.

BA: Pero a su vez Flying Lizard declaran que estaban influenciados por krautrock

RL: ¡Indirectamente sí! Fue como un reflejo en krautrock.

BA: En mi humilde opinión, tu álbum TESRI casi acaricia la perfección, es una fantástica pieza. Cuéntanos, ¿cómo fue trabajar con Barbara Morgenstern y cómo llegó a realizarse dicho proyecto?

RL: Barbara me invitó a unirme y realizar un EP para Geographic (sello discográfico de Inglaterra), fue un EP instrumental y fue grandioso, ella tiene gran conocimiento y pasión por las armonías de los teclados. Fue bastante interesante ver cómo mi mundo sonoro y sus sobrecogedoras armonías se unían; así que cuando el EP se terminó era tan bueno que dijimos “hagamos un álbum”.

Fue fascinante no tener fronteras, con ella siempre se rompe el molde. Con Rococo Rot teníamos nuestra forma y nuestra estructura, sabíamos dónde empezaba y dónde terminaba el universo de Rococo Rot. Con Bárbara no fue así, hicimos una canción bastante kitsch, pensábamos “esta melodía es terrible” pero decidimos usarla porque daba un orden a todos los tracks. Fue una manera diferente de trabajar y lo disfruté mucho porque me liberó de las limitaciones que normalmente tengo.

BA: ¿Puedes hablarnos del instrumento musical TENORI ON y cómo te ha funcionado? Creemos que es un artefacto e instrumento fascinante, no mucha gente ha podido utilizarlo, solamente nombres como Jim O’Rourke, Atom Heart, Four Tet, Hans Zimmer o bien Gotan Project, pero me topé con un video tuyo usándolo y parece muy difícil,  casi un reto utilizarlo.

RL: Bueno eso fue ya hace bastante tiempo. Fue interesante participar en ese proyecto, no tanto desde mi punto de vista musical sino como una experiencia laboral y lograr ver cómo una compañía grande trata ideas nuevas, para el desarrollador fue bastante difícil darle vida. Primero fue un software y luego fabricaron el hardware, pero a Yamaha nunca le interesó la idea, así que siempre fue una lucha. Es un instrumento asombroso, pero a la vez es un gran fracaso; aunque no una equivocación. Tenía ciertos componentes que lo hacían imposible existir desde el punto de vista económico.

Básicamente la idea era llevar un instrumento al público que no tiene ninguna educación musical. Parece difícil, pero de hecho es muy fácil utilizarlo. Su precio era de 900 euros (por supuesto no le compras un instrumento de ese precio a un niño). Para mí fue interesante ver cómo se maneja el fracaso en una compañía grande desde el aspecto del diseño de producto hasta llegar al mercado y por supuesto sumergirme laboralmente en el desarrollo de un instrumento nuevo. Fue como darle paso a una nueva raza de controladores que salieron en su momento. En esos días el consumidor estaba cansado de botones, switches y teclas, y así fue como nacieron nuevas maneras de hacer música. Es muy buena opción desde el punto de vista de hacer música de un modo más fácil, más divertido y más abstracto. ¡Yo todavía lo utilizo!

BA: ¿Difiere hacer un remix de una nueva composición para ti?

RL: Absolutamente, porque trabajar con ideas de otra persona que ya precompuso es un enfoque totalmente diferente a hacer tu propia música.

BA: ¿Cómo fue tu experiencia con Ludovico Einaudi?

RL: Es es una relación larga que se ha estado cultivando desde del 2006. Fundamos White Tree con mi hermano y Ludovico, fue un proyecto de improvisación en el que él tocaba el piano, ya que es compositor de piano y pianista. Era increíble ver cómo alguien con un nivel musical clásico tan alto tenía sentido de riesgo, diversión y aventura. Con White Tree fuimos a Milán junto a otros 3 bajistas, el primer teatro era una gran casa de ópera y tuvimos un lleno total; aproximadamente mil personas, estuvimos en aquella casa tres días seguidos y fue un buen concierto.

Después, Ludovico me preguntó que si me unía a su ensamble, empezamos a ensayar pero en el ensayo principal mi ordenador murió repentinamente; bueno, no mi ordenador, sino el software. Todo se arruinó, no podía tocar ninguna canción, toda la orquesta estaba a punto de llorar. Pero Ludovico se acercó y me dijo: “Robert todo va estar bien, no te preocupes”

BA: ¿Nunca tienes un ordenador de repuesto?

RL: No, ¡sin riesgo no hay diversión! Al final todo salió bien e hicimos todos el concierto. Fue bastante bueno trabajar con él. Tiene un buen trato con la gente; su orquesta y su personal también son muy buenas personas, es como una gran familia de verdad, justo acabo de estar en su estudio para trabajar unas canciones y en una semanas nos juntamos en Milán de nuevo. Hemos alquilado un hermosa villa italiana, donde haremos un proyecto en septiembre. Se tratará de nuevo de improvisación, tendremos muchos sistemas de sonido alrededor de toda la villa y en el parque, así que será como tener paisajes sonoros en todos lados.

BA: ¿Qué prefieres, producir o trasladar tus sonidos a un público en vivo?

RL: Es difícil, trabajar en el estudio es trabajar para mí mismo, no lo llamaría tortura pero es un proceso bastante largo. Es como pelear con sonidos, no encontrarlos, es hacer algo un día y estar emocionado, pero al siguiente estás triste y tiras todo a la basura, este proceso puede durar años; el 90% del tiempo tengo que remar contra corriente. Luego me libero, mis sets en vivo son de pura improvisación y nunca me doy cuenta dónde termina, solo dónde empieza y a la mitad ya me pierdo de nuevo. Después de 30-40 minutos tengo que pensar dónde pongo cada sonido; me encanta esa sensación de riesgo; no como estos días, en el mundo de la música electrónica mucha gente prepara su sets de principio a fin. A mí me gusta el momento en el que la audiencia y yo no sabemos a dónde nos llevará la música, así que diría que prefiero el vivo, aunque de nuevo, estar en el estudio es interesante.

BA: Hablando de público en vivo, ¿cómo ha sido tu experiencia en América Latina, por ejemplo Venezuela?

RL: Mejor te cuento mi más reciente experiencia que fue en Colombia. Fui invitado a un proyecto llamado SAVING THE RAIN FOREST, fue en Noviembre, pasamos cuatro días creando el concepto del concierto.

BA: ¿En Bogotá..?

RL: No, fue en un lugar en el norte llamado Apartado, es un pueblo muy pequeño. Teníamos vistas a las áreas rurales. Preparamos el show, el escenario era grande, tocamos las primeras dos canciones y la gente empezó a bailar, era impactante. Normalmente cuando toco muy poca gente baila, pero ellos en medio de una oscilación sonora bailaban. Era extraño ver a cientos de adolescentes de esas áreas bailando de manera autóctona, gritando y pasando un buen rato, fue divertido. No tiene nada que ver con la experiencia en Europa, para ellos la música es bailar.

BA: Para terminar, ¿puedes decirnos que hay últimamente en tu lista de música? ¿Algún álbum de este año o canciones que puedas compartir?

RL: Tengo varios nombres en esa lista, me gusta un EP de ERRORSMITH & MARK FELL que acaba de ser lanzado en Pan Records, ambos son mis héroes y verlos colaborar juntos y hacer un EP me parece increíble, mucho minimal, disco, house extraño; es bastante ecléctico, me gustan ese tipo de cosas.

Recientemente he estado explorando el trabajo Clara Louise de Suecia, una compositora joven, la semana pasada pude verla en vivo, me desplacé a Polonia solo para verla. Me gustó mucho su estilo dance sónico, con bastantes capas, la estructura de lo que hace es bastante intensa.

Por supuesto me gusta Kyoka de Raster Noton, con ella hago un bonito desastre con las frecuencias de bajo, algo que nunca me hubiese animado a tocar. Pone como ocho capas de bajos una encima de otra que para mí como productor me parecía imposible, no puedo lidiar con ese desorden, traté de limpiarlo pero cuando lo hice toda la magia se perdió, así que pensé «tiene que ser así, con este desastre y este caos». Para mí es muy interesante el modo en cómo trabaja.

Preguntas: Mike Cellis y Revista Solemne. Realización en Berlín por María Muñoz para Revista Solemne. Traducción del inglés: Martin Rossal. Ciudad de Guatemala, Julio 2015 © Revista Solemne
Copyright imágenes: Helena Fabalino

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