Otoño en Berlín: 6 planes para disfrutar el cambio de estación

por • 1 octubre, 2020 • Actualidad, Aire libre, De día, Gastronomía & Alimentación, OCIOComentarios (0)1098

El otoño en Berlín acaba de llegar. Las hojas amarillean y empiezan a caer de los árboles. Y, como cada año, surge de nuevo la eterna pregunta: ¿cómo es posible que el verano haya pasado tan rápido? Los colores del paisaje van cambiando, los bellos días dorados se van alternando con los días grises y lluviosos, y poco a poco se van volviendo más cortos.

Antes de que el clima se convierta en la excusa clásica para derrumbarse y refugiarse al calor de nuestro sofá y nuestra manta, aquí van seis consejos para un otoño en Berlín entretenido y acogedor.

Recolectar setas de otoño en Berlín

Aunque, en teoría, las setas se pueden encontrar durante todo el año, el otoño trae consigo el ambiente perfecto para recolectarlas y poder preparar con ellas platos deliciosos. Se pueden recoger en cualquier lugar con las condiciones adecuadas. En Berlín los bosques mixtos parecen ser los mejores, aunque también brotan en prados e incluso en los parques de la ciudad.

Los mejores lugares de Berlín y alrededores para encontrar setas comestibles son: Tiergarten, Grunewald, Falkensee, Naturpark Hoher Fläming, Schorfheide um Joachimsthal, Müggelberge, Eiskeller im Spandauer Forst y un largo etcétera.

Si después de la recolección quieres asegurarte de que acaben en la sartén, mejor recurrir a alguien que sepa del tema. Es la mejor manera para evitar una intoxicación. En Berlín existe un centro gratuito de asesoramiento en la Escuela Forestal de Teufelsee (Müggelheimer Damm 144, 12559. Tlf: 030 / 654 13 71). Asimismo, la Federación Alemana para el Medioambiente y la Conservación (Bund für Umwelt und Naturschutz Deutschland, BUND) organiza excursiones para grupos acompañados de una persona experta en micología.

Conocer los cementerios de Berlín

En Berlín hay infinidad de cementerios antiguos y hermosos, ¡la ciudad tiene más de 200! Y al contrario que en otros países, la mayoría de ellos son básicamente parques, poblados de grandes árboles, césped y bancos donde sentarse. Durante el otoño en Berlín se convierten en lugares ideales para desconectar, llenos de paz y tranquilidad.

No solo son espacios para meditar, sino también para conocer parte de la historia de la ciudad, como el cementerio judío de Weissensee. Además, innumerables cementerios en Berlín tienen inscritos en sus lápidas los nombres de personajes célebres.

Al pasear por el cementerio de Dorotheenstadt se pueden visitar las tumbas de Bertolt Brecht y Helene Weigel, también Friedrich Schinkel o Hegel. La tumba de Marlene Dietrich se encuentra en el cementerio de la Stubenrauchstr. Hildegard Knef y Willy Brandt están enterrados en el cementerio forestal de Zehlender.

El Alter St. Matthäus-Kirchhof tiene huéspedes tan famosos como los hermanos Grimm. Y al sur de la ciudad hay otro que merece la pena: el Friedhof Grunewald Forst, un llamado Schandacken o cementerio de la vergüenza. Es ahí donde solo se entierra a suicidas. En ese lugar se esparcieron las cenizas de Nico, la cantante de Velvet Underground.

La Stiftung Historische Kirchhöfe und Friedhöfe (Fundación de cementerios y cementerios históricos) ofrece información muy interesante sobre los cementerios de Berlín.

Disfrutar de los productos de temporada

Un hábito cultural maravilloso de los alemanes es su propensión a disfrutar de los productos regionales de temporada. En el verano la gente es feliz con sus cajitas de fresas y sus manojos de espárragos. Y durante el otoño la atención va a parar a los rebozuelos (Pfifferlinge), manzanas y calabazas.

Es buena idea aprovechar la abundancia estacional de los meses de cosecha y enfilar los pasos hacia uno de los variados mercados de fin de semana. Estos productos ayudarán a calentar el alma a base de salteados, sopas o pasteles recién salidos del horno. Además, el tiempo empleado en la cocina ayuda a fomentar la creatividad.

En esta época del año hay, además, eventos en torno a la calabaza que harán las delicias de grandes y pequeños. Desde mercados de calabazas, concursos de calabazas, el festival de la calabaza de Schöneberg (Schöneberger Kürbisfest, primer fin de semana de octubre) o alguna de las exposiciones de calabazas en los alrededores de Berlín. Un ejemplo de ellas es la de Spargelhof Klaistow, que durante las primeras semanas de otoño muestra más de 100 000 calabazas talladas, ensambladas y convertidas en criaturas fantásticas. Muchos de estos lugares organizan también durante la época de Halloween eventos especiales.

Pero no solo los mercadillos o supermercados se llenan de estos productos, también los restaurantes de la ciudad preparan platos estacionales y menús temáticos a base de calabaza, rebozuelos y manzanas. ¡Ñam ñam!

Visitar mercados cubiertos

Es cierto que los mercados y Flohmärkte de fin semana en Berlín probablemente sean más atractivos cuando el clima es más cálido. Afortunadamente, también hay algunos mercados cubiertos de los que disfrutar cuando empieza el frescor. Entre nuestros mercadillos interiores favoritos están el Hallenflohmarkt an der Arena (Treptow). Dos antiguas naves industriales de ladrillo con un interior laberíntico donde perderse entre objetos de segunda mano. Trödelmarkt Spandau (Spandau) tiene la misma filosofía, aunque además venden antigüedades, sellos y monedas.

Para los que buscan mercados gastronómicos bajo techo, nuestros preferidos son Markthalle Neun (Kreuzberg), que funciona como un mercado tradicional y los jueves ofrece comida callejera internacional. El Marheineke Markthalle (Kreuzberg), por su parte, engloba floristerías, paradas de productos frescos, variedad de puestos de comida y mercado vegano en la planta alta.

El mercado Arminiusmarkthalle (Mitte-Moabit) vende productos frescos y presenta una oferta gastronómica y artesanal muy interesante. Y por último, el mercado Rogacki (Charlottenburg) se especializa en productos gourmet de aspecto retro y decadente. Dicen que es ahí donde los taxistas de Charlottenburg se comen las ostras.

Fotografiar el otoño de Berlín

El clima en Berlín implica un cambio palpable en cada una de sus estaciones. Las calles, la vegetación y hasta el carácter de la gente muta de una estación a otra. A finales de septiembre llega el otoño, y el verde de los árboles se torna marrón, naranja, amarillo, rojo y en ocasiones morado. Las hojas van cayendo y forman auténticas alfombras que otorgan a las calles una paleta de colores espectacular. Todo en contraste con un cielo cada vez más gris. Un marco perfecto para alimentar nuestras cuentas de Instagram.

Hay lugares donde merece la pena acercarse por lo alucinante de sus colores en esta época otoñal. Imprescindibles: la Columna de la Victoria (Siegessäule), el mejor lugar para ver el cambio en las copas de los árboles del parque de Tiergarten.

La casa cubierta de hiedra de Friedrichsgracht (Mitte), embutida entre Plattenbauten, también merece una visita. Su fachada histórica queda oculta tras las hojas que forman un auténtico arcoíris durante los meses de otoño. Tampoco te pierdas la explanada de la Cancillería (Tiergarten), cuyos árboles en formación geométrica se vuelven rojos y que, en contraste con el fondo blanco del Bundeskanzleramt, conforman un efecto de impacto.

Otra opción son los edificios de viviendas de Stahlheimer Str. esquina Wisbyer Str. (Prenzlauer Berg). Además de las hojas de las enredaderas de su fachada, los tranvías que pasan por delante hacen de esa esquina un lugar altamente fotografiable.

Otros sitios para retratar el otoño en Berlín son la vereda arbolada junto al río del Lustgarten (Mitte), el Schlosspark Charlottenburg, el Viktoriapark (Kreuzberg), la avenida Puschkinallee (Treptow) y el camino de castaños de la Gustav-Meyer Allee colindante con el parque Humboldthain (Wedding).

Volar cometas en Tempelhof

A los berlineses les encanta Tempelhof, el antiguo aeropuerto ya en desuso. Es un espacio tan único como enorme, ubicado en el centro de la ciudad. En ese campo llano, los vientos durante el otoño pueden alcanzar grandes velocidades, lo que lo convierte en un lugar ideal para volar cometas antes de que el invierno lo paralice todo. Además de volar cometas, montar en bici o patinar, también se practica Kitesurf en las antiguas pistas de despegue y aterrizaje.

Si la energía puesta en hacer volar las cometas abre el apetito, se puede degustar una pizza casera preparada y horneada por uno mismo. ¿Dónde? En la autoproclamada Pizzeria Tempelhoferfeld: un horno de leña para pizzas en medio de uno de los campos del aeropuerto. Este horno se puede usar siempre que se realice una reserva con antelación solicitándola en este e-mail: pizzeriatempelhof@gmail.com

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