Berlinische Galerie recomencacion daniel bruhl

Lugares sorprendentes (y no tan turísticos) que visitar en Berlín

por • 10 abril, 2017 • Actualidad, Aire libre, Alemania, Barrios, BERLÍN PRÁCTICO, Imprescindibles, INSIDE BERLIN, OCIOComentarios (0)5234

Procesiones también hay en la capital alemana, solo que sin vírgenes. Son las de huestes de turistas de todo el mundo que ya inauguran una nueva temporada en Berlín. Colas y gente a porrón en lugares de obligada visita harán de tu selfie la más prodigiosa misión de la historia, después, claro está, del intento de escape del Muro comunista.

Aconsejamos no perder el tiempo en mapas ni en caminatas interminables (Berlín es más extensa de lo que se dibuja). Tampoco intentar que alguien os enseñe algo “gratis” (¿un cirujano te operaría sin cobrar?¿realmente no se paga?) o dominar el complejo idioma alemán a cada reto de transporte. De lo contrario, y para cuando uno se ha dado cuenta, se desaprovechan los pocos días de vacaciones en Berlín, dejando lugares pendientes o sin conocerse a fondo.

Desde Oh Berlín Tours recomendamos algunos sitios de los que hacen de Berlín la capital más atractiva del momento, sin colas, no muy lejanos o fáciles de encontrar. Para lo imprescindible e histórico, proponemos un tour de la ciudad, a ser posible con garantías de calidad, y a realizarse ya el primer día.

Novedad: oferta de un 2×1 en los tours de la capital durante los santos días de esta semana*. Solo tienes que escribir un correo electrónico a través de la web y citar este artículo.

1. LA PLAZA DE LA ABUELA DE LA REINA SOFÍA

Viktoria Luise Platz

Un paseo por el barrio pijo de Berlín, el occidental, nos lleva a la Iglesia del Recuerdo, a las tiendas de la avenida mítica de la Kurfürstendamm y a tomar ostras con champán o un pastel al alucinante bufé de los almacenes KaDeWe, pero también debe comprender la vida del distrito, el de Schöneberg, allá donde también se escribió Cabaret (hoy el Chueca berlinés), con sus plácidas calles y plazas. La más preciosa y antigua, incluida la boca de Ubahn o metro que en ella desemboca, es la que toma su nombre de la princesa abuela de la Reina Sofía española: Victoria Luisa de Prusia.

Su boda con un Hannover, siendo de la dinastía número uno al cargo de Alemania, los Hohenzollern, e hija del último Kaiser, Guillermo II, fue de las más sonadas de finales del periodo monárquico alemán, teniendo a 1200 invitados. Su hija Federica, esposa de Pablo I de Grecia, fue la madre de Sofía. La propia abuela prusiana murió en 1980, así que vivió lo suficiente para ver cómo su nieta subió al trono como reina de España.

2. CAMPO DE REFUGIADOS DE LA RDA

Marienfelder Allee 66-80 (12277)

Berlín, ciudad sempiterna de refugiados: Marienfelde fue uno de los tres campos operados por Alemania Occidental durante la Guerra Fría para hacer frente a las grandes olas de inmigración de Alemania Oriental, especialmente entre 1950 y 1961. Los refugiados recibieron tratamiento médico, comida, papeles de identificación y vivienda hasta que pudieran ser permanentemente restablecidos en Occidente.

Inmediatamente antes de la construcción del Muro de Berlín, el número de inmigrantes que ingresaron al campamento aumentó considerablemente: de 19 198 en junio de 1961 a 30 444 en julio (alrededor de 1000 por día) y más de 1200 por día en los primeros días de agosto. El 12 de agosto llegó a 2400.

El centro continuó procesando a los refugiados de Alemania Oriental, incluso después de la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre. Hoy sigue en uso en relación a solicitantes de asilo. Se puede conocer su historia visitando su museo.

3. EL REGRESO DEL MONJE: CASPAR DAVID FRIEDRICH

Alte National Galerie – Bodestr. (10178)

“El artista debe pintar no solo lo que ve delante de él sino también lo que ve dentro de él”, escribió el más importante pintor del Romanticismo alemán, Caspar David Friedrich (1774 – 1840). Sus representaciones a gran formato del hombre empequeñecido frente a una dramática naturaleza y el uso mágico del color en ellas le han convertido no solo en un maestro único, sino además en uno de los más recurrentes y perecederos.

Hoy son constantes las referencias a ese famoso cuadro del Caminante sobre un mar de nubes con un joven aventurado sobre el pico de la montaña rocosa y de frente a un abismo incierto de azul.

Debido a su eterna gracia y el espectáculo que supone visionar sus cuadros, la Alte National Galerie, pegada al Museo de Pérgamo y el de Nefertiti, presenta este año la restauración de dos de sus cuadros más intrigantes: El Monje en el mar y La abadía en el bosque de roble.

4. BATERÍA ANTIAREA Y PARQUE DE HUMBOLDTHAIN

Wiesenstr. 1 (13357 Wedding)

De los escombros de un búnker después de la Segunda Guerra Mundial surgieron el tobogán y la colina Humboldthöhe, que hoy se utiliza como plataforma panorámica. En los últimos días de la guerra, durante la angustiante Batalla final de Berlín, era frecuente que niños berlineses fueran obligados, al salir del colegio, a disparar desde sus torres a los aviones del enemigo aliado. Además, durante el invierno, viven en este parque unos 250 murciélagos de seis especies distintas.

Gracias a la organización Berliner Unterwelten e. V., se ha hecho accesible el interior a las torrecillas del búnker. En caso de querer verlo por dentro, se puede solicitar visita guiada a través de su página web.

5. UN, DOS, TRES… ¡ACCIÓN!

Deutsche Kinemathek

¿Qué hubiera sido del cine sin Berlín? Desde las primeras producciones del cine comercial gracias a los UFA Estudios, cuna de los arriesgados Fritz Lang, Ernst Lubitsch, Billy Wilder o Marlene Dietrich, al cine épico y nazi de la ambiciosa Leni Riefenstahl, pasando por nuevos creadores de los años de la Guerra Fría como Wenders, Fassbinder o Herzog, y las nuevas producciones como Corre Lola, Goodbye Lenin o Victoria, la capital alemana requiere nuestra mirada, ya sea en pantalla o in situ, visitando la zona de Potsdamer Platz, lugar donde la carrera cinematográfica de la ciudad comenzó y sigue cada año con el festival Berlinale.

Tras un paseo por el bulevar en medio de la calzada de la plaza, donde se han instalado las estrellas en honor a nombres del cine alemán, se llega al Museo del Cine o Deutsche Kinemathek. Entre objetos, vestuarios y documentos relativos a toda la historia del cine del país, se encuentra el legado documental de la gran diva Marlene Dietrich. Además, una visita a su tienda garantiza todo tipo de merchandising y DVD a veces imposibles de comprar en España. Recomendamos comprar la película mítica de la RDA La leyenda de Paul y Paula, una delicia.

6. MUSEO Y MONUMENTO A LA RESISTENCIA ALEMANA

Ministerio de Defensa de Alemania – Stauffenbergstr. 74

¿Fueron todos los alemanes cómplices nazis? La respuesta es “no”. El numeroso personal que, bien por iniciativa propia, bien en grupos clandestinos, se jugó el pellejo por actuar en contra del nazismo desde 1933 tiene en el edificio del Ministerio actual de Defensa de Alemania, y antiguo cuartel del alto mando de la Wehrmacht nazi, su museo gratuito y, además, un monumento en su honor.

La escultura es la figura de un hombre completamente desnudo. Se supone que honra a todos, pero en especial a Olbricht y Stauffenberg, aquellos inmortalizados en la película Walkiria (con Tom Cruise), y autores de un plan para dar un golpe de estado contra Hitler en 1944. Por una última vez, Hitler sobrevivió al mismo y ellos fueron ejecutados en este patio en la noche del atentado.

7. BERLINISCHE GALERIE

Alte Jakobstr. 124–128 (10969 Kreuzberg)

Una alternativa al cierre temporal de la Neue National Galerie, donde encontrar igualmente muestras de la célebre época impresionista y del expresionismo alemanes, así como otros ejemplos de las vanguardias, especialmente del dadaísmo de Hannah Höch, hasta el arte figurativo de los años setentas e incluso artistas de los noventa, incluidos de fotografía, están en la colección permanente de la ciudad, en un modernísimo nuevo centro cultural.

La Berlinische Galerie es un espacio que además ofrece en su espectacular hall de entrada y planta baja videoarte, fotografía e instalaciones de artistas emergentes pero ya de peso a nivel internacional.

8. ANKLERKLAUSE Y SU JUKE BOX

Kottbusser Damm 104 – (10967 Kreuzberg)

El mundo vintage de la capital alemana tiene muestras de sobra, pero si a ello se une un bar a orillas del canal, de preciosa balconada poblada de geranios rojos sobre grandes cisnes blancos, una cerveza o un vino Riesling blanco y un tocadiscos a moneda o Jukebox, en el que elegir desde The Clash a Nirvana o Paul Kalbrener, pues bienvenido sea. El bar del “ancla” ya es un clásico para relajare, ya sea en interior o en su exterior en primavera, en uno de los cruces y puentes más concurridos del barrio “malasañero” o “mutikulti” por excelencia que es Kreuzberg.

9. EL DON JUAN DE VIETNAM (DONG XUANG CENTER)

Herzbergstr. 128 (10365 Lichtenberg)

Casi todo turista lee en sus guías de viaje acerca de la obligada visita al ambiente turco, ya sea caminando por los barrios de Neukölln o Wedding o visitando el mercadillo semanal de Kreuzberg y comiéndose un Kebap. Lo que pocas indican es que la segunda población inmigrante de Berlín es la vietnamita. Ambas obedecen, respectivamente, a la reconstrucción de la capital a base de mano de obra barata tras 1945, y al refugio de cientos de miles debido a la guerra posterior de Vietnam.

Gracias a esta segunda y amable población se disfruta de una comida rica, saludable y barata en cientos de restaurantes de la ciudad. Pero, más curiosamente, en pleno barrio de una Berlín oriental aún por maquillar, allá donde las modernas grúas no han erosionado todavía la forma y huella de la historia, se encuentran los sábados muchos de los vietnamitas que, bien para ponerse el pelo de colores y de punta, bien para hacerse con materias, comprarse ropa o comer de lo más auténtico, tienen su mercadillo, un gigantesco “todo a 100”. El Dong-Xuan-Center es de lo más curioso y fotogénico de la capital.

10. PRINZENSSINGARTEN

Prinzenstr. 35-38 (10969 Kreuzberg)

Once años lleva ya esta iniciativa “verde” resistiendo a la especulación inmobiliaria en plena rotonda del tráfico de Moritzplatz. Los jardines de la princesa son un oasis donde comer vegano o tomar un café o una cerveza, rodeado de materiales reciclados, semillas, brotes de todo tipo y árboles de los que, de noche, cuelga cual verbena luces de color. Fueron amigos, activistas y vecinos los que ocuparon este espacio entonces en desuso, eliminando la basura para construir huertos orgánicos transportables y hasta tener paneles de abeja.

*Oferta válida a partir de la suma de personas por tour, siendo el mínimo cuatro

Lara Sánchez para Berlín Amateurs © abril 2017

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