Teufelsberg
BERLÍN PARA AMATEURS

La colina del demonio

BILDERGALERIE

 

 


¿Hay alguien ahí...? Siempre hay un agujero en todas las alambradas que todavía no ha sido  zurcido, no como todos esos que ves ahora. La colina del diablo es sólo una montaña de escombros de los que hace ya algún tiempo que brotó la naturaleza. Un monte artificial con árboles de verdad. ¿Es aquello un observatorio astrofísico? ¡No! Qué más da. Será lo que yo quiero que ahora sea. O tal vez una estación espacial terrestre desvanecida del cielo, desprendida del firmamento con gracia, como el asteroide perfecto. Pero no es más que un paraíso de vándalos, de graffiteros, de cámaras digitales hambrientas de encuadres apetecibles con los que alimentar Facebook, de fanáticos del senderismo y de amantes de la mountain bike, de parejas en busca del insuperable paseo romántico del domingo. Una barbacoa o un picnic en verano. Frotarse las manos para entrar en calor durante el invierno. Siempre una planta encima de la otra sin la precaución de barandillas salvavidas, como una invitación indeclinable a la temeridad o al suicidio. Lonas deliberadamente rotas y enloquecidas dando latigazos aleatorios enardecidos, animadas por la euforia contagiosa del viento. Gritos con infinitos ecos. ¿Hay alguien ahí-ahí-ahí-ahí-ahí-ahí...? Y ecos que provocan muchos más gritos al descubrir que Berlín sigue palpitando allá, a lo lejos. ¿Quién me habló de Teufelsberg la primera vez...?

 

 

Texto: Redacción Berlín Amateurs

 

Fotos: Maie Escorial / Paco Arteaga

 

 

Berlín Amateurs © septiembre 2010

 

 

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