Mishima en Berlín

Entrevista a David Carabén, líder de Mishima

por • 20 junio, 2015 • Actualidad, Música, OCIOComentarios (0)2518

“Aquí la gente joven toma iniciativas absolutamente cojonudas y la administración no se dedica a fastidiar”

El grupo barcelonés Mishima ha llegado esta semana (15-21 junio 2015) a Berlín de la mano de Across Berlin, un proyecto musical que apuesta por traer cada mes a un músico o banda internacional desconocido en la ciudad. Durante cinco días tienen la posibilidad de darse a conocer en un pequeño tour. Ahora es el turno de Mishima.

La banda catalana de indie rock nació en Barcelona en 1999 y desde entonces su popularidad ha ido in crescendo hasta convertirse en una de las bandas de referencia en el panorama musical de Cataluña. Sus letras en catalán no son obstáculo para que el grupo sea valorado en el resto de España, sin ir más lejos el año pasado actuaron en la sala Galileo Galilei de Madrid.

Mishima dio el toque de salida el martes 16 de junio en Kugelbahn (Wedding), el miércoles pasaron por Griessmuehle (Neukölln)  y el jueves actuaron en Mein Haus am See (Prenzlauer Berg), donde  pudimos entrevistar a David Carabén, su líder.

BA: Mishima en Berlín, ¿cómo surge la opción de venir a tocar aquí?

David Carabén: Dio la casualidad de que nuestro manager es muy amigo de Martin, el promotor de este festival en el que escogen a bandas de Europa que no son conocidas en Berlín y las pasean por localizaciones de distintos barrios que tienen un cierto interés y hay movida, inquietud, etc. Nos lo propusieron y dijimos que sí. El Institut Ramón Llull también se implicó y nosotros, superagradecidos.

BA: Pero no es la primera vez que tocáis en el extranjero, el año pasado actuasteis en el Reino Unido, por ejemplo.

DC: Sí, con la gira anterior habíamos tocado en Londres y Liverpool. En Nueva York también dimos un concierto.

BA: ¿Y os veis con ganas de seguir en esta dirección de proyectaros un poco más a nivel internacional?

DC: Somos un grupo bastante veterano (traducción del catalán “ganàpia”), llevamos bastantes años en esto y no nos podemos permitir muchas aventuras. Como mucho, nos las podemos permitir a partir del segundo año de gira, cuando más o menos ya hemos cumplido con nuestro mercado natural. Entonces podemos empezar a llamar a puertas, organizar chanchullos de un promotor por aquí, tres o cuatro bolos por allá, vuelos baratos, casas de amigos… pero esto necesita tiempo de organización y recursos que acumulas en el primer año de gira. Pero es algo que hacemos muy de vez en cuando. Y perdemos dinero.

BA: Empezasteis cantando en inglés (dos primeros discos), habéis seguido con el catalán (los últimos seis). En alguna entrevista habías mencionado que no descartabais explorar nuevos idiomas, ¿sigues pensándolo?

DC: No, yo creo que la historia de Mishima ha ido un poco así: yo empecé como cantautor en Francia acabando los estudios y allí mis amigos músicos cantaban en inglés. A medida que me fui dando cuenta de que era más una vocación que un entretenimiento, empecé a cantar en catalán. Y yo creo que lo chulo realmente es irte fuera y seguir cantando en catalán, porque es como mis letras cobran sentido, si no sería un poco como disfrazarme.

BA: Y, ¿cómo ha acogido Berlín a Mishima? Hasta ahora habéis tocado en acústico en tres lugares contando el de esta noche (Mein Haus am See).

DC: Al principio te piensas que en los cuatro o cinco sitios donde tocarás vendrán algunos de los catalanes que están por aquí a verte y ya está, y hemos visto que no. Evidentemente vienen ellos, lo cual nos alegra mucho, pero también viene gente que no nos conoce y se acaba animando. Yo creo que si piensas que lo que tú haces tiene sentido, lo sabes expresar y vivir encima de un escenario… la música es un idioma universal. ¿Cuántas veces hemos ido a escuchar a grupos que tocan en inglés, francés, alemán y que no entendemos, pero que transmiten cierta autenticidad y nos motivan? No somos un grupo mainstream y de máxima comercialidad, pero sí que podemos conquistar algún alma inquieta [ríe].

BA: Debe de chocar un poco llenar el Palau de la Música de Barcelona y de repente llegar aquí y ser unos desconocidos, ¿no?

DC: Sí, pero justamente el otro día lo recordaba. El día del Palau o el del Espacio Movistar. Tocamos delante de 1500 personas y al día siguiente toqué en Torroella de Montgrí y no vino nadie, ¡nadie! Imagínate, tocar delante de tanta gente que acabes diciendo eso de «¡adióooos Barceloooona!». Y al día siguiente vas a un bar de Torroella (donde además pasaban el Barça después y casi que yo estorbaba). Así que, esta humildad la tienes siempre como músico, porque eso que pasa es el pan de cada día. Por eso a veces te flipas más de lo que te tienes que flipar, somos unos engañados de la vida. Pero es eso, de vez en cuando sí que recoges tus frutos. Un Palau lleno, un Apolo… y eso motiva.

BA: El sábado 20 de junio toca la banda entera en el Auster Club de Kreuzberg.

DC: Sí, donde se oirá el sonido más tradicional de Mishima. Aunque estos conciertos en formato pequeño también me han gustado mucho, con la responsabilidad añadida de tener que conquistar al público. De ver que al principio hablan, que luego empiezan a mirar y al final aplauden contigo, da subidón.

BA: Para acabar, tras tu paso por esta ciudad, ¿cómo situarías a Berlín en relación con Barcelona?

DC: Sonará muy superficial porque solo llevo tres días aquí, pero me parece que Berlín es una ciudad muy abierta, sin tantas puñetas con las regulaciones como algunas ordenanzas cívicas y otras historias de Barcelona. Aquí la gente joven toma iniciativas absolutamente cojonudas y la administración no se dedica a fastidiar. Hay una cierta flexibilidad para la gente que demuestra que tiene una buena iniciativa cultural. Estos días hemos ido tocando en sitios que realmente son agujeros dejados de la mano de Dios, pero que una panda de jóvenes han hecho suyos. La verdad es que tocar por diferentes barrios te permite conocer muchos Berlines. Se nota que hay un poco de espíritu de laissez faire laissez passer, de que no importa tanto la forma sino el espíritu a la hora de montar un bar o cualquier otra iniciativa. Y eso en Barcelona no lo tenemos. En Barcelona nos hemos pasado de largo con la estética, con el rigor, en que todo sea impoluto, en tanta fragmentación de espectadores y de público… en cambio, aquí realmente hay de todo.

BA: Es que, por ejemplo, vuestro público de hoy no sabría definirlo…

DC: Intergeneracional, interclasista… esto pasa en Madrid también, pero en Barcelona cuesta un poco más.

El 19 de junio volvieron a hacer un acústico en Haubentaucher y la noche del sábado 20 de junio la banda al completo hace su actuación final en Auster Club a las 20 horas (entrada 8,80 euros).

“No somos un grupo mainstream y de máxima comercialidad, pero sí que podemos conquistar algún alma inquieta.”

Entrevista de Carla Manso para BA © junio 2015

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