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East Side Gallery, futuro incierto

por • 24 marzo, 2013 • Actualidad, ArquitecturaComentarios (0)2406

El día es frío, la primavera es reacia a llegar a Berlín. En el embarcadero de Treptower Park apenas hay gente, este gélido domingo 17 de marzo no permite más. El barco no tarda en salir. A los pocos minutos ya me encuentro frente a los tres puentes del Elsenbrücke. Todos los conozco: uno es la salida del parque en bicicleta, el otro te permite mirar al río desde el tren y el último, construido en tiempos de la RDA, constituye la principal conexión entre Friedrichshain y Treptow. El barco pasa despacio bajo los puentes, aparece un tímido sol entre nubes, pero en las ventanas de la impresionante Treptower es apenas un reflejo. Varios hombres gigantescos de metal agujereado se abrazan para siempre. Los llaman Molecule Man. Aquí empieza Mediaspree, fuente de una de las mayores polémicas en Berlín tras la caída del Muro.

La zona industrial que se halla en la orilla de Friedrichshain está protegida por su importancia histórica. Donde antes se almacenaban grano, huevos (Eierkühlhaus) y demás víveres; ahora se crean moda (Labels Berlin), música (MTV, Universal) y televisión: alimentos de nuestro tiempo. Los usos han cambiado, el ambiente gris se mantiene, la piedra reina. Aquí no existe una orilla para disfrutar, el río es el patio de atrás.

A mi izquierda, Arena y Lohmühleninsel. A esta altura Kreuzberg ha ganado la batalla. Los diferentes clubs, el Badeschiff, los tímidos árboles. Restos y aún el pulso de un Berlín palpitante. Pasamos bajo el mítico Oberbaumbrücke y se avista a la derecha el tramo más largo que se conserva del Muro de Berlín, la East Side Gallery.

Looking for freedom

Hace ya veintitrés años desde que los alemanes cantaron la caída del Muro que rompía su país y su capital. Con ellos cantó el actor y músico David Hasselhof su histórico “Looking for freedom”, que en 1989 se mantuvo ocho semanas número uno en Alemania. Desde luego “looking for freedom” es la frase que resume muchas de las biografías de los nuevos berlineses.

David Hasselhof y con él varios miles más se encuentran hoy junto al muro, donde se ha vuelto a cantar, pero esta vez por algo totalmente distinto. Se pide la conservación de la East Side Gallery pintada por artistas de todo el mundo que celebraban la llegada de la libertad y el fin de la división. Y los que lo piden lo hacen apelando al Muro como un símbolo de unión. Paradojas de la vida. Pero, ¿está el muro amenazado?

Mediaspree vs Mediaspree Versenken

En los años noventa surgió el proyecto Mediaspree como intento de revitalizar ambas orillas y mostrar la cara del nuevo Berlín. Donde antes se encontraban almacenes y fábricas, deberían ubicarse sedes de grandes empresas de medios de comunicación, oficinas, empresas creativas, hoteles y zonas residenciales exclusivas. Tras casi una década de actuaciones, surgieron movimientos ciudadanos (Mediaspree Versenken, entre otros) en contra del mismo. Sus detractores le achacan el desinterés por los actuales residentes en la zona (que verían limitado el número de viviendas nuevas y temen por la subida de sus alquileres), y el apoyo a la industria de medios mainstream (que no consideran acorde al espíritu de su distrito).

Otro de sus argumentos es el reducido número de espacios verdes y las escasas posibilidades de acceso y disfrute de la orilla para el ciudadano común. Este punto es poco discutible, pues el parque lineal paralelo al Muro es una excepción, que además se ve interrumpida por el embarcadero del O2 World y por el Strandbar. La Iniciativa Popular Spreeüfer für alle, tomada en consideración por el alcalde verde de Friedrichshain-Kreuzberg, propone una distancia de 50 metros desde la orilla a los nuevos edificios.

Sobre la iniciativa planea una oscura sombra: se promovía la construcción de un puente peatonal donde antes de la guerra se hallaba el Brommybrücke. Para abrir el acceso al puente era necesario (y fue votado por los partidarios) abrir un paso (otro, pues ya existen varios, y bastantes amplios) en la East Side Gallery. Ahora se argumenta en contra que también la construcción de un proyecto de viviendas de lujo requiere esta apertura. Se afirma que la East Side Gallery se agujerea para satisfacer el deseo de los inversores.

El precio del cambio y la renovación

En el viaje de hoy me acompaña mi amigo Florian, arquitecto francés residente en Berlín desde hace años. Él considera inevitable y necesario que la ciudad cambie y se renueve. Le contesto que habría que considerar el precio que se paga. Él lamenta la escasez de zonas verdes y la forma en que se desaprovecha la orilla, pero afirma que el problema se originó con la industrialización, hace más de un siglo.

Pasamos junto a Kater Holzig. Después Jannowitzbrücke, ya al final de Mediaspree. Sí, esta zona no ha querido al Spree. Pero quizá es el momento de abrirse a él y de vivirlo. Es cierto, no hacen falta enormes rascacielos en la orilla. Los parques son necesarios. Y las industrias creativas, también, al igual que los clubs. Es el equilibrio entre ambos intereses el que debe prevalecer. Los hombres de metal agujereado encontraron su equilibrio sobre el río. La ciudad seguirá renovándose, mantener su espíritu gamberro es en última instancia decisión de cada uno de sus habitantes. Mediaspree es ya casi una realidad, una orilla atractiva ha de serlo también. El río seguirá uniéndonos. Berlín seguirá cantando su Looking for freedom.

Juanfran Álvarez Moreno para Berlín Amateurs © marzo 2013

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