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Diseñadores de moda alemanes consagrados

por • 1 marzo, 2019 • Alemania, CULTURA, Diseño, ModaComentarios (0)2179

Dirigimos la vista atrás —o no tan atrás— para evaluar y reconocer los eslabones valiosos, necesarios y carismáticos que ha aportado la creatividad alemana a la cadena universal de la historia de la moda. Una cadena firme, que atenaza y esclaviza a todos sus seguidores. No están todos los que son, pero sí son los diseñadores de moda alemanes más conocidos de las últimas décadas:

Karl Lagerfeld (1933-2019)

O Kaiser Karl. Según decía, la moda es un buen motivo para perder peso. Él lo sabía. Su arrogancia viene de la nobleza original de su familia. Nació en Hamburgo, pero con 14 años se trasladó a París. En 1956 ganó un concurso de moda. Premio que le permitió trabajar en Pierre Balmain. Comenzaba entonces su aprendizaje en la alta costura que le llevaría a colaborar como estilista para Krizia, Chloé o Fendi. Renovar la imagen de la maison Chanel era el objetivo del contrato que firmó en 1983. Poco después, se le otorgaba el glorioso mérito de haber resucitado el mito Chanel. La rescató hasta auparla a los inicios revolucionarios echando mano de su patrimonio espiritual.

Digamos que modernizó Chanel «haciendo un futuro mejor con los elementos ampliados del pasado», que diría Goethe. En 1984 creaba su primera firma: Lagerfeld. En 1997, lo de Lagerfeld debió sonarle a poco, pues fundó Karl Lagerfeld. Su excentricidad es tan popular como su nombre y su ya legendaria carrera para el mundo de la moda, a la que se suma sus pinitos como fotógrafo. Su esnobismo no conoce parangón. Como si su ambiente no fuera terrestre. Su look perpetuo, con gafas de sol incluidas, ya forma parte de la cultura pop. A veces actúa como un niño enfadado y furioso, en busca de más atención. Y aunque hasta las putas saben cuándo es el momento de retirarse, hasta hace bien poco era el jefe ejecutivo de diseño de Chanel. El polémico diseñador falleció en febrero de 2019 con 85 años y sin haber dejado de trabajar.

www.karllagerfeld.com

Hugo Boss (1885-1948)

La cabeza visible internacional de la confección alemana es, a qué negarlo, Hugo Boss. Además, cuenta con el mayor volumen de facturación. Fundada en 1923 por Hugo Ferdinand Boss como empresa textil dedicada únicamente a la confección de caballero, es controlada mayoritariamente desde 2004 por el grupo italiano Marzotto. Sus ventas alcanzan una cuantía respetable en Alemania, Francia y Reino Unido. Desde el año 2000, sus diseños incluyen colecciones para mujer.

Como acontecimiento histórico, en los años treinta, la marca se responsabilizó de la creación de los uniformes de las SS y de las Juventudes Hitlerianas, de cuyo partido Boss era miembro. Enriqueció así la estética consumada del Tercer Reich. Incluso dicen que la fragancia Hugo tiene forma de cantimplora nazi. También se entretuvo ideando uniformes para empleados de correos y ferrocarril. Del estilo de la marca podemos decir que es impecable, imperecedero, anacrónico, lejos de audacias notorias o de extravagancias innecesarias.

www.hugoboss.com

Wolfgang Joop (1944)

JOOP! Firma de moda y cosmética creada en 1978, aunque su primera colección fue presentada en 1982. Inició sus pasos en la moda en 1970, cuando se presentaba a concursos que ganaba junto a su mujer. Después trabajó como diseñador freelance para firmas de Italia, Francia y Alemania. JOOP! produce ropa para hombre desde 1985. En la firma, es tenido en cuenta como consultor, pues dejó la empresa en 2001, cuando la diversificación ya tocaba accesorios, joyas e interiores. La marca forma parte del Holy Fashion Group (Suiza) desde 2008. JOOP! no es más que un emporio asentado en Hamburgo que fabrica y comercia de todo. Lo cierto es que sus fragancias son más populares que su ropa.

Involucrado igualmente en la ilustración y el periodismo de moda, Wolfgang Joop también fue invitado como profesor honorario por la UdK (Universität der Künste). Como escritor, ha recibido algunos premios. Joop admite un influjo de rigidez prusiana en su creatividad. Su línea obedece a un refinamiento tradicional que convierte la modernidad contemporánea casi en clásica. Moda urbana sofisticada para hombre y mujer. Lujo discreto, sin aspectos discordantes. Wunderkind es su otra firma creada en 2004, de diseño más experimental y arriesgado, basado en volúmenes y geometrías imposibles, alejado de su concepto y clase primigenios.

www.joop.com

Jil Sander (1943)

Heidemarie Jiline Sander se formó como ingeniera textil y ejerció de periodista de moda, antes de irrumpir como diseñadora en Hamburgo, su ciudad natal. En 1968 abrió su primera boutique y en 1973 presentaba su primer desfile. Su estilo básico, de pureza infinita, corte preciso y calidad extrema se encasilla dentro de una especie de minimalismo que a veces resulta opulento. Sobriedad y discreción determinan su trayectoria. Un regalo de simplicidad para sus seguidores. Su inspiración parte de lo masculino hasta llegar a unas formas que exaltan la feminidad sin abuso de la voluptuosidad en las formas.

Jil Sander economiza el uso de complementos y esquiva los estampados para centrarse en tonos monocolor alemán: blanco, negro, gris, marino. Diseña colecciones de hombre desde 1997. Jil Sander sin duda brilló en los noventa. Sin embargo, en 1999, por problemas de liquidez, vendió al Grupo Prada la mayoría de las acciones de la empresa. Las cosas salieron mal y le dieron la patada. Sus manos retomaron las riendas tres años después. La firma retornaba a ella como un fiel boomerang. Sin embargo, se retiró definitivamente del oficio en 2004. Un año después, Prada vendía la marca. Hoy, la dirección creativa de Jil Sander corre a cargo de uno de los de Amberes: Raf Simons.

www.jilsander.com

Michael Michalsky (1967)

Ver un reportaje de Karl Lagerfeld en la revista Stern cuando tenía 12 años lo motivó a seguir, de alguna manera, aquellos pasos. Se formó en el London College of Fashion. Al volver a Alemania, trabajó como diseñador en Levi’s. Su incursión en Adidas en 1995 supuso uno de sus mayores logros: renovar y reestructurar la marca deportiva que le nombró director creativo en 2000. Su estrategia favorecía el intercambio artístico con músicos y otros diseñadores, como Missy Elliot o Stella McCartney. Eso le impulsó en 2002 a desarrollar la línea Y3 con Yamamoto. En 2006 abandonó Adidas para crear su propia firma. Nacía Michalsky, con base en la capital alemana.

Permanente en Berlin Fashion Week desde 2007, sus influencias street wear, de moda casual urbanita, quedan claras en el diseño de sus colecciones. En el experimento «Michalsky designLab», proyecto propuesto en 2009, el equipo de diseñadores de Michalsky es contratado/cedido para diseñar otros productos o colecciones de otras empresas. Sus líneas rezuman sencillez de colores estridentes, lujo y elegancia banales, que permiten que se atisbe en sus colecciones cierta excentricidad trasnochada e intrascendente.

www.michalsky.com

Bernhard Willhelm (1972)

La promesa. La esperanza regeneradora de la moda alemana. Su ropa a veces parece una alucinación. Este diseñador pega más con los de Amberes que con las tendencias patrias. De hecho, fue en la l’Académie Royale d’Anvers donde se diplomó en 1998 tras periodos de prácticas como asistente de Alexander McQueen o Vivienne Westwood. La audacia de Bernhard Willhelm siempre es bien acogida. La presentación de sus colecciones, así como la inspiración, trascienden lo convencional y lo pretendidamente excéntrico. Bernhard Willhelm sencillamente está más allá. Con el soporte económico de Jutta Graus, creó su marca en 1999. Fijó su sede de operaciones en París desde 2002. En 2006 inauguraba su primera tienda en Tokio, por aquello de que los japoneses son más sensibles a las vanguardias del vestir, se atreven con todo y apoyan a los jóvenes diseñadores, suponemos.

El vestuario de Björk en el tour «Volta» lleva su nombre. El mismo nombre que era homenajeado con una retrospectiva en el MOMU de Amberes en 2007. ¿Siete años de profesión son suficientes para una retrospectiva? Desde 2008, codiseña una línea de calzado para Camper. Además de un componente lúdico, es habitual en sus colecciones de hombre y mujer cierta locura en estampados y formas. También en volúmenes y colores indiscriminados. Llamémoslo exotismo pop. Lo bello le es indiferente, por eso crea una moda impulsiva de shows escenográficos inusuales, de modelos masculinos generalmente estáticos, con apariencia de chaperos. Bernhard Willhelm se sitúa en un plano que rebasa la posmodernidad. Posicionado en contra de la moda como mero símbolo de estatus, sus diseños rinden tributo a la cultura pop de los videojuegos, de los superhéroes, de la comida basura y de los medios de comunicación. Exagera la ropa para encontrar la esencia de una idea consiguiendo con ello una gran obación.

www.bernhard-willhelm.com

Paco Arteaga para CAI © BA, julio 2011; revisado 2019

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