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Día Internacional del Libro: El Quijote en clave Berlín

por • 23 abril, 2016 • Actualidad, LiteraturaComentarios (0)1513

Este Día Internacional del Libro se cumple el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, autor de El Quijote. En Berlín Amateurs le hemos querido rendir homenaje. Así que nos hemos preguntado cómo sería este libro si Cervantes lo hubiera publicado en el 2016 y hubiera vivido en la capital alemana. Este es el resultado.

Capítulo Primero. Que trata de la condición y ejercicio del famoso hipster berlinés

En un lugar de Berlín, de cuyo nombre no quiero acordarme, –aunque estaba dentro del Ring–, no ha mucho tiempo que vivía un hipster de los de larga barba, gafas de pasta, bicicleta vintage y cuenta de Instagram. Un kebap vegetariano, de faláfel y halloumi, sushi la mayoría de las noches, nuddelbox los sábados, cervezas y pizzas los viernes de trabajo y algún trozo de jamón del que mandaba la madre los domingos consumían las tres partes de su hacienda. El resto della la componían pantalones raídos, zapatillas Vans para las fiestas con sudadera de segunda mano; los días de entresemana se honraba con sus Converse negras. Vivía en su WG un alemán que pasaba de los cuarenta, y un perrito que no llegaba a los dos años. (…) Frisaba la edad de nuestro hipster con los treinta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; poco madrugador y amigo de los mercados de pulgas. (…)

Es, pues, de saber, que este sobredicho hipster, los ratos que estaba ocioso (muchos, ya que trabajaba en startups que quebraban) se daba a ir a Berghain con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la programación (IT), y aun la limpieza de su WG. Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió mucha de sus ropas a Humana, para acudir asiduamente a comprar a Görli; y así seguir yendo a Berghain con todo cuanto pudo sacar de ellos; (…)

Con estas y semejantes canciones perdía el pobre hipster el juicio, y desvelábase por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara, ni las entendiera el mismo David Bowie, si resucitara para solo ello. No estaba muy bien con los vodka-Mate que el barman daba y recibía, porque se imaginaba que por muy buena calidad que le hubiesen servido, no dejaría de tener la cabeza y todo el cuerpo, al otro día, lleno de dolores y señales; (…)

En resolución, él se enfrascó tanto en sus fiestas, que se le pasaban las noches bailando de club en club, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho fiestear, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio.

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