Babelsberg, fábrica de sueños de Alemania

por • 13 febrero, 2013 • Alemania, Cine, CULTURA, HistoriaComentarios (0)3594

Especial Berlinale 2013 VI: De meca del cine a ciudad mediática

Hollywood, Cinecittá, Bollywood, Babelsberg. La creación del enorme emporio industrial de la UFA (Universum Film AG, conglomerado de industrias alemanas aglutinadas en favor del sector cine), con sus titánicos estudios cinematográficos de Babelsberg contribuyeron a que el cine alemán cobrara presencia en el mapa cinematográfico del planeta. Una veloz ampliación constante propició que su producción se disparara durante el periodo de esplendor de la república de Weimar.

Los estudios fueron construidos en Babelsberg –en las cercanías de Potsdam– en 1911. Los recursos solventes de la UFA –en la que participaban el gobierno, bancos y representantes de la industria– auspiciaron el impulso en la distribución y en las salas de exhibición. Fue así como la producción se disparó gracias a sus incontables recursos económicos. Los estudios ganaron relevancia en el mercado alemán sin una verdadera competencia.

En Babelsberg se rodaron películas de proyección –en sentido literal y figurado– internacional que mostraron al mundo la rotundidad y convicción del expresionismo alemán, además de otras joyas ineludibles de la producción germana de todos los tiempos como Metropolis (1926) o Fausto (1926), que convirtieron a los estudios de Babelsberg en los más grandes de Europa a finales de 1926, tras sucesivas ampliaciones. El Ángel Azul, catapulta para el estrellato de la entonces desconocida cantante y actriz Marlene Dietrich dirigida por Josef von Sternberg y mítica adaptación de la novela Professor Unrat del escritor alemán Heinrich Mann, fue rodada en estos estudios en 1929: la primera película sonora del cine alemán.

UFA, DEFA, actualidad

Sin embargo, la fábrica de sueños patria no pudo escapar a los designios reales de la turbulenta historia del país: desde 1933 y tras el ascenso de Hitler al poder, se prohibió el ejercicio de la profesión a todos los colaboradores judíos de la UFA. La producción quedó bajo la supervisión omnipresente y ominosa del Ministro de Propaganda, Josef Goebbels, y se centró entonces en films intrascendentes de entretenimiento y películas propagandísticas del régimen nazi. Fue así como la UFA cayó en manos del gobierno en 1937, junto con otras productoras alemanas también nacionalizadas. Pese a la guerra, la producción se mantuvo hasta febrero de 1944. En 1945, toda la industria cinematográfica alemana fue confiscada por los aliados. En 1946, con apoyo soviético se fundó la DEFA, encargados de su producción en el recinto de Babelsberg.

La historia de estos estudios cinematográficos ha asistido a la edad de oro de la UFA en los años veinte y treinta, a la emigración de actores y directores durante el régimen nazi y su sometimiento a la dictadura, a la segunda vida de los estudios en la RDA bajo la dirección de la DEFA, cuando surgió la televisión. Los estudios de Babelsberg se centran hoy en producciones televisivas y cinematográficas de carácter internacional. Roman Polanski rodó El Pianista aquí. Después de la unificación, esta particular meca del cine, quedó convertida en ciudad mediática, donde algunas cadenas de televisión tienen su sede, configurando un soporte lucrativo para Babelsberg.

Cerca del 80 por ciento de las películas alemanas se realizan con ayuda de estos estudios. Babelsberg cuenta con más de 16 estudios y 150.000 metros cuadrados de decorados exteriores. Hitchcock, Paul Verhoven, Roman Polanski o la emisora regional de radio y televisión RBB, han llevado a cabo sus producciones en sus instalaciones. La Escuela Superior de Cine y Televisión también cuenta con su sede en los aledaños.

Filmpark Babelsberg: poliestireno, yeso y cartón

Frente a mí y para amenizar el recorrido que nos instruirá un poquito más acerca de la historia de los estudios de Babelsberg, un niño de media docena de años cuyo antebrazo es atravesado por una vívida cicatriz y su mano por un abrumador clavo de quirófano. ¿El primer sentimiento? Rechazo que dio paso a la compasión para terminar en una sonrisa enternecedora. Le sonrío para mitigar temores. Propios y ajenos. Al rato, caigo en la cuenta de la falsedad del asunto: el rojo intenso de la sangre, el clavo que se tambalea no precisamente en una posición recta a ambos lados de la palma de la mano afectada. ¿Cómo he podido ser tan crédulo? Estamos en Filmpark, junto a los estudios Babelsberg, ciudad mediática. Una fábrica de sueños –y pesadillas– donde las ilusiones –y/o los temores– amenazan con convertirse en realidad.

Dicen que prohibir despierta el deseo. Algo que pude constatar placenteramente mientras admiro la recreación de una de las calles asoladas por las bombas que contribuyeron a la ilusión de Roman Polanski en su película El Pianista, mientras realizo fotos furtivas a pesar de lo prohibitivo del asunto, como ha expresado fervientemente el guía que nos ha conducido en aquel tren tan propio de parque temático.

Nos gustaría estar en una película donde nada sea lo que parece, pero es necesario explotar nuestra imaginación para que eso suceda. Todo sigue pareciendo de cartón, yeso y poliestireno. O uno ha perdido buena parte de la inocencia que nos viene otorgada desde la niñez y que ejercitamos escrupulosamente durante algunos años en la víspera del día de Reyes por ejemplo, o uno se ha desprendido de considerable sensibilidad frente a según qué cosas. La sola mención de ‘parque temático’ propicia que cualquiera sea susceptible de echarse a temblar o sufrir un colapso. Recintos que deberían restringirse a prepúberes por debajo de los quince años.

Filmpark es un parque de entretenimiento adyacente a los estudios Babelsberg con stuntshows, patatas fritas, palomitas de maíz y perritos calientes. Zonas que recrean el lejano oeste y decorados de película de terror. Excursiones por platós de televisión -donde se rueda la legendaria telenovela Gute Zeite, Schlechte Zeite-, incursiones en sets monográficos con espectáculos de acción y efectos especiales, y tiendas estratégicas donde se venden artículos ad hoc o quizá no tanto. Ilusiones hechas en Babelsberg.

Redacción Berlín Amateurs © 2010, revisado febrero 2013
© CAI

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