Berlin Design Week 2018 1.1

BDW 2018: así fue la semana del diseño en Berlín

por • 10 octubre, 2018 • Actualidad, CULTURA, De día, Diseño, OCIOComentarios (0)190

Nuevo formato, misma perspectiva

A finales de septiembre, los diseñadores y compañías de diseño nacionales e internacionales presentaron en la Berlin Design Week sus últimas propuestas gráficas y de producto, en lo que pretendía ser la reunión de la escena del diseño contemporáneo internacional.

Pretendía, y no sabemos si lo habrá conseguido. El hecho es que el diseño en general, y el gráfico en particular, es a todas luces una herramienta importantísima en el desarrollo de cualquier comunicación, ya sea espontánea o promocional. Bien lo saben ya los sistemas educativos más avanzados y por ello están implementando cada vez más en sus programas material didáctico relacionado con el diseño.

Por tanto estas iniciativas, como lo es también el European Month of Photography Berlin en el campo de la fotografía o Red Bull Music Academy para la industria de la música, son una gran noticia para Berlín en este otoño, porque no dejan de ser una vía de aprendizaje a la par que una ventana al exterior de lo que sucede en la ciudad. No obstante, el reto, en el campo del diseño, es aún mayor, puesto que Berlín es una ciudad que ya de por sí propone muchos programas y eventos de calidad relacionados con el diseño de forma natural.

La 9. edición de la Berlin Design Week comenzó oficiosamente el viernes día 21 con una fiesta de apertura en Vollgutlager, pero de forma oficial el día anterior en la sala contigua con la exposición State of Design, siguiendo la tendencia que marca el eslogan de está edición “liebling Berlin”, esta exposición mostraba lo más experimental de los proyectos de más de 26 diseñadores. Allí se mostraban trabajos de todo tipo: desde productos de mobiliario como “The Crystal Tables” o “Bannach“, el vistoso experimento DATADATADATA, el concept car de Markus Lesczyk o incluso otros eventos como la semana de diseño de Beirut. El visitante encontraba allí una suerte de proyectos, no precisamente relacionados entre ellos, y sin ningún tipo de señalización, cosa asombrosa, pero que sí dejaban en algunos casos una idea de deseo de experimentación y juego que resultaba interesante.

Un lugar verdaderamente apropiado para el evento, con zona de bar, otra de información y también de descanso cortesía de “The Minimalists” de Patrizzia Ricci, un producto que formaba parte de la muestra. Aunque la entrada tenía un precio de 8 euros, y esto quizás propició que la sala estuviese gran parte de la tarde prácticamente vacía. También es cierto, que cuando aglutinas tanta oferta cultural en un solo día es mas difícil retener al público. Con todo, la exposición era uno de los epicentros de la BDW y duró tres días.

El siguiente hito fue la Designmeile, que tuvo lugar en el conocido centro comercial Stilwerk. La inauguración el jueves 20 y mantuvo su muestra y eventos durante toda la semana. En esta exposición, de corte más comercial, se dieron a conocer los agentes del tejido industrial del diseño: fabricantes, marcas locales, diseñadores.

Un perfil de evento más estratégico, menos Berlín quizás, y que tampoco consiguió captar todo el grueso de los visitantes salvo en la inauguración. De entre todos los eventos y openings que ofrecía el centro y sus tiendas en la BDW, en BA optamos por asistir a “Digitale netzkunst”. Para nuestra sorpresa, nadie había asistido a aquel ”evento” en la tienda Kiran Kelim, no obstante la muestra comprendía de una serie de tapices realizados a partir de los fallos informáticos, que el artista Holger Lippmann había trabajado con particular gusto, como amablemente nos explicó la encargada de la tienda. Otra vez más se evidenció la poca previsión del evento en global, pero, de nuevo una pieza interesante en el campo de la experimentación.

Quizás el evento más reseñable en cuanto a calidad, en realidad, no tuvo que ver con el diseño estrictamente, sino con la fotografía. Y es que de forma paralela, como proyecciones de cine o visitas guiadas a diferentes zonas de la ciudad por su interés arquitectónico, la BDW ofrecía eventos relacionados en campos satélites. En este caso, fuimos a visitar el Museum für Fotografie para ver la exposición Kunstler Komplex, que estuvo expuesta hasta el pasado día 7 de octubre. En este punto, la BDW tuvo a bien preparar una visita guiada a medios de la mano de un directivo del museo, el cual de forma magistral dio un repaso exhaustivo a los originales de Brasai, Cartier Bresson o Louise Dahl Wolfe sobre los retratos a artistas y a sus espacios. La muestra, fragmentada en tres partes (con un diseño gráfico exquisito): hablaba a través de los retratos poniendo el foco en la Persona; el juego de espejos, encuadres o uso de otros formatos como oda a la Creatividad; y por último la tercera sección, Pigmalión se refería al mito del escultor antiguo, alegórico para el proceso creativo, donde es considerado como el ideal del artista.

La exposición resultó ser una experiencia cultural asombrosa, en un espacio excepcional como es el Museum für Fotografie, a tan solo a un minuto de la parada del S-Bahn de Zoologischer Garten.

Por último, como cierre de la BDW, el evento estrella eran las Open Studio Night, donde más de 30 estudios de diseño de la ciudad abrirían sus puertas para entablar contacto con otro profesionales, empleados o no. De hecho era una magnífica oportunidad para los nuevos diseñadores o los llegados de otras partes del mundo, ambos grupos los cuales abundan en Berlín, para darse a conocer y generar sinergias.

En BA decidimos ir a visitar el estudio de diseño Navarra, ubicado en Alt-Treptow. Compartimos una charla agradable con varios empleados de la empresa y con otros visitantes (otra vez menos asistentes de lo esperado, a juzgar por la cantidad de cerveza). Nos estuvieron contando de primera mano el funcionamiento del estudio, el tipo de clientes, sus procesos de selección y estuvimos hablando sobre el diseño en Berlín en relación a otras ciudades.

En definitiva, una semana cargada de eventos, proyectos, exposiciones y conversaciones en torno al diseño, la gente que participa en él y el futuro de la profesión. Y aunque, bien es cierto que tal vez con este evento no es donde Berlín deja ver su lado más salvaje y personal en el mundo del diseño, es importante establecer estas relaciones y contactos para fortalecer el tejido industrial y proporcionar las herramientas para dar impulso a los más jóvenes y cabida a lo experimental.

Menez para Berlín Amateurs © octubre 2018

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