merkel viaje berlin alemania

Angela Merkel y la bomba de humo

por • 23 septiembre, 2013 • PrescindiblesComentarios (0)2425

Un viaje en Audi a través de Alemania

A.M. Eine Reise durch die Republik (A.M. Un viaje a través de la República) es el título de una serie de 14 fotografías que Andreas Mühe, el considerado por los medios “fotógrafo de la Canciller” –en teoría– realizó a Angela Merkel en sus viajes oficiales por el país. Influidas por Lee Friedländer –quien en su momento retrató América desde un coche–, o incluso por el pintor romántico Caspar David Friedrich, las fotos muestran parajes emblemáticos de la nación como los acantilados de Rügen, Lorelay, Los Alpes o Karl-Marx-Stadt (comarca en la que nació Mühe) desde el interior de un lujoso Audi A8 con Merkel en primer plano, aunque de espaldas. No resulta complicado reconocer esa figura firme y rotunda, el peinado hierático, las joyas insulsas o las sempiternas chaquetas –sin estilo ni forma concreta– a las que Merkel nos tiene muy acostumbrados,  a pesar de que no se vea su rostro; solamente se nos insinúa el perfil. Fotos cargadas de patriotismo, entendido como sentimiento, no como lugar, matiza Mühe desde la revista Monopol.

Las imágenes de medio formato de este fotógrafo que admite su interés por el poder y sus gestos, se exhibieron entre el 29 y el 31 de agosto en la antigua Jüdische Mädchenschule de Mitte, hoy convertida en centro ostentoso para galerías top: Eigen + Art Lab, Michael Fuchs o el Museo the Kennedys –por inverosímil que resulte– tienen sucursal aquí. También conforman el reportaje central del número de septiembre de Monopol. No es casualidad que estas fotos salgan a la luz a escasos días previos a las elecciones generales alemanas que tienen lugar el 22 de septiembre, cuya victoria los pronósticos atribuyen por una ajustada ventaja a la coalición que lidera Merkel.

Aunque de antemano uno podría extrañarse, pues los políticos son más bien reacios a este tipo de experimentos artificiosos (más cuando se ha sido y se es la mujer más influyente del Sistema Solar), lo cierto es que Mühe ya se había ganado la confianza de Merkel, para quien hace cuatro años realizó la foto con fondo negro que se usó aquel entonces en la campaña electoral, a pesar de que la agencia publicitaria del CDU advirtió que no era muy conveniente decantarse por ese funesto tono. Incluso se ha llegado a rumorear que Merkel tiene predilección por este fotógrafo porque es hijo del actor Ulrich Mühe, a quien ella conocía en tiempos de la RDA.

Pero según afirman desde la versión online del periódico Die Welt, fue la asesora mediática de Angela Merkel la que propuso a Mühe realizar aquel retrato. En aquella ocasión, Merkel finalmente confió en el fotógrafo, la imagen fue usada en toda la nación y ella fue reelegida Canciller. Hace dos años, Mühe la acompañó a Estados Unidos, no como un vulgar fotógrafo, sino como parte de su propia delegación. Poco antes, también la había retratado para ilustrar el reportaje Die Deutsche Queen publicado por la revista Stern. La mítica foto de Merkel bajo un árbol en el jardín botánico de Berlín la hizo él.

Sin embargo, lo que apuntaba a convertirse en unas impagables y hábiles fotografías oficiosas de la campaña electoral, no ha sido más que un sublime truco de Andreas Mühe, quien comparte con Angela Merkel iniciales en nombre y apellido… Poco antes de la presentación de la exposición para los periodistas, la Oficina de Prensa de la Cancillería –bombardeada por los medios con motivo de la presente– desmentía categóricamente la participación de Angela Merkel en este proyecto. Se trató solo de una broma ingeniosa, una bomba de humo certera y efectista. Demasiado hermoso para ser real. De haber sido “verdaderos”, estos retratos habrían revolucionado la aburrida imaginería de las campañas electorales –de fotos lastimosas y calidad de fotomatón– que a lo único que invitan es al absentismo electoral. Lo que confirma una vez más el dichoso debate incesante que actualmente niega la naturaleza del que debería ser el medio más veraz: cada vez con mayor frecuencia, la fotografía conspira contra o confunde la realidad. Y nunca sabremos, supongo, hasta qué punto, Angela Merkel cedió su consentimiento a este artificio, o estuvo desde un principio detrás.  O en contra. Veremos.

Artículo de Paco Arteaga publicado en A-Desk © septiembre 2013

Comments

comments

Pin It

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.