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7 escapadas desde Berlín para unas minivacaciones

por • 2 abril, 2018 • Alemania, Escapadas, Fuera, WeekendComentarios (0)3777

Una escapada desde Berlín es una de las mejores formas de alejarte de la rutina. Y sí, es cierto que la ciudad ofrece un número infinito de atracciones, rincones con historia, museos, actividades culturales y gastronómicas para no aburrirte durante meses, pero viene fenomenal también alejarse de la ciudad y visitar otros lugares que no tienen por qué estar tan lejos pero que te permitirán desconectar.

Si sientes que has pasado en Berlín demasiado tiempo y estás cansado de caminar arriba y abajo por las mismas calles cada día, o de pedalear por tu carril bici habitual, de ir siempre al mismo mercadillo cada fin de semana, tal vez sea hora de planificar una escapada. Hay multitud de destinos accesibles, y no tan solo en la inmediaciones de Berlín. A veces, simplemente meterse en el U-Bahn puede ser suficiente para planear un viajecito corto de ida y vuelta en un mismo día. La web de BVG es siempre de gran ayuda en este tipo de excursiones.

Een otras ocasiones necesitamos un periodo de desconexión más prolongado, de uno o varios días para emprender algo nuevo. Subir a un tren de la DB o un bus puede ser otra opción, y afortunadamente para los que habitamos Berlín, hay diversos lugares estupendos a pocas horas de la ciudad (también en avión) en los que disfrutar de unas merecidas vacaciones.

Tampoco tenemos que alojarnos en un triste hotel sin personalidad si queremos exprimir de una manera más auténtica el destino elegido. No es difícil encontrar alojamientos con un poco más de carácter y sabor acordes al lugar que visitemos, usando alguna de esas webs tan útiles como Holidu, por ejemplo, con hospedajes y precios que nos ayudarán a optimizar la experiencia durante nuestra escapada.

Para tal fin, hemos elaborado una pequeña lista de nuestros destinos favoritos a los que moverse desde Berlín. Toma nota.

Escapadas a tiro de piedra de Berlín:

Leipzig

Sí, lo sabemos. No es la escapada más novedosa y quizás es un destino que conozcas… Y sí, también nos consta que han estado diciendo que Leipzig es el próximo Berlín, así como que Wedding es el nuevo Kreuzberg, pero si eso dicen… por algo será.

Los rumores acerca de Leipzig han estado pasando de boca en boca durante años. Alquileres baratos, the place to be para los artistas que ya están cansados de Berlín, una vibrante escena musical, mucha fiesta… Lo cierto es que algo se mueve en Leipzig, y los innumerables cafés, bares, galerías de arte y gente joven que te encuentras a cada paso le dan un toque particular a esta pequeña ciudad. Podrías plantarte allí para pasar un par de días esta primavera en alguno de los apartamentos o casas que se alquilan para vacaciones a muy buen precio, y comprobar ese movimiento por ti mismo sin gastar demasiado.

Desde Berlín, el viaje dura poco más de dos horas en tren.

Dresde

A Dresde, la antigua capital del estado federado de Sajonia, se puede llegar fácilmente en tren o bus por muy poco dinero y encontrar alojamiento en unas casas maravillosas en pleno casco histórico. Es una ciudad pequeña, pero llena de encanto, no por nada se la conoce como la Florencia del Elba, y aunque una parte fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, todavía hay muchos edificios históricos que sobrevivieron a los bombardeos.

Descubrir Dresde, y sobre todo hacerlo a pie, es una manera auténtica de conocer parte de la historia de Alemania. Dresde podría convertirse en tu mejor viaje de fin de semana de este año. Visitarías lugares como la plaza Neumarkt, maravillosas iglesias barrocas, la torre del Palacio Real, la Semperoper… Y en cuanto al alojamiento, no dejes de echar un vistazo a las casas para alquilar que hay en el centro histórico; te enamorarán.

Desde Berlín, el viaje dura menos de tres horas en tren.

Un poco más lejos:

Sächsische Schweiz

Por favor, no te dejes engañar ni asustar por el nombre de este precioso lugar, que pese a ser conocido como la Suiza Sajona no tiene nada que ver con Suiza, ya que se trata de un parque natural y de uno de los parajes más hermosos e inusuales de Alemania. Así  que, sigue siendo Alemania, aunque linda con la frontera checa.

En este entorno natural y tranquilo es posible practicar senderismo incluso en esta época del año. Podrás caminar durante días y solo habrás recorrido una reducida parte del parque. Hay zonas habilitadas por toda el área, pero si prefieres algo más cómodo y confortable, también en los pueblecitos situados a lo largo del Elba te resultará sencillo encontrar  casas donde alquilar habitaciones.

Desde Berlín, el viaje dura aproximadamente cuatro horas en tren.

Usedom

Esta isla situada en el mar Báltico hace frontera con Polonia y en sus costas se ubican tres pueblecitos marineros unidos entre sí: Ahlbeck, Heringsdorf y Bansin. Tres pueblecitos que son una delicia para la vista, por la arquitectura de sus maravillosas villas (que, por cierto, puedes alquilar), y también por su gastronomía, ya que toda la región es conocida por su pescado.

Usedom también es famoso por sus balnearios y spa. Te recomendamos caminar sin prisa por el paseo marítimo que une los tres pueblos, parando en los muelles y cualquiera de las cientos de terrazas y restaurantes de pescado que salpican todo el recorrido. El paseo tiene cerca de 8 kilómetros de largo y su recorrido  es conocido como el paseo del Káiser, debido a que Guillermo II solía deambular por aquí.

Aparte de comer pescado, beber Bärenfang (un licor a base de miel típico de la región), relajarse en un spa, los largos paseos o permanecer sentado contemplando el mar, hay otras actividades interesantes que se pueden llevar a cabo en Usedom, como visitar Ahrenshoop o Schwaan, lugares cercanos conocidos por sus dos colonias de artistas bastante insólitas.

Desde Berlín, el viaje dura cinco horas en tren.

Cambiemos de país:

Szczecin

Un viaje en tren a la ciudad polaca de Szczezin (Stettin en alemán), es un plan de escape muy fácil de materializar. Si no te basta con salir de Berlín, sino que también necesitas un descanso de Alemania en general, este es uno de los destinos que más a mano están. Y en esta localidad también puedes hablar alemán, ya que se trata de una ciudad fronteriza, pero es posible a la vez disfrutar del placer de estar en contacto con otra cultura.

Si pensabas que Berlín era barato, hay partes de Europa del Este todavía más baratas, y esta ciudad es un ejemplo de ello, tanto a la hora de comer o hacer compras, como en cuanto al precio de sus alojamientos. Muchos vienen aquí por el alcohol y los cigarrillos libres de impuestos, pero creemos que Szczezin tiene mucho más potencial. Un paseo por el río Oder o visitar el complejo arquitectónico de Waly Chrobrego son solo algunos de los múltiples atractivos que encierra esta ciudad portuaria.

Desde Berlín, el viaje dura aproximadamente dos horas en tren.

Basilea

Aprovechando que Berlín está en Europa Central y bien conectada con muchas ciudades desde cualquiera de sus dos aeropuertos, no debería ser un problema aprovechar alguna de las compañías low cost que en ellos operan para visitar otras urbes no muy distanciadas. Basilea es una de ellas. Esta ciudad, atravesada por el Rin y tan vinculada al arte, posee multitud de museos y una intensa actividad cultural. Desde su parte histórica a los lugares más modernos, Basilea no dejará de sorprenderte. El Ayuntamiento Rojo, la fuente y el Museo de Tinguely, así como los alrededores de la Münsterplatz o la Basüferplatz donde hallarás alojamiento en algunas de sus casas medievales y barrocas, merecen una mención especial.

Desde Berlín, el viaje dura una hora y media en avión.

Bruselas

Otra ciudad a un tiro de piedra en avión desde Berlín. La capital belga provoca sentimientos encontrados, pero un fin de semana basta para descubrir su potencial, ya que es una candidata perfecta para un viaje de este tipo. Buenas conexiones, tamaño ideal para moverse y una gran oferta de lugares interesantes para visitar, por no mencionar su particular gastronomía. Tres días intensos, de viernes a domingo por ejemplo, te proporcionarán una satisfacción total. Sus calles estrechas están llenas de rincones llenos de sabor local en los que es posible alojarse.

Un país cuyo plato nacional son las patatas fritas no puede decepcionarte… ¡Y no te olvides del chocolate, los gofres y la cerveza de altísima graduación!

Desde Berlín, el viaje dura aproximadamente una hora y veinte minutos en avión.

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