Cerveza nuremberg viaje

500 años de la Ley de la Pureza de la Cerveza

por • 22 abril, 2016 • Actualidad, Alemania, Gastronomía & AlimentaciónComentarios (0)2471

El 23 de abril de 2016 se celebra en Alemania los 500 años de vigencia de la Ley de la Pureza de la Cerveza, Reinheitsgebot. Proclamada por el Duque de Baviera Ludwig X y Wilhelm II, establecía que la cerveza solamente debía elaborarse a partir de tres ingredientes: agua, cebada malteada y lúpulo. Se cree que es la primera regulación legal de un alimento.

La pregunta es: ¿puede uno convertirse en alcohólico cuando solamente bebe cerveza? Los tópicos, como los prejuicios, casi siempre se cumplen. Beber cerveza de una marca determinada es sinónimo de destilar actitud antes, durante y/o después de que se fermente el alcohol y lo delate tu aliento. La gente se alegra cuando reconoce un estereotipo. Aquí van cuatro. Estas son las cuatro cervezas que más se beben en Berlín. Y quiénes las consumen. Hablamos de actitudes, no de sabores, lo que más nos gusta. Este es nuestro tributo a la Reinheitsgebot cuyo quinto centenario se celebra mañana en Ingolstadt.

BERLINER PILSNER

La cerveza de cristal marrón prototípica del Berlín de la RDA. Los que además de alcohol quieren sentir Berlín correr y batir récords en las venas, beben esta cerveza. Gente inteligente que sabe muy bien recurrir a los tópicos a la hora de hablar. Gente que necesita sentir, joven, con un poco de criterio. Gente que tiene un tipo de mala leche que hasta puede resultar interesante. Razón por la que a veces es peligroso bromear con ellos: les dices una palabra, se les graba en el cerebro y empiezan a darle vueltas. Les encanta rumiar pensamientos. Gente fantástica, por otra parte, que no se entiende por qué no ha triunfado todavía. Personas que pueden cambiar solo con decidirlo. Tipos graciosos; dicen muchas tonterías. ¡El típico chico con el que te gustaría salir! Los que adoran Berlín y aman la cerveza, beben Berliner Pilsner. Su precio es el justo.

BECKS

Becks es la cerveza natural de Bremen —aunque comprada en 2002 por una empresa belga— que se vende en todos los bares y discotecas. Por eso, los que la beben están convencidos de que es la cerveza suprema. Una excelente red de distribución nacional e internacional no es sinónimo de la mejor cerveza. Reza una leyenda urbana que está hecha con polvos, pero quién sabe si es verdad o solo un acto para denostar su notoriedad casi omnipresente e incorruptible. De consumidor cómodo y aburguesado, se conforma con lo habitual: el status quo es el status perfecto. Las personas que beben Becks, en realidad se conforman con cualquier cosa, pero beben Becks para aparentar lo contrario sin saber que están cometiendo una terrible equivocación. Gente frívola que piensa que el hecho de que una botella de cerveza sea verde es el no va más. A menudo, también bebe Heineken, claro. Becks es más bien una cerveza decorativa para gente que trabaja mucho pero, que si no fuera tan estúpida no tendría que trabajar tanto para conseguir lo que quiere/tiene. Gente tan simpática que da miedo. Contesta con tópicos del tipo: «No sé cómo puedes pensar de esa manera».

STERNBURG

La cerveza de los superantihéroes. La reputación de esta cerveza de Leipzig y la de sus incondicionales es de las peores que haya resistido nadie en vida, en muerte o en ficción. Ni siquiera en papel. Sternburg, apodada cariñosamente Sterni, es una de las más baratas del mercado, lo que la vuelve muy atractiva para jóvenes sin recursos, vagabundos, punkies, anarkas y yonquis que no pueden permitirse otro lujo que no sea precisamente ¡Sternburg! También es la favorita de beneficiarios del Hartz IV y gente cool con un punto trash que juega a las precariedades, a seamos vagabundos y experimentemos lo que se siente en nuestras propias carnes. Se la suele asociar a Friedrichshain, el barrio. Es la cerveza ideal para los que están en el fondo de los abismos más insondables. Dependiendo de tu estado de ánimo, la gente que bebe Sternburg a veces te puede parecer fascinante o penosa. O las dos cosas si tú o ellos sois de ese tipo de personas (ambivalentes). Cuando medio litro de cerveza es más barato que medio litro de agua mineral, es el momento de echarse a temblar. Y cuando alguien critica a alguien que bebe Sternburg, obviamente esa persona bebe Augustiner.

AUGUSTINER

A los que van de entendidos del tema —y de la vida—, a pesar de ser únicamente bebedores ocasionales, les gusta más recomendar Augustiner que beberla. Elogian su calidad, aunque su sabor es tan suave que a veces hay que pellizcarse para convencerse de que realmente se está bebiendo una cerveza alemana. Las típicas personas quisquillosas que siempre se acuerdan de lo que tú no quieres recordar. Es una de las más caras, original de Múnich, por eso deben creer que tienen la obligación de hacerte creer que es la mejor y que debes beberla. Es gente que según ellos mismos, ni fuma, ni bebe, ni toma drogas, solo trabaja. ¡Es ridículo! Son las típicas personas que te hacen un gran cumplido, pero la siguiente frase que te dicen es una crítica descomunal. Gente con ideas presuntuosas sobre sí mismos y sus posiciones de poder respecto a ti y al resto. Hay que evitarlos y dejarlos solos con sus grandilocuencias sobre cerveza y todo lo demás, antes de que sea demasiado tarde. Cualquier cosa que menciones, ya han pensado en comprársela. Saludan con la mano desde lejos, como si fueran el papa.

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